El collar de zonchos
El otoño gallego huele a humo, a tierra húmeda y a castañas asadas. Con la llegada de noviembre, las mesas se llenan de postres elaborados con este fruto que fue, durante siglos, el alimento básico de las aldeas antes de que la patata llegara a los fogones.
En la jornada del Día de Todos los Santos, los collares de zonchos colgaban del cuello de los niños y el aroma del anís llenaba las calles.







