La riqueza del patrimonio histórico monumental que podemos encontrar en tierras gallegas es uno de los puntos de interés de este Blog.
En esta publicación nos vamos a centrar en el Monasterio de San Clodio.
Un monasterio que se encuentra en el municipio de Leiro, Ourense, muy cerca de las orillas del rio Avia, en plena comarca de O Ribeiro.
El monasterio, que conforma un complejo arquitectónico muy armonioso, fue una abadía, inicialmente benedictina y posteriormente cisterciense. Llegaría a convertirse en un importante centro religioso y cultural en su época, atrayendo a monjes de diversas regiones.
En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional, por lo que es Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento.
Historia del Monasterio de San Clodio
No se sabe con seguridad el origen de este monasterio. Su origen, como es el caso de la mayoría de los monasterios gallegos, es altomedieval aunque sin precisión en su fundación que bien pudiera remontarse a los primeros siglos de la cristianización de estos territorios.
Algunas fuentes (o leyendas) hablan de que en la segunda mitad del siglo VI, en tiempos del rey Riquila, habría una comunidad formada por monjes que habrían huido, perseguidos por los suevos arrianos, del monasterio de San Clodio de León. Aquí levantaron una iglesia y una abadía con advocación a San Clodio en recuerdo de su procedencia castellana.
Otras fuentes citan el siglo X, concretamente el año 928 como el año de su fundación, promovida por los condes Álvaro y Savita (su esposa).
En el año 1096, María Monia dona al monasterio la villa de Esposende, que había recibido como arras de su marido Ero Osóriz.
Nuevamente la disparidad de fuentes, sitúa en el año 1151, o en el año 1225, el hecho de que se hagan cargo la orden cisterciense, al constituirse como un monasterio filial del Monasterio de Melón, también en la provincia de Ourense. Al parecer el monasterio fue donado por el rey Alfonso VII a un tal Velasco Petriz y su madre Elvira Núñez, quienes después lo cedieron a la orden de San Juan de Jerusalén.

Alfonso VII
En el año 1158 el abad Pelagio nos habla, en el denominado “Testamento del abad Pelagio”, deja constancia de la construcción de la iglesia y menciona la asistencia a su consagración de D. Bernardo obispo de Zamora, D. Martín obispo de Ourense y Pedro Helías arzobispo de Santiago. Además, recoge el hecho de la plantación de viñas, que antes de eso no existían en estos dominios. Fue este el origen del importante desarrollo que tendrían la actividad vitivinícola en la comarca de O Ribeiro, pues los monjes se convirtieron en verdaderos expertos en su explotación, h asta el punto de que sus caldos llegaron a ser enviados al exterior, incluso en el siglo XVI.
Sería por tanto en estos siglos XII y XIII cuando el monasterio tendría su máximo esplendor, entre otros motivos por las ganancias obtenidas por el cultivo de la vid.
Durante el siglo XV sería testigo de múltiples enfrentamientos entre las familias nobles de la época como los Sarmiento, Sotomayor y Benavente, tantos que incluyo tuvieron que intervenir los Reyes Católicos.
En el año 1451 encontramos la primera mención segura de que San Clodio era un monasterio cisterciense.
En el año 1453 se anexiona el monasterio de San Miguel de Bóveda, y hacia 1469 adquiere la iglesia de Lebosende.
Este fue un período de numerosos conflictos entre el monasterio y el concejo de Ribadavia, en poder de la nobleza que, haciendo caso omiso de los privilegios de exención confirmados por los reyes a los monasterios, demandaban impuestos a éstos.
En el año 1530 (1536 según otros autores), el monasterio, que había pasado una época de decadencia, se une a la Congregación Cisterciense de Castilla, hecho que tuvo pleno efecto por bula de 1536. Como consecuencia de ello se realizaron varias reformas en su arquitectura.
En el año 1602 el rey Felipe III concedió una licencia en 1602 al abad Alonso de Solís para buscar oro en los dominios del monasterio.

Felipe III
Una lápida de 1604, recuerda la reconstrucción del monasterio por el abad Alonso de Solí, antes citado.
En el año 1809 la abadía de San Clodio fue asaltada e incendiada por tropas napoleónicas durante la invasión francesa de Galicia.
En el año 1835 el monasterio fue abandonado tras la desamortización de Mendizábal, y todos los bienes pasaron a manos del Estado. Los objetos de valor, el archivo y la biblioteca desaparecieron, y el material de la botica que habían formado los monjes fue llevado a Ourense.

En el año 1836 las dependencias del monasterio se utilizaron, temporalmente, como cuartel de la Milicia Nacional.
En 1885 un grupo de sacerdotes decidieron fundar, en las dependencias del monasterio, una academia de latín para formar a los religiosos de la comarca.
En 1891 llegaron, por iniciativa del padre Veremundo Diéguez y del sacerdote Manuel Noya, monjes benedictinos del Monasterio de Samos, quienes nombraron abad a Gaspar Villarroel, y lo habitaron hasta finales del siglo XX que debido al estado ruinoso del edificio se vieron obligados a marchar.
En 1893 el monasterio se convirtió en priorato independiente, y tras la supresión de los prioratos independientes se incorporó nuevamente a Samos.
En el año 1999 empezaron las obras de restauración de la iglesia.
En el año 2014 se restauraron las pinturas murales del siglo XVI que se conservaban tras el retablo barroco.
Actualmente, tras un duro trabajo de restauración y adaptación, este monasterio se ha convertido en un hotel & spa de 4 estrellas que pertenece a Eurostars.

La iglesia continúa siendo el templo parroquial.
Por último, y en cuanto a la historia archivística del monasterio, desde mediados del siglo XVI hay constancia de la existencia de un archivo bien organizado. A raíz de un apeo efectuado en 1565 de toda la hacienda del monasterio, sus datos quedaron recogidos en una serie de libros, así como de tumbos y registros entre 1570 y 1610, a través de los cuales podemos hacernos una idea de los documentos que tenía por entonces el archivo monástico.
El fondo documental del monasterio de San Clodio que se nos ha conservado se encuentra divido entre el Archivo Histórico Provincial y el de la catedral de Orense en su mayor parte, y en menor medida en el Archivo Histórico Nacional. Es el segundo de ellos el que conserva un mayor número de documentos procedente de este monasterio.
¿Cómo es el monasterio de San Clodio?
La arquitectura cistersiense tiene una notable representación en Galicia ya que existen, en su geografía, nueve monasterios fundados por esa sobria orden monástica; tenemos los de Armenteira, Meira, Leiro, Santa María de Sobrado, Oseira, Montederramo, Melón, Ferreira de Pantón y Oia
Los edificios cistencienses se caracterizan por la sobriedad de sus elementos ornamentales, lo que no implica que sus construcciones sean magnificentes. Tal sucede con el monasterio de san Clodio.
El monasterio, con sus majestuosas edificaciones y su historia centenaria, es un conjunto que impresiona al visitante.
Pero hay que tener en cuenta que sufrió múltiples adversidades a lo largo del tiempo, durante la convulsa edad media gallega y sobre todo en el siglo XV, cuando se vio desprovisto de todo, víctima de los numerosos enfrentamientos entre familias nobiliarias y de las usurpaciones de los señores de Rivadavia.
Desde el punto de vista arquitectónico, el cenobio medieval ha sufrido diversas modificaciones y ampliaciones a lo largo de los siglos. De hecho, no se conserva ninguna dependencia medieval en la actualidad.

1.- Iglesia
2.- Claustro de la portería o reglar
3.- Claustro renacentista o de los dormitorios
La fachada principal del monasterio, barroca, data del siglo XVII. De estilo barroco, destacan en ella los tres escudos que presiden la entrada principal. El escudo de España, el del propio monasterio y el de la congregación de Castilla.
En la fachada del monasterio poder ver la cruz de Caravaca, como “Divina Reliquia”, venerada por los paisanos para librar a las vides del granizo, letal para las plantaciones de vid.

Si hablamos de los claustros. Tal y como anticipábamos en el apartado anterior, tras la incorporación a la reforma castellana, se reorganizan los espacios del monasterio y se construye el claustro de los dormitorios, posteriormente se desmonta el claustro medieval y se edifica en su solar el actual claustro reglar.
Como en todas las abadías, el centro de la vida se desarrolla en el claustro. En este caso, el monasterio de San Clodio posee dos: el claustro procesional, del siglo XV, y el claustro de la Hospedería (o de la Portería), del XVI.
El primero es de planta cuadrada, con dos alturas que se levantan a través de arcos de medio punto, organizados por pilastras estriadas. En la planta superior, dentro de cada arco se sitúa una ventana rectangular, encima de las cuales se abre un óculo ovalado. La techumbre de las galerías se organiza a través de bóvedas de crucería muy plana que refuerzan y embellecen la intersección de la bóveda. En el cuerpo superior estaban situados el archivo y la biblioteca del monasterio. En el centro del patio destaca una fuente con un vaso de planta octogonal, construida en el siglo XVII.

El segundo claustro, similar al vecino de Montederramo, es fruto de la sustitución del primitivo claustro medieval, es igualmente de planta cuadrada y se organiza también en dos alturas. Es obra del XVI y seguramente prolongada hasta el XVII. La planta baja se estructura en arcos de medio punto apoyados sobre esbeltas columnas jónicas de fuste liso, y en el superior se emplean columnas de orden compuesto con basas toscanas y collarino estriado. Cada una de las alas posee ochos arcos. En este caso, las galerías estaban cubiertas con simple armazón de madera. En las dependencias correspondientes al primer cuerpo se encontraban el refectorio, con la bodega debajo a nivel de sótano, y la sala abacial, con su oratorio a la entrada. En el segundo cuerpo se encontraba la sala capitular.
Los dos claustros y la iglesia se encuentran comunicados por una escalera con bóveda estrellada.
La iglesia del monasterio, que lleva el nombre de Santa María, tardorrománica, nos muestra las huellas de las construcciones cistercienses. Es de planta basilical, cuenta con tres ábsides semicirculares en correspondencia con las tres naves. Los ábsides tienen ventanas de arquivoltas de medio punto.
La fachada de la iglesia es un ejemplo de la austeridad propia de las construcciones del Císter. De hecho, esta fachada y las de Armenteira y Meria, son tes claras muestras conservadas originales de dicha austeridad.

La fachada está dividida en tres tramos, que marcan las naves internas y flanqueada por grandes contrafuertes, en cuyo centro se abre la puerta principal, coronada con arco apuntado con arquivoltas y tres pares de columnas acodilladas que nos alejan del primer románico para ir aproximándonos al gótico incipiente. Un tímpano totalmente liso demuestra que fue posteriormente modificado para estrechar la puerta.
Una sencilla línea de imposta marca los dos cuerpos de altura de la fachada; sobre ella, un rosetón tapiado con una ventana rectangular en su interior, que no está centrada, lo que choca un poco a la vista. En cada uno de los laterales, óculos circulares que aportan luz a las naves laterales.
En el exterior destaca la cubierta a dos aguas, que desvirtúa el aspecto original del edificio románico que tenía las cubiertas laterales a menor altura.
En la torre del campanario con forma de torreón defensivo, encontramos un reloj de sol, añadido con posterioridad a la construcción inicial.

En el interior de la iglesia, originalmente, la cubierta era una techumbre de madera, que fue sustituida posteriormente por las bóvedas de crucería estrelladas que podemos contemplar hoy. San Clodio, posee también un coro alto de época barroca.
La imagen de la virgen ocupa el retablo mayor rodeada de santos y santas de las órdenes que en algún momento ocuparon el monasterio.
Encontramos también unas impresionantes pinturas murales, pues se conserva un buen ejemplo de la pintura románica medieval, perfectamente integrada en su arquitectura. Los edificios románicos no se consideraban terminados hasta que sus muros no se cubrían con pinturas, que tenían una clara función didáctica en un momento en que la alfabetización solo llegaba a unos pocos privilegiados. Era otra manera de adoctrinar y explicar la religión.

Las pinturas murales de San Clodio poseen todas las características de la pintura románica: las formas geométricas, sus figuras dibujadas con cierto primitivismo, los colores brillantes que aportan luz al templo, la ausencia de perspectiva y de paisaje y la temática religiosa. Destaca su inconfundible pantocrátor, uno de los temas más recurrentes de la época, dónde vemos la representación de cristo en actitud de bendecir y rodeado de símbolos religiosos.
Hay que resaltar también, la hermosura del ábside principal que está articulado en líneas verticales y horizontales mediante columnas entregas y ventanas.
Y por último, por su belleza cabe decir que un poco más abajo del monasterio, salvando las aguas del río, encontramos el Puente Medieval de San Clodio, del siglo XV y reformado en el XVIII (en 1732), bajo la dirección del arquitecto Agustín Coutiño.

Fue declarado Monumento Nacional en 1981.
E puente, que parece que tuvo próxima una capilla, hoy desaparecida, consta de tres arcos, de los cuales el central sorprende por su gran altura, de unos 19 metros.
En el centro se sitúa un cruceiro con capitel jónico y fuste listo.
Tiene una vivienda adosada en uno de sus laterales que probablemente fuera una posada de caminantes o casa de abastecimiento de transeúntes.
Conclusiones
Una experiencia atractiva, conocer y visitar en el corazón de Ourense, entre Ribadavia y Carballiño, a orillas del río Avia, el pueblo de San Clodio, donde la combinación de historia y naturaleza, materializadas en un impresionante monasterio y unos paisajes de ensueño, enamorarán, sin duda al visitante.
San Clodio ofrece una experiencia única, donde los amantes de la tranquilidad y la gastronomía pueden disfrutar de un entorno sereno, adornado con viñedos y campos que evocan la rica tradición agrícola de la región.
San Clodio también se convierte en un punto de partida ideal para descubrir los alrededores, incluyendo rutas de senderismo y actividades al aire libre.
El monasterio de San Clodio, con su arquitectura y arte sacro, representa una herencia invaluable que atrae a turistas interesados en la historia medieval y la arquitectura religiosa.
Añadir además, que este monasterio forma parte del patrimonio asociado al Camino de Invierno de las rutas xacobeas, ya que hay testimonios históricos que prueban su vinculación con esta ruta. Uno de ellos es una relación escrita en el siglo XVI por el eclesiástico Diego Guzmán – en la que describe una peregrinación a Santiago. Este viajero visitó en el otoño de 1610 el monasterio de San Clodio y se encontró con el abad Alonso de Solís, que lo había restaurado cuatro años antes tras un período de abandono.
Y rematamos esta publicación, confiando en que, pese a su larga extensión, haya resultado de vuestro interés, y en ese caso nos gustaría que nos lo hicieseis saber pulsando en el botón “Me gusta”. Además, te animamos a aportar algún comentario, y si tienes interés, suscribirte gratuitamente a la Newsletter del Blog para mantenerte siempre informado sobre las nuevas publicaciones del Blog.
Por último, si os ha gustado lo suficiente como para compartirlo en vuestras redes sociales, estaríamos realmente encantados de que así lo hicieseis.
Referencias
El monasterio de San Clodio Ribeiro en la Edad Media. De Álvarez, M.L. y Domínguez, P.L.
O Mosteiro de San Clodio de Leiro. De Goy A.
El monacato gallego en la Alta Edad Media. De Freire Camaniel, J.
https://www.arteguias.com/monasterio/monasteriosanclodioleiro.htm
https://asociacionluscofusco.wordpress.com/2021/01/01/monasterio-de-san-clodio/
https://www.galiciamaxica.eu/galicia/ourense/monasterioclodio/
https://galiciapuebloapueblo.blogspot.com/2018/08/monasterio-de-san-clodio-leiro.html
https://www.monasterium.net/mom/ES-AHN/MonasterioSantaMariaSanClodio/fond
https://www.romanicodigital.com/sites/default/files/pdfs/files/ourense_San_Clodio.pdf
https://www.viajandoconpio.com/san-clodio-arte-romanico-del-ribeiro/








