Galicia está llena de historia, que nos ha legado, entre otras cosas, numerosos testimonios monumentales y arquitectónicos.
Hoy vamos a desplazarnos hasta el norte de la provincia de Lugo, en la zona de la Mariña, para presentaros el Monasterio de San Salvador en Lourenzá.
Un impresionante monasterio del siglo X, que además tiene el reconocimiento de Bien de Interés Cultural.
A partir de este monasterio se fue desarrollando la villa de Lourenzá cuyo nombre, según cuentan, deriva de los nombres de los hijos del conde santo Lourenzo y Ana.
Se trata de un monasterio benedictino que encontramos en la villa de Lourenzá, donde se yergue majestuoso, a unos nueve kilómetros de distancia de la hermosa villa de Mondoñedo. Es una parada obligada Es parada obligada para peregrinos del Camino del Norte a Santiago, en tránsito desde Ribadeo a Mondoñedo, pasando por Barreiros.
Actualmente en su interior acoge las dependencias municipales y el Museo de Arte Sacro.
Historia del Monasterio
Encontramos que la fundación de este monasterio tuvo lugar en el siglo X, y se considera que fue realizada por don Osorio Gutiérrez, conocido también como el Conde Santo, y que fue señor de Tierra de Campos, y que además estaba emparentado con la realeza gallega, ya que era primo de San Rosendo, uno de los principales impulsores del monacato gallego.
Osorio Gutiérrez amplió, protegió y actuó como mecenas, sobre un pequeño cenobio apenas sin vida. Este personaje altomedieval, perteneciente a la nobleza condal, recibió una herencia de su padre Gutierre Osóriz y de su tío Nuño Osóriz, que tenían amplias posesiones en la región gallega de Mondoñedo. Partió desde Tierra de Campos hasta la localidad de Lorenzana, donde se hizo cargo de un pequeño cenobio apenas sin vida y lo dotó con tierras y posesiones de su herencia, al tiempo que amplió, protegió y actuó como un verdadero mecenas.
De hecho, los primeros datos de su existencia lo sitúan en el año 947, aunque lo que hoy ha llegado hasta nosotros son fruto de modificaciones realizadas en los siglos XVII y XVIII, motivo por el que no encontramos vestigios de carácter medieval.
El 17 de junio de 969 se firmó la carta de fundación.
A partir del siglo XII pasó de monasterio familiar a monasterio benedictino. A partir de ese momento se convirtió en un importante centro religioso y cultural.
Cuentan que después de abandonar la vida militar en la que había participado en numerosas batallas durante la guerra de la Reconquista contra los musulmanes, y además el fallecimiento de su esposa, Osorio Gutiérrez renunció a todos sus bienes para dedicarse a la oración.
Cuando el conde enviudó ingresó en la comunidad de monjes de este monasterio, y siendo ya de edad avanzada viajó como peregrino a Tierra Santa de donde se dice que trajo su propio sarcófago, un hermoso sepulcro de mármol del siglo V, paleocristiano. Al poco tiempo de su regreso, el conde Osorio murió y fue enterrado en este lugar.
A partir del 1505 se integra en la congregación de San Benito de Valladolid.
Entre 1637 y 1650 tuvo lugar la construcción del claustro mayor obra de Juan de Villanueva. Consta de cinco arcos en cada panda, separados por pilastras dóricas.
En el año 1642 el prestigio de la abadía llegó a tal extremo que el rey Felipe IV otorgó el título de Marqués de Lorenzana a Don Alvaro Quiñones.
A comienzos del siglo XIX, en plena invasión napoleónica, los monjes del monasterio participaron activamente en la resistencia contra los franceses. Ayudaron a organizar la resistencia en la zona, proporcionando refugio y suministros a las tropas españolas. También participaron en la construcción de fortificaciones y en la fabricación de armas y municiones para la lucha contra los invasores franceses. Como resultado de su valentía y dedicación, los monjes del Monasterio de San Salvador de Vilanova de Lourenzá fueron honrados por el gobierno español con la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, la más alta distinción militar de España.
En 1835 el monasterio sufrió las consecuencias de la desamortización de Mendizábal, desapareciendo el monasterio como tal y siendo desmantelada su biblioteca.
En 1878, hubo un importante incendio que destruyó gran parte del claustro mayor.
En 1910 llegó al cenobio una comunidad de monjes que creó un priorato dependiente del Monasterio de Samos. Estos nuevos huéspedes restauraron las partes abrasadas, retejando y embelleciendo el jardín del claustro.
En 1942 la comunidad se disgregó, quedando el monasterio a disposición del obispado de Mondoñedo que lo dedicó a Seminario Menor Diocesano hasta 1970. Después se hizo cargo del complejo el Ayuntamiento, que tiene en él su sede.
Hoy en día, el Monasterio de San Salvador de Vilanova de Lourenzá es un lugar de culto y un importante centro turístico y cultural en la región de Lugo.
Durante siglos, el monasterio fue un importante centro de la vida religiosa y cultural en la región, siendo un lugar de peregrinación para los fieles que acudían en busca de protección y salvación.
¿Cómo es el monasterio de San Salvador de Lourenzá?
Imagina caminar por un sendero empedrado, rodeado de árboles centenarios, y de repente, te encuentras frente a un majestuoso edificio que parece haber salido de un cuento de hadas. Ese es el Monasterio San Salvador de Lourenzá, un lugar que no solo es un deleite para la vista, sino que también está impregnado de historia y significado cultural.
El monasterio que hoy podemos disfrutar tiene escasos vestigios del arte románico o gótico inicial, el verdadero protagonista es el barroco que brilla en todo su esplendor.
Su fisionomía actual la adquiere en las obras de remodelación del siglo XVII, con aportaciones tan importantes como la construcción del claustro mayor por parte de Juan de Villanueva.
Construido en sillería de granito procedente de la próxima localidad de Burela, y cubierto con pizarra, consta de dos plantas.
Gracias a un manuscrito firmado por fray Benito Ponte, podemos conocer el proceso de construcción del monumento.
La iglesia que podemos ver hoy fue construida durante el Barroco, modificando totalmente el edificio anterior. Las obras se iniciaron en 1735 siguiendo las trazas del monje Juan Vázquez de Samos, luego alteradas por Fernando de Casas y Novoa.

Fernando ce Casas y Novoa
El edificio presenta planta de cruz latina con tres naves y una cúpula sobre el crucero. La nave central es ancha y sus laterales se abren a pequeñas capillas aptas para el culto.
La fachada principal, adornada con esculturas y relieves, es un espectáculo visual que atrae a turistas y estudiosos por igual. Es barroca, atribuida al arquitecto Fernando de Casas Novoa, es considera como precedente de la fachada del Obradoiro de la Catedral de Santiago de Compostela.

A lo largo del ala de la fachada se abre una serie de ventanas separadas por pilastras adosadas que refuerzan el muro, rematadas por pináculos con forma de obelisco.
La portada presenta tres cuerpos y a los lados dos torres.
El primer cuerpo consta de 4 grandes columnas, 2 a cada lado de la puerta, en la que podremos observar esculturas de San Benito, Santa Escolástica y Asunción.
En el segundo cuerpo podemos admirar la escultura del Salvador.
Sobre el tercero se levanta el remate con una hornacina donde se atesora la imagen del conde santo vestido de peregrino palmero. Por encima hay un frontón curvo y sobre él, la imagen de la Fe.
En el interior del edificio se conserva la escalera que daba acceso desde la portería a la cámara abaical, biblioteca y otras dependencias.
La sacristía tiene un magnífico relicario del siglo XVII con bustos en madera policromada, representando cada uno a un santo, y conteniendo en su interior la correspondiente reliquia.
El retablo mayor es de origen neoclásico, fabricado por Ventura Rodríguez en el año 1766, en él se representa la Transfiguración. Consta de un solo cuerpo y tres calles separadas por columnas de dos en dos, estriadas con capiteles corintios. Sobre las columnas descansa un friso muy decorado con guirnaldas y cabezas de angelitos y sobre él un frontón triangular en cuyo vértice puede verse la figura de Dios Padre rodeado de ángeles. En el centro del retablo está la imagen del titular, es decir, el Salvador, con Pedro y Pablo a sus costados. Toda la estructura fue pintada y dorada por Juan Bernardo del Río en 1789.
La capilla de Nuestra Señora de Valdeflores, del siglo XVIII, contiene el sarcófago de mármol jaspeado, blanco y cárdeno con vetas azules donde se halla sepultado el conde Osorio.
Encontramos también la capilla de la Virgen de Valbanera.
En el conjunto encontramos también dos claustros, la cámara abacial, la portería, el convento y el patio del Conde Santo (también conocido como patio del Pozo Santo). De los dos claustros, el principal es barroco y muy austero.

El claustro mayor es obra de Juan de Villanueva. Consta de cinco arcos en cada panda, separados por pilastras dóricas.
De sus primeros siglos de historia aún se conserva un arca del IX y una lauda del XII.
El monasterio en la actualidad
Hoy en día, el Monasterio San Salvador de Lourenzá no solo es un destino turístico, sino que también sigue siendo un lugar de culto. La comunidad local se ha esforzado por preservar su legado y ha realizado esfuerzos significativos para restaurar y mantener el monasterio.
La mezcla de historia y modernidad le da una dimensión única que atrae a visitantes de todo el mundo.
El monasterio cuenta con una impresionante iglesia, un claustro, una biblioteca, en la que hay más de cuatro mil libros, incluso con ediciones del siglo XVI, y una sala capitular que se pueden visitar.

Biblioteca
Los visitantes pueden disfrutar de la arquitectura y el arte románico del monasterio, así como de las hermosas vistas de los alrededores desde su ubicación en lo alto de una colina.
El Museo de Arte Sacro fue creado en el año 1964, y remodelado en épocas posteriores. En la actualidad cuenta con magníficas instalaciones, destacando la amplia sala que antaño fue biblioteca monacal, de la cual se conservan aún interesantes volúmenes.
El museo se compone de una importante colección de pinturas en tabla, con escenas de los milagros del Conde Santo, piezas escultóricas de los siglos XVII y XVIII y un rico y variado número de piezas de orfebrería.
Curiosidades y leyendas en torno al Monasterio de Lourenzá
El Monasterio de San Salvador de Lourenzá atesora secretos que lo hacen único.
Como decíamos en párrafos anteriores, el conde Osorio Gutiérrez peregrinó a Tierra Santa, y fue venerado a su muerte como un santo, dando lugar a romerías de carácter regional para visitar el sepulcro.
El sarcófago en el que reposan los restos del fundador del monasterio, Osorio Gutiérrez, es una pieza hecha de un mármol muy especial entre jaspe blanco y cárdeno con vetas azules. Por el frontal y por los costados tiene una decoración geométrica muy sencilla y en el centro se ve labrado un crismón. Se apoya sobre unas robustas columnas cuadradas y muy decoradas.

Pues bien, este sepulcro fue abierto en el año 1968, en presencia de las autoridades pertinentes, y en él se encontró su cuerpo y el de su hijo dentro de una urna de madera de sándalo y un pergamino fechado en 1543, que dejaba constancia de la primera apertura en 1543.
Y este sarcófago es el protagonista de una leyenda, algo parecida a la de traslación del cuerpo del Apóstol Santiago a las costas gallegas. Dice la leyenda que el fundador del monasterio trajo el sarcófago tras peregrinar a Tierra Santa y adquirirlo en Aquitana, y que mandó depositarlo sobre las aguas del mar, que de esta manera llegaría hasta tierras gallegas.
Además, los peregrinos que desean pedir un deseo al santo, o pedir protección, rezaban una oración ante el sepulcro al tiempo que introducían los dedos por un pequeño orificio en la parte inferior del sarcófago, hasta tocar la caja de madera en la que descansaba el cuerpo del conde santo.
Respecto al Pozo del Santo, se le atribuyen ciertas propiedades curativas, por lo que sus aguas eran recogidas para beberlas, con la esperanza de espantar males y enfermedades.
Además, el monasterio de Lourenzá tiene el mayor y más rico relicario de Galicia, que se conserva en la sacristía, y es del siglo XVII. Está decorado con bustos de madera policromada. Este retablo relicario está ejecutado en piedra y madera policromada y es obra de Francisco de Andrade.

La importancia de este relicario lo avalan las cifras, pues lo habitual es que en lugares como este se encuentren una o dos reliquias como máximo, pero en el Monasterio de Lourenzá se conservan un total de veintiocho, cada una de un santo diferente.
Conclusiones
El Monasterio de San Salvador de Vilanova de Lourenzá es un lugar histórico y cultural impresionante, no en vano fue declarado Conjunto histórico-artístico el 30 de agosto de 1974.
El Monasterio San Salvador de Lourenzá destaca por su imponente arquitectura y la iglesia del monasterio es de una gran belleza, con una impresionante fachada y un interior decorado con pinturas y esculturas de gran valor artístico.
Cuando abandonamos Lourenzá lo hacemos con el aroma de la Mariña Lucense todavía en nuestra memoria, pero anticipando el sabor compostelano en su arquitectura. Un monasterio de leyenda para ponernos en la pista de Santiago.
Y rematamos esta publicación, confiando en que, pese a su larga extensión, haya resultado de vuestro interés, y en ese caso nos gustaría que nos lo hicieseis saber pulsando en el botón “Me gusta”. Además, te animamos a aportar algún comentario, y si tienes interés, suscribirte gratuitamente a la Newsletter del Blog para mantenerte siempre informado sobre las nuevas publicaciones del Blog.
Por último, si os ha gustado lo suficiente como para compartirlo en vuestras redes sociales, estaríamos realmente encantados de que así lo hicieseis.
Referencias
https://www.galiciamaxica.eu/galicia/monasterio-de-lourenza/
https://ovisoecovillage.com/monasterio-san-salvador-de-vilanova-de-lourenza/
https://www.caminandocontigo.com/proyectos/banpe-de-lourenza/








