Siguiendo una de nuestras líneas temáticas, que tiene por finalidad recorrer el patrimonio histórico, artístico y cultural que podemos encontrar en tierras gallegas, hoy nos centramos en el Monasterio de Armenteira, joya cisterciense.
Este monasterio se encuentra en una zona de frondosa naturaleza, en la parroquia de Armenteira, en el municipio de Meis, en la provincia de Pontevedra. Se encuentra por tanto entre las rías de Pontevedra y Arousa. Y como todos los monasterios del Císter, se fundó en un valle que aportase riqueza natural, en este caso en la comarca del Salnés, fecundado por las aguas del río Armenteira, y al abrigo del Monte Castrove.
Actualmente se encuentra habitado por monjas cistercienses desde 1989. Se conserva en perfecto estado la iglesia. la muralla exterior y otras dependencias, aunque no medievales, como el claustro.
Actualmente está habitado por una comunidad de monjas trapense, que elabora cosméticos naturales y artesanales, como manera de mantener viva la tradición monástica y de procurar una forma complementaria de obtención de recursos para su subsistencia.
Historia del Monasterio de Armenteira
Comencemos con la ardua tarea de intentar datar la fundación del monasterio. Sus orígenes son confusos.
Según diferentes autores, lo más probable, aunque no exista documentación alguna en que apoyarse, es que en el sitio existiera un cenobio originado en los siglos IX-X, que posteriormente habría aceptado la regla benedictina, existiendo documentos de esta observancia en 1151 cuando en el mes de marzo, Diego Ovéquiz junto con sus hijos e hijas hace donación, “al abad Ero y a los hermanos que viven allí sirviendo a Dios bajo la regla de San Benito, de nuestra heredad que tenemos en el valle del Salnés en la villa de Gondes, a orillas del río Sarén, bajo el monte Castrove y próxima a la iglesia de San Andrés”. Por tanto, estaríamos ante un monasterio que originalmente es benedictino y que se afiliara al Císter en fecha posterior.
En todo caso, la tradición señala a don Ero como fundador, pues forma parte de la leyenda transmitida por fray Basilio Duarte en 1624, que fue archivero y prior del monasterio.
Por si fuera poco, en los trabajos de desescombro de la cabecera de la iglesia, apareció una lauda que hace retroceder los orígenes del cenobio a una época bastante anterior a la hasta entonces admitida. Habría que ver en Armenteira entonces uno de los numerosos pequeños monasterios surgidos en los siglos IX y X, aunque sin noticias documentales que se pueda constatar.
En cuanto a la posible existencia de un monasterio inicialmente dúplice, es decir de hombre y mujeres, lo más probable es que existieran dos monasterios uno de mujeres y otro de hombres, muy poco distantes entre sí, perdiéndose desde 1166, toda noticia sobre el femenino.
Hablaríamos pues, en principio de un cenobio románico, fundado en 1149 por el caballero Ero, que parece ser que servía en la corte del rey Alfonso VII, y tomó la decisión de construir este cenobio por petición expresa que le hizo la Virgen en un sueño.
Este caballero estableció las bases de la abadía cisterciense. Y el monasterio fue absorbido por la citada Orden entre los años 1149 y 1162. Aparece por primera vez registrado en los documentos oficiales de la Orden Cisterciense.
El monasterio se nutre de numerosas donaciones, por parte de los diferentes monarcas reinantes, como Fernando II, Alfonso IX, con el que se interrumpirán las donaciones hasta Sancho IV que 1286 exime al monasterio del “yantar real” y de todo préstamo o pedido que el monarca reclamase a los monasterios y abades del reino. Quizás más importantes que las reales, sean las donaciones de particulares las que conviertan a Armenteira en una de las grandes casas de la Orden en Galicia.

Sancho IV
Durante los siglos bajomedievales fue objeto de usurpaciones y expolios a manos de los nobles y familias poderosas de la zona, por lo que la orden recurre a Roma para su devolución, consiguiendo que en 1439 Eugenio IV expidiese una bula en la que se mandaba devolver al monasterio de todo lo que se le hubiese usurpado, y en el 1462 Pio II expide otra bula que exime al monasterio del pago de tributos al arzobispo compostelano.

Pío II
Como sucedió con la mayoría de los elementos patrimoniales de la época, el monasterio atravesó diversas épocas y se enfrentó a numerosos desafíos que forjaron su trayectoria histórica. Así, disfrutó de períodos de gran esplendor y otros de decadencia, algo habitual en el devenir de la historia monástica.
En 1523 pasa a formar parte de la congregación de Castilla, así. en la portada de acceso al monasterio, podemos ver el escudo de esta (CCC), de tipo completo con tres flores de lis. Esta integración no supuso por sí sola un cambio radical de la comunidad de Armenteira, pero marcó el inicio de la modernización.
Del primitivo claustro medieval, que debió construirse al mismo tiempo que la iglesia no queda nada, fue sustituido por el actual cuyas obras comenzaron en 1575 durante el abadiazgo de Martín de Salinas. El piso bajo se terminó en 1677 como atestigua la inscripción de una de las bóvedas de la panda oriental.
Al abad Vicente García, fue el último abad de Armenteira, al ser suprimidas las órdenes religiosas por la desamortización. El 23 de abril de 1834, el monasterio sufre un asalto con la muerte de un fraile y el robo de una parte importante de los bienes, expolio que terminaría con la expropiación de los bienes tras la desamortización.
La desamortización en 1837 supuso un duro golpe para la vida monástica en Armenteira, alterando su funcionamiento. A partir de ese momento, salvo la iglesia se produce un progresivo deterioro del conjunto.

En el año 1969, y bajo la iniciativa de Carlos Valle-Inclán (hijo del famoso dramaturgo) se producen los primeros trabajos de reconstrucción, por medio de un grupo de personas que crean la Asociación de Amigos de Armenteira.
Sería en el año 1989 cuando se restaura la vida cisterciense en este monasterio, con la llegada de una comunidad de monjas procedentes de Alloz, en Navarra.
Descripción del Monasterio de Armenteira
El monasterio presenta la característica austeridad del estilo cisterciense, con una arquitectura que combina luces y sombras, y que busca el rigor funcional. Combina elementos románicos y cistercienses, destacando la iglesia de tres naves y el claustro barroco. Refleja además la influencia del estilo románico local.
Sus espacios interiores, como la iglesia y el claustro, reflejan la sobriedad y la elegancia propias de la orden cisterciense, evidenciando una profunda conexión con la espiritualidad y la contemplación.

En cuanto al claustro, que como decíamos en párrafos anteriores, data de la segunda mitad del siglo XVI, se encuentra adosado a la iglesia por su costado meridional, y en él encontramos que tiene planta cuadrada con seis arcos de medio punto que se abren al espacio central en cada una de las alas, así mismo los arcos de las naves son de medio punto adornados con molduras y las bóvedas de crucería.

Las bóvedas más llamativas son las de la galería oeste por estar adornadas con claves colgantes, con motivos vegetales excepto dos de ellas que tienen la figura de un serafín con seis alas alrededor de la cabeza.

El resto de las galerías tiene adornos más habituales con adornos variados como un cáliz o una cruz. En el ala sur una de las claves tiene una figura de un ángel con las manos juntas sobre el pecho y dos alas simétricamente dispuestas.
Respecto a la iglesia, encontramos que tiene planta basilical de tres naves de cuatro tramos, la central casi el doble de alta y ancha que las laterales, se cubre con bóveda de cañón apuntado que se apoya en arcos fajones doblados, de sección rectangular y se apean en pilastras adosadas al núcleo del pilar de sección cruciforme, excepto el ultimo que lo hace sobre un saliente del muro.
Los arcos y sus soportes están delimitados por una imposta perfilada en listel y nacela completamente lisas, y así mismo se delimita la bóveda. En el primer tramo se abren una ventana a cada lado con arco de medio punto con derrame hacia el interior y sin ningún adorno. Estas ventanas en la actualidad están cegadas por la modificación de la cubierta a dos aguas que cubre las tres naves, lo que impide la entrada de luz en este tramo.
El crucero, más ancho que la nave central se dividen en tres tramos, uno central y dos laterales, que dan paso a la cabecera, que como otras muchas iglesias cistercienses pertenece a la de tres capillas terminadas en ábsides semicirculares, precedidas de un tramo recto y siendo más pronunciada la central. Este modelo, como decíamos antes muy utilizado por los cistercienses, puede observarse también en Xunqueira de Espadanedo y San Clodio, en la provincia de Ourense, y la iglesia del Monasterio de Valdediós en Asturias. Cubierto con bóveda de cañón apuntado, perpendicular a la nave mayor. En ambos extremos se abren sendas ventanas de similar construcción al resto de toda la iglesia.

En el muro norte en la parte inferior se abre una puerta, la llamada de los muertos, ya que servía de acceso al cementerio, tiene una doble arquivolta con arco apuntado, que carecen de moldura alguna. En el muro sur se abren dos puertas, la más centrada comunica con la sacristía y es del siglo XVIII. La otra situada un poco más arriba y a su derecha corresponde a la que comunicaba con el dormitorio de los monjes.
El tramo central está cubierto por una cúpula nervada, extraña en su composición y única en Galicia, sin relación con el resto del abovedado del templo de claro origen borgoñón. La cúpula arranca de trompas cónicas que permiten el paso del cuadrado de la nave con el octógono que forma la cúpula. De los lados que salen de los arcos torales inferiores parten dos nervios resaltados de sección prismática paralelos entre si, sin molduración ni adorno ninguno, estos se cruzan perpendicularmente entre si dibujando un cuadrado. Otros nervios en este caso uno solo por cada lado, parten en diagonal de los arcos menores, uniendo la zona situada sobre la clave de las trompas con el lugar donde se cruzan perpendicularmente los nervios paralelos, insertándose en punta entre ellos. Cuatro ventanas se abren en los cuatro lados. esta cúpula se incluye por sus características en una tradición que parte de las levantadas en la mezquita de córdoba, siendo más característico de la arquitectura mudéjar, como la de las claustrillas del monasterio de las Huelgas, lo que ayuda a fechar la construcción alrededor del año 1200.
El interior de la iglesia está construido con sillería de granito, bien trabajada y esmeradamente asentada.

Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista con arcos fajones apuntados de perfil rectangular y se mantiene la misma imposta que separa la bóveda del muro lateral. Tienen una ventana abierta en cada tramo con doble derrame, compuestas por un arco de medio punto sin adorno alguno y una abertura larga que se va haciendo más larga a medida que nos desplazamos hacia la parte occidental de la iglesia para compensar el diferente tamaño del muro, como consecuencia del desnivel del terreno donde se construyó el templo. Las ventanas de la nave sur, se han modificado, debido a la construcción del claustro adosado a este trozo del muro, por lo que las de los dos tramos iniciales han sido tapiadas, y la del tercero desapareció al construirse el coro alto en el siglo XVIII, la del último tramo fue alterada, acortando su altura y ampliando el vano para permitir acceso al coro alto desde el claustro. En la base de ambas naves existe una puerta que da paso a una escalera de caracol que sube hasta un pasadizo situado a nivel del arranque de la bóveda y que permite acceder al rosetón de la fachada.
La escalera de la zona sur se modificó en su tramo superior al construir el campanario en 1778.
La cabecera estrictamente románica compuesta por tres ábsides escalonados de planta semicircular, destacándose el central, los tres precedidos por un tramo recto, cubiertos por bóvedas de cañón apuntado, que termina en una de cascarón que cubre el tramo semicircular. La capilla mayor elevada con respecto al plano de la iglesia con tres escalones, está iniciada por un arco triunfal especialmente monumental, con arco apuntado doblado. El tramo recto cubierto por bóveda de cañón apuntado tiene más altura que la de la zona semicircular, por lo que la imposta de este último tramo sea más baja, lo que permite un pequeño rosetón de seis lóbulos. En las pilastras que soportan el arco menor de acceso al ábside central, se encuentran dos inscripciones, la del lado norte indica la fecha de comienzo de la iglesia 16 de junio de 1167, mientras que en la pilastra del lado sur otra inscripción nos informa de la identidad del abad que comenzó la obras, como ya he indicado don Ero.
El cimborrio de Santa María de Armenteira es bastante particular y poco frecuente en Galicia como próximamente analizaremos. Se yergue sobre el crucero o intersección entre la nave central y el transepto y sirve como linterna de iluminación al corazón de la iglesia mediante sus cuatro ventanales. Se trata de un cimborrio cubierto con cúpula nervada de arcos cruzados mudéjares sobre trompas, relacionada con la arquitectura hispano-musulmana.
Este cimborrio prismático al exterior se aboveda interiormente por su correspondiente cúpula.
Ya en el exterior del monasterio, la iglesia vuelve a confirmar el fuerte carácter cisterciense, con el predominio de la distribución horizontal sobre la vertical, la ausencia de torres y los sillares perfectamente alineados. La cabecera con los tres ábsides con su muros lisos y armoniosamente integrados. La fachada principal conserva su construcción medieval, lo que es poco frecuente en Galicia, dividida en tres calles, correspondientes a las tres naves del interior del templo. En el lado norte entre dos contrafuertes, se abre una puerta con arco de medio punto doblado sin adornos ni molduras, con un tímpano semicircular adornado por una cruz en relieve, sobre la puerta una ventana estrecha y alargada de las mismas características que la puerta. En la nave sur esta distribución se repetía, pero al construir el actual monasterio en el siglo XVIII, se tapó este tramo, siendo accesible en la actualidad desde el interior del monasterio.
Es la parte central de la fachada occidental, la que rompe la austeridad y contención de toda la iglesia, con la portada principal, de fuerte abocinamiento, con seis arquivoltas de medio punto enmarcadas por una chambrana. La más interior es lisa, mientras cuatro siguientes tiene un ajedrezado, bastante deteriorado por la erosión. La más externa es la que tiene un adorno más complejo, con una serie de arquitos en herradura dispuestos en sentido radial, que, según los estudiosos, puede deberse a la influencia de la catedral de Santiago donde el maestro Mateo los utiliza, o también por la influencia de tipo mudéjar que ya se ha mencionado al hablar de la cúpula. Las arquivoltas descansan en columnas acodilladas de fustes lisos, alternando perfiles poligonales con cilíndricos.

Los capiteles son de tipo vegetal y los cimacios lisos se prolongan formando una imposta por todo el frente del tramo. En una estrecha banda saliente que hay bajo los plintos, en el lado derecho hay una inscripción, que corresponde a la fecha de inicio de la portada y que habría que situarla en marzo de 1212, y que además según algún autor ofrece un nombre Petrus Froya. En la parte superior del tramo central se abre un espléndido rosetón, compuesto por un núcleo central circular al que se abren ocho pequeños lóbulos y alrededor círculos concéntricos con decoraciones diversas, lóbulos rosetas, tréboles, todos ellos tallados con minuciosidad en el granito. La chambrana que ciñe el rosetón tiene un adorno de tacos similar a la chambrana de la portada.

Leyendas y curiosidades en relación con el monasterio de Armenteira
Seguidamente recogemos algunas curiosidades e informaciones de interés:
Leyenda sobre la construcción del monasterio de Armenteira
Según la leyenda, plasmada en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Ero supliría la incapacidad de tener hijos con su mujer, por lo que pidieron a Dios, a través de la Virgen María, que les fuese concedido un hijo. Una noche él, y su esposa, tuvieron un sueño y la Virgen les aseguró que era voluntad de Dios que tuvieran hijos espirituales. En base a ello, decidieron fundar el monasterio, recurriendo Ero a San Bernardo de Claraval, quien le envió cuatro monjes cistercienses. Poco tiempo más tarde, el propio ero asumió el cargo de abad del monasterio.
Un buen día, abrumado por las dudas sobre el más allá, durante un paseo por el campo por el cual trataba de entender la eternidad, se quedó prendido del canto de un pájaro. Al acabar de escucharlo se volvió al monasterio. Su sorpresa fue mayúscula cuando se dio cuenta que ninguno de los frailes que conocía estaba allí y todos habían sido sustituidos por otros. La realidad no era esa, sino que habían pasado más de doscientos años desde el canto del pájaro. Los monjes, atónitos, lo identificaron en los registros antiguos y se arrodillaron ante él, considerando su regreso un milagro. Poco después, Ero falleció en el monasterio y fue venerado como un santo durmiente.
Esta misma historia se repite en el monasterio de Leyre (en Navarra), siendo el abad Virila su protagonista.
El Milagro de la Romería da Virxe das Cabezas, celebración centenaria vinculada al monasterio de Armenteira.
La iglesia del Monasterio tiene en su interior la figura de las Virgen de las Cabezas, del siglo XVI. Esta representación es conocida por su pecho al descubierto, lo que la vincula a la leyenda de San Bernardo, quien supuestamente probó la leche que amamantaba al Niño Jesús.
En el año 2000, una mujer llamada María acudió a la romería con una fuerte migraña que la atormentaba desde hacía años. Colocó una figura de cera con forma de cabeza sobre la suya y participó en la procesión. Para su asombro, al día siguiente despertó sin ningún rastro de dolor de cabeza y desde entonces no lo ha vuelto a padecer. Su testimonio es un ejemplo de la fe y la esperanza que mueven a los devotos a acudir a la Virgen de las Cabezas en busca de alivio y consuelo.
El monasterio como final de etapa de una variante del Camino de Santiago.
El Monasterio de Armenteira es el final de la primera etapa de una variante del Camino de Santiago, la variante espiritual del Camino portugués. La variante espiritual consta de tres etapas, comienza en Pontevedra y en Padrón vuelve a unirse al Camino portugués.
La hospedería del monasterio de Armenteira.
El monasterio ofrece sus instalaciones como lugar para el descanso espiritual y religioso, ofreciendo la posibilidad, además, de unirse sus celebraciones litúrgicas. La hospedería cuenta con un jardín interior reservado solo para los huéspedes, donde se puede leer y meditar acompañado por el sonido del pequeño arroyo que lo atraviesa y del canto de los pájaros. También cuenta con una sencilla biblioteca de espiritualidad y dos salas de reuniones, una para un grupo de unas 7 personas y otro salón más grande con capacidad para 40-50 personas.
La vida actual dentro del monasterio de Armenteira.
El monasterio cisterciense de Meis cuenta con nueve religiosas que elaboran productos a base de camelias, además de mantener la hospedería.
Todas ellas son mujeres cultas, algunas con estudios universitarios, tienen entre 50 y 93 años y se rigen por la regla del “Ora et Labora”’. Afirman no ser una orden de contemplación y que llevan una vida muy intense con unos deberes simples. Su rutina diaria empieza a las 5 de la mañana con la primera oración de vísperas en silencio a la que le seguirán otras seis a lo largo del día combinadas con el trabajo, mayoritariamente centrado en la elaboración de productos cosméticos procedentes de su propia plantación de unas 60 camelias. Se trata de un proceso laborioso de extracción de las delicadas flores de las Rías Baixas con las que las hermanas confeccionan jabones, cremas para la piel y bálsamos, que venden en su tienda del refractario para su propia financiación y con la garantía de la Agencia Española del Medicamento.
A esta labor se le añade un pequeño invernadero para su cultivo propio y la atención de los peregrinos y visitantes, que no es masiva, pero sí constante, en este lugar por el que transcurre la Variante Espiritual del Camino Portugués y la Ruta da Pedra e da Auga.
Las nueve realizan su última oración de laudes abierta al público a las 21.00 horas en una pequeña capilla situada en el lateral del claustro monacal, donde también proporcionan la bendición a los peregrinos. Durante este rezo dan las gracias, cantan canciones en gallego y castellano. Después se retiran a sus aposentos hasta la nueva madrugada.
La ruta de Pedra e da Auga.
Si se busca disfrutar de una experiencia completa y explotar las bondades del paisaje de A Armenteira no hay pan mejor que decantarse por la ruta da Pedra e da Auga. Transita por un sendero que recorre el río Armenteira. En el trayecto se pueden divisar diferentes molinos, propios de la historia y tradición de la zona. Como no podía ser de otra forma, como colofón final el trayecto termina con la llegada al Monasterio de Santa María da Armenteira y su increíble vista.
Por último, señalar que, actualmente, el Monasterio de Santa María de Armenteira es un lugar abierto al público, que recibe visitas de turistas y fieles a lo largo de todo el año. Una visita a este monasterio es una experiencia única para aquellas personas que buscan conectar con la historia y la espiritualidad en un entorno natural privilegiado. Además, está declarado Monumento histórico-artístico.
Podéis ampliar información en: https://www.monasteriodearmenteira.es/
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Referencias
Historia del monasterio de Armenteira. De Bouza Brey, F.
https://www.arteguias.com/monasterio/armenteira.htm
https://www.atlantico.net/o-salnes/vida-armenteira_1_20250504-3511560.html
https://www.elcisteriberico.com/Paginas/galicia/Armenteira








