Tenemos que remontarnos a hace más de 4000 años para encontrar el primer reino unificado mesopotámico conocido, el imperio de los acadios.
Los acadios fueron el pueblo que sucedió a los sumerios. Llegaron a la antigua Mesopotamia desde la península arábiga, desarrollándose su imperio, el primero conocido en la historia, durante la Edad Antigua.
Contexto histórico
Mesopotamia, al ser uno de los centros neurálgicos de aquel mundo primigenio y, quizá, el más importante, albergaba un crisol de culturas y etnias venidas de otras partes del mundo.
Antes de la aparición de los acadios, Mesopotamia estaba formada por muchas ciudades-estado, cada una de las cuales tenía su propio rey, territorio y ciudades.
En el sur de Mesopotamia vivían los sumerios, mientras que el norte lo ocupaban gente de habla semita. Se trataba de una lengua bastante distinta de la hablada por los sumerios, pero aparte de esta característica los habitantes del norte eran parecidos a sus vecinos sumerios.
Este pueblo semita era nómada y nació en la península arábiga. Desde allí se trasladaron a Mesopotamia en el Protodinástico I (2900–2700 a. C.), volviéndose sedentarios e instalándose en las tierras situadas al norte de Sumeria.
Como curiosidad, en paralelo a este proceso, en la zona meridional del creciente fértil empezaban forjarse las bases de la civilización egipcia, especialmente con la conformación del alto y bajo Egipto.
El imperio acadio
Sargón fue el líder de una revuelta en la que empezó a combatir con ciudades-estado, derrotando al sumerio Lugalzagessi hasta que dominó una gran parte de Mesopotamia.
Con capital en Acad, fundada por el rey Sargón, conocido como Sargón el Grande, los acadios fueron conquistando prácticamente toda Mesopotamia, dejando una profunda huella en la región y, además, creando algunos de los mitos que son fundamentales en la tradición cristiana.
Sus inicios se establecen en el año 2334 a.C. y el final hacia el 2154 a.C.
Se situó en toda la cuenca de los ríos Tigris y Éufrates (zona actual de Irak). Además, también comprendía Elam (suroeste de Irán), Siria e incluso el Líbano y ciertas tierras de la costa mediterránea.
La capital se situaba en la ciudad de Acad. Y los acadios eran un publico que desarrolla la idea de imperio como régimen que somete cultural, religiosa y económicamente a otros pueblos.
Sargón buscaba ampliar sus conquistas para así hacerse con el control de tierras ricas en piedra, metales y madera, logrando con ello una economía fuerte para su imperio.
El comercio vivió una época de auge, pues los acadios tomaron las rutas comerciales de los sumerios. Además, existió una estandarización de los pesos y de las medidas. De este modo se evitaba que cada ciudad dispusiera de su propio sistema métrico.

El Imperio acadio estaba organizado de manera centralizada, con Sargón de Acad como gobernante supremo. Para administrar eficientemente su vasto territorio, Sargón dividió el imperio en provincias, cada una gobernada por un gobernador nombrado por él. En todo caso, el máximo poder era asumido por el rey, quien tenía carácter divino, y gobernaba como una monarquía absoluta de la que él era el cabeza visible de la administración.
En la escala de poder le seguían lo ensi o gobernadores que trabajaban para él. Tanto los jefes militares como los administrativos estaban a su completo servicio. Respecto a las mujeres de la familia real, ocupaban puestos religiosos de gran relevancia (grandes sacerdotisas, por ejemplo).
Ahora bien, a las ciudades conquistadas se les permitía tener un gobierno con sus propios magistrados (respetando, obviamente, las decisiones del representante directo del rey).
La administración y gestión la llevaba un amplio equipo de funcionarios, como los escribas, administradores civiles y militares, inspectores, artesanos, …, todos dependientes del rey, y que eran remunerados mediante tierras cultivables en usufructo, alimentos, vestimentas, etc.
Según la semi mítica Lista Real sumeria, hubo cinco gobernantes de Acadia, aunque de hecho fueron siete:
- Sargón el Grande (reinó del 2334 al 2279 a.C.)

- Rimush (hijo de Sargón, reinó del 2278 al 2270 a.C.)

- Manishtusu (otro hijo de Sargón, reinó del 2269 al 2255 a.C.)
- Naram-Sin (también conocido como Naram-Suen, hijo de Manishtusu, reinó del 2254 al 2218 a.C.)
- Shar-Kali-Sharri (hijo de Naram-Sin, reinó del 2217 al 2193 a.C.)
- Dudu (reinó del 2189 al 2169 a.C.)
- Shu-turul (hijo de Dudu, reinó del 2168 al 2154 a.C.)
Mundo cultural en el imperio acadio
El Imperio acadio fue un periodo de gran apogeo cultural y artístico en la antigua Mesopotamia. Durante esta época, se produjo un florecimiento de la literatura, la arquitectura y las artes visuales.
De manera general podemos empezar diciendo que, en el ámbito de la literatura, se destacaron los textos epistolares, en los que se escribían cartas y mensajes administrativos en escritura cuneiforme. Estos documentos nos proporcionan valiosa información sobre la vida cotidiana, las leyes y las transacciones comerciales de la época.
En cuanto a la arquitectura, los acadios construyeron imponentes palacios y templos en las principales ciudades de su imperio. Estas estructuras eran grandes y elaboradas, con muros de adobe y ziggurats de varios pisos. Además, se desarrolló la técnica del arco y la bóveda, lo que permitió construir edificios más sólidos y duraderos.
En el campo de las artes visuales, los acadios destacaron por sus esculturas en relieve, en las que representaban a dioses, reyes y figuras importantes de la sociedad. Estas esculturas eran realistas y detalladas, con una gran habilidad para capturar las expresiones y gestos de las personas representadas.
Vamos a verlo con algo más de detalle…
En cuanto a la lengua de los acadios
El idioma acadio, en acadio “lišānum akkadītum”𒀝𒂵𒌈, actualmente está extinto y su sistema de escritura también. Principalmente lo hablaron en la antigua Mesopotamia tanto los asirios como los babilonios durante el II milenio a.C. y, naturalmente, los acadios que fueron conquistando varios pueblos sumerios y semitas.
Al igual que el sumerio, se trataba de una lengua escrita con caracteres cuneiformes, si bien en el caso acadio eran más estilizados y menos pictográficos. Se utilizaba en textos administrativos, comerciales y legales. Su utilización perduró hasta bien entrado el primer milenio a.C.
El uso del acadio y la escritura cuneiforme permitió la preservación de textos literarios, administrativos y legales, que proporcionaron una valiosa visión de la vida en la antigua Mesopotamia.
En materia literaria, encontramos mitos, epopeyas y poemas. Una de las obras más conocidas es “La Epopeya de Gilgamesh”, una epopeya que narra las aventuras del rey Gilgamesh, aborda temas como la amistad, la muerte y la búsqueda de la inmortalidad.
La literatura sumeria continuó en un rico desarrollo durante el período acadio. Enheduanna, la “esposa (sumeria dam = suma sacerdotisa) de Nanna [el dios de la luna sumeria] e hija de Sargón” del templo de Sin en Ur, que vivió c. 2285 –2250 a.C, es el primer poeta de la historia cuyo nombre se conoce. Sus obras conocidas incluyen himnos a la diosa Inanna, la Exaltación de Inanna e In-nin sa-gur-ra. Una tercera obra, los Himnos del Templo, una colección de himnos específicos, se dirige a los templos sagrados y sus ocupantes, la deidad a la que fueron consagrados. Las obras de esta poetisa son significativas, porque si bien parten de la tercera persona, pasan a la voz en primera persona de la propia poeta, y marcan un desarrollo significativo en el uso de la escritura cuneiforme.

Poema de Gilgamesh
En cuanto a la arquitectura acadia, no llegó hasta nuestros tiempos restos de ninguna de las grandes ciudades, aunque se sabe que levantaban construcciones de gran tamaño (palacios y templos, por ejemplo). Asimismo, y al igual que los sumerios, se creaban monumentos y estelas que recogían los triunfos militares de sus impulsores.
La arquitectura de acadia se caracterizó por el uso de ladrillo, lo que permitía construir edificios duraderos. Templos y palacios se construían de acuerdo con los requisitos religiosos y políticos, enfatizando la grandeza y la belleza.
La arquitectura palacial estaba fortificada, presentando las siguientes características: planta cuadrangular o rectangular, murallas perimetrales de gran resistencia, y división en numerosas estancias del espacio interior, estando distribuidas alrededor de uno o varios patios. Aunque en su forma eran regulares, no se seguía una simetría o un eje longitudinal al ordenarlas.

Zigurat
Un apartado especial merece los monumentos regios, con lo que los gobernantes buscaban reproducir sus hazañas militares para que perduraran en el tiempo, utilizando para ello materiales no perecederos. En ellos, predomina la figura de un rey guerrero y divinizado, por lo que contrasta con las imágenes del rey piadoso o pacífico de los sumerios. Además, también habría que destacar la importancia de la escritura cuneiforme como expresión artística. Como ejemplos tenemos la Estela de la victoria de Sargón, el Obelisco de Manishutusu y la Estela de Naram-Sin.

Estela de Naram-Sin
En la escultura acadia destaca la manera en que se enfatiza el naturalismo, algo que encontramos en la existencia de unos ideales físicos de masculinidad y realeza, los rasgos faciales poseen unas proporciones exactas y están finamente modelados, la barba y el pelo rizado están tallados con cierto intento de volumetría, y el incremento de la expresividad de la mirada, algo que fue posible gracias a la utilización de materiales de llamativos colores que se incrustaban en las cuencas de los ojos de las figuras.
Inventaron la técnica de la cera perdida de fundición hueca. Con ella se creaban estatuas de metal de gran tamaño, abaratando sus costes.
Hasta nosotros han llegado diferentes esculturas con la como: “Cabeza de rey acadio”, la “estatura de Manishutusu”, “la estatua de Bassetki”, o el “Disco de Enheduanna”.

En todo caso, la escasez de esculturas acadias que se conservan se ve compensada en parte por el variado y abundante repertorio de sellos cilíndricos contemporáneos
Pero estas no fueron las únicas aportaciones de los acadios, también, en materia de matemáticas, crearon un sistema de numeración sexagesimal, lo que les permitió desarrollar conocimientos en matemáticas, geometría y astronomía. Usaban cálculos matemáticos para determinar áreas, volúmenes y fenómenos astronómicos.
En astronomía, los acadios observaban los cuerpos celestes y crearon un calendario basado en los ciclos lunares. Sus conocimientos en astronomía sentaron las bases para futuros logros científicos en Mesopotamia.
El Código de Hammurabi
El Código de Hammurabi es una de las colecciones más antiguas de leyes escritas en la antigua Mesopotamia. Fue promulgado por el rey Hammurabi de Babilonia alrededor del año 1750 a.C. y consistía en un conjunto de 282 leyes que gobernaban diversos aspectos de la vida cotidiana.
El desarrollo de este código legal representó un hito importante en la historia de la humanidad, ya que estableció por primera vez un conjunto de leyes escritas y estandarizadas que se aplicaban de manera equitativa a todos los ciudadanos del imperio acadio. Abarca leyes civiles, comerciales, penales y criminales. Estas leyes establecían los derechos y las responsabilidades de los ciudadanos y regulaban asuntos relacionados con la propiedad, el comercio, el matrimonio, la herencia, la esclavitud y el castigo por delitos.

Una característica notable del Código de Hammurabi es que seguía el principio de “ojo por ojo, diente por diente”, lo que significa que el castigo por un delito debía ser equivalente al daño causado. Sin embargo, también se establecían diferentes penas para diferentes clases sociales, lo que reflejaba la jerarquía social de la época.
El Código de Hammurabi tuvo un impacto duradero en el desarrollo del sistema legal en muchas civilizaciones posteriores. Estableció la idea de que las leyes debían ser escritas y accesibles a todos los ciudadanos, sentando las bases para el desarrollo de sistemas legales más complejos en el futuro.
Además, el Código de Hammurabi también influyó en la forma en que se administraba la justicia en el antiguo Oriente Medio y más allá. Estableció un precedente para la aplicación de penas proporcionales al delito cometido, lo que sentó las bases para los sistemas legales modernos basados en el principio de proporcionalidad de las penas.

El Código de Hammurabi y su desarrollo legal representan un hito importante en la historia de la humanidad y sentaron las bases para el desarrollo de sistemas legales más justos y equitativos en el futuro.
La religión y mitología acadia
No es que haya información precisa, recogida en tratados o testimonios similares, pero si se han hallado listas en las que se relacionan los nombres de sus dioses, así como los himnos y mitos que conforman su mundo de las creencias.
También se encuentra información en algunas obras de arte, como los sellos cilíndricos que nos hablan sobre rituales y escenas religiosas.
Los acadios, al igual que sucede en las demás primeras grandes civilizaciones, practicaban una religión politeísta, la cual tenía muchos puntos en común con la que profesaban otros pueblos mesopotámicos, en especial los sumerios.
La religión adquiría gran importancia a la hora de organizar política y socialmente el Imperio, y existía una poderosa jerarquía sacerdotal donde el gobernante era considerado como el representante de los dioses en la Tierra.
Los dioses acadios estaban, generalmente, relacionados con los diferentes fenómenos naturales.
Los principales dioses eran:
- An o Anu. Era el dios del cielo y era el gobernante supremo de todos los dioses. Bajo su mando se encontraban diferentes fenómenos relacionados con los cielos, como las estrellas y las constelaciones. Este dios en la mitología sumeria de la que era originario era representado como una cúpula celeste que cubría la tierra. Los acadios heredaron esta representación y, como dios supremo, estaban entre sus tareas juzgar los delitos humanos y los divinos, y tenía que imponer castigos por ellos.

- Enlil o Bea. Era el dios asociado a los vientos, las tormentas y la respiración. Es también el padre de varias divinidades naturales, como el dios de la Luna o la diosa del trigo. Debido a su relación tan cercana con la diosa de la agricultura, Enlil, encargado también de las tormentas y, por tanto, de la lluvia, fue uno de los dioses más destacados del panteón acadio.

- Sin o Nanna. El dios de la Luna, y también de la sabiduría y de las artes relacionadas, especialmente la astronomía y las adivinaciones astrológicas.

- Utu. Era el dios del Sol. El sol era fundamental en la cultura acadia, puesto que su economía era de base agraria y las cosechas dependían de lo benigno o sofocante que fuera el astro rey. Era también considerado el dios de la justicia y la verdad, puesto que el sol todo lo ve y todo lo sabe.

- Ihstar. De quien procede el nombre de Ester, era la diosa de la fertilidad, el amor, el sexo y la guerra pasional.

- Otros dioses importantes del panteón acadio fueron Enki o Ea, el creador del hombre o el dios Shamash, vinculado también al culto al sol.

Enki
Asimismo, los acadios también se apropiaron de algunos dioses sumerios. Para ello, se les cambió de nombre, adaptándolos a sus necesidades religiosas.
Posteriormente, la unificación acadia también conllevó que se hiciera lo propio con las divinidades, reflejándose esto en la existencia de un dios supremo llamado Marduk (que aparece mencionado en el Código de Hammurabi, escrito durante el imperio de Babilonia).
Por último, mencionar que en la religión acadia existía un numeroso y organizado clero, tanto masculino como femenino.
Respecto a la mitología acadia, señalar que existían numerosos espíritus y demonios, que podían ser tanto buenos como malos. Así, acompañaban al hombre durante toda su existencia, bien fuera para premiarle o para castigarle.
Aunque muchos mitos acadios copiaron y mantuvieron diversos mitos sumerios, otros destacaron por ser completamente novedosos. Los principales se podrían agrupar de la siguiente manera:
- Mitos sobre la creación del mundo y de los dioses.
- Mitos de lucha y de victoria.
- Mitos de destrucción y de salvación: de aquí proviene precisamente la leyenda del diluvio universal.
- Mitos sobre el Más Allá.
- Mitos de ascensión.
- Mitos de exaltación humana y divina.
- Mitos con criaturas fantásticas.
Algunos de estos mitos aparecen en el Poema de Gilgamesh, una obra escrita entre los años 2500 y 2000 a. C.
La cosmovisión acadia es e interesante puesto que, especialmente en el mundo cristiano, se han traído mitos del antiguo Imperio acadio.
Veamos algunos de los mitos:
- El diluvio universal. Hay que tener presente que a partir del año 2.800 a.C., los sumerios empezaron a usar de forma sistemática la escritura con fines históricos y literarios, y les sorprendió la total ausencia de registros anteriores a esa época y, antes de imaginarse que la escritura no existía antes de esa fecha o que eran pocos los sabios alfabetizados, decidieron darle una explicación mitológica. Así pues, conjeturaron que la falta de registros escritos debía haber sido causado por un gran Diluvio Universal, ocurrido antes del 2.800 y que había destruido toda fuente escrita anterior.
De acuerdo con su cosmovisión el mundo había sido creado en tan solo siete días. Fueron siete días porque los astrónomos identificaron siete cuerpos celestes principales, aparte de las estrellas: el Sol, la Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus y Saturno. Estos astros formaron parte del panteón sumerio y acadio, y se creía que influían sobre el destino de los hombres.
El destino de las personas dependía del astro que dominaba el cielo el día y la hora de su nacimiento. Cada día se nombraba según el astro que dominaba su primera hora, y así surgió la división del tiempo en semanas de siete días.
- La torre de Babel. En Mesopotamia empezaría a surgir la idea de que los antiguos construyeron templos altos para acercarse a los dioses, idea que no está para nada equivocada, puesto es patrón común en todas las religiones construir altos lugares de culto para tocar el reino de los cielos. Las personas interpretaron que este intento humano por acercarse a lo divino no gustó a los dioses y, como castigo, las deidades sembraron la confusión entre los humanos haciéndoles hablar cientos de idiomas distintos.

Es a partir de esta leyenda de la que surge el mito de la torre de Babel. Los antiguos habitantes de Mesopotamia, quienes cada vez construían zigurats más altos, dejaron de construirlos cuando los dioses hicieron que hablaran lenguas diferentes, no pudieran entenderse y no pudieran colaborar construyendo las torres.
La decadencia y caída del imperio acadio
La causa de la caída del Imperio acadio es desconocida. Tradicionalmente se adscribió a la invasión gutia, pero los investigadores modernos piensan que pudo deberse a otros motivos.
Una de las principales causas del declive del Imperio acadio fue la inestabilidad política y social que se fue gestando a lo largo de los años. Los sucesivos gobernantes no lograron mantener el control sobre las distintas regiones conquistadas, lo que generó conflictos internos y divisiones. Además, la corrupción y los abusos de poder por parte de las élites gobernantes debilitaron aún más la estructura del imperio y minaron la confianza de la población en sus líderes.
Otro factor que contribuyó al declive del Imperio acadio fue el desgaste económico. Las continuas guerras y conflictos internos agotaron los recursos del imperio, lo que llevó a una disminución en la producción agrícola y a una crisis económica. Además, el sistema de tributos impuesto a las regiones conquistadas generó tensiones y rebeliones, lo que afectó aún más la economía del imperio. Ante estos múltiples problemas, el Imperio acadio no logró mantener su dominio sobre Mesopotamia y finalmente colapsó.
En todo caso, el reinado de Shar-Kali-Sharri fue difícil desde el principio, ya que él también tuvo que dedicar un gran esfuerzo a sofocar las revueltas tras la muerte de su padre. Sin embargo, a diferencia de sus predecesores, parecía carecer de la capacidad para mantener el orden y no pudo evitar nuevos ataques al imperio desde el exterior.
Aunque también, estudios recientes informan que lo más probable es que el cambio climático causara hambrunas y, quizás, interrupciones en el comercio, debilitando así el imperio hasta el punto de que las invasiones y rebeliones que en el pasado eran reprimidas ya no podían controlarse con tanta facilidad.
Conclusiones
Las inscripciones de los reyes acadios y de los que vinieron después de ellos dejan claro que el Imperio acadio proporcionó un nivel de vida más alto, mayor estabilidad y muchos otros beneficios a la gente de la antigua Mesopotamia, pero el costo fue unas libertades personales limitadas y una amenaza casi constante para cualquiera que expresara objeciones a las políticas y leyes acadias.
La ciudad de Acadia fue en su día la más poderosa de la región, sede de un imperio que abarcaba el actual Oriente Próximo. Sin embargo, tras su caída, parece haber desaparecido tan completamente que los arqueólogos no han podido localizar sus ruinas durante más de cien años. Al igual que con el auge de Acadia, su caída y su ubicación son un misterio, y lo único que se sabe hoy es que, en su día, existió una ciudad cuyos reyes gobernaron un vasto imperio, el primero del mundo, y que luego perduró en la memoria, el mito y la leyenda.
Los acadios fueron los primeros en implementar prácticas administrativas como pesos y medidas y calendarios numéricos. También desarrollaron obras de arte realistas y muy detalladas, como la famosa estela de la victoria de Naram-Sin. Y practicaban una antigua religión sumeria politeísta, con el rey de los dioses Enlil como deidad protectora de su ciudad.
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Referencias
Historia del mundo antiguo. De Vázquez Hoys, A.M.
Sumerios y acadios. De Vázquez Hoys, A.M. Mark, J. J. (2026, marzo 09). Acadia y el Imperio acadio: El primer imperio multinacional en el mundo. (R. Pedraza, Traductor). World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-363/acadia-y-el-imperio-acadio/
Nahum Montagud Rubio. (2020, septiembre 30). Acadios: quiénes fueron y cómo era su civilización mesopotámica. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/cultura/acadios
HistoriaUniversal.org. (2023). El Imperio Acadio. HistoriaUniversal.org. Recuperado de https://historiauniversal.org/el-imperio-acadio/
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https://globhistory.org/es/article/akkad/kultura_akkada








