Una nueva incursión en el mundo mitológico gallego. Hoy nos acercamos a la figura de Las lavandeiras. De todos cuantos personajes existen, las llamadas “lavandeiras de la noche” quizás sean uno de los seres menos conocidos dentro de la tradición mitológica de Galicia.

Mitología
Como es habitual os recordamos que la mitología de Galicia es el conjunto de los mitos más o menos relacionados (o incluso sin conexiones entre ellos), relatos que forman parte de la cultura gallega.
Se trata de una mitología que es el resultado de mezclar creencias galaicas, celtas, germánicas, romanas y cristianas.
La mitología gallega, profundamente arraigada en la cultura del noroeste peninsular, refleja una cosmovisión ancestral marcada por la íntima relación entre las comunidades rurales y su entorno natural. Los seres mitológicos gallegos no son meras criaturas fantásticas, sino entidades cargadas de significado social, espiritual y simbólico, que han desempeñado múltiples roles en el imaginario colectivo gallego a lo largo de los siglos. Estas figuras permanecen vivas en nuestra cultura y nos acompañan cada día, ya sea en el rural o en el orbe, en definitiva, en la vida cotidiana.
Muchos de estos seres surgieron en un contexto donde la naturaleza, imprevisible y a menudo hostil, marcaba la vida cotidiana de las personas. La vida rural tradicional, condicionada por los ciclos agrícolas, las inclemencias del clima y los peligros del bosque o el mar, creó la necesidad de explicar lo inexplicable y de establecer un orden moral y espiritual. En este sentido, los mitos cumplían una función pedagógica, sirviendo para transmitir normas de conducta, advertencias y valores comunitarios.
Estos seres forman parte de un imaginario profundamente ligado al miedo, no tanto como un terror irracional, sino como un mecanismo de regulación social. El miedo servía para comprender, explicar y ritualizar la experiencia de lo desconocido, la enfermedad, la pérdida y el peligro.
Galicia es territorio de mitos y leyendas, de seres fantásticos y los lugares que estos habitan. Desde las emblemáticas meigas hasta los escurridizos mouros o la temida coca, en el imaginario popular gallego todavía sobrevuelan cientos de relatos y criaturas que han logrado sobrevivir al paso del tiempo.
¿Quiénes son las lavandeiras?
El caso de las lavandeiras es un mito común en casi toda Europa occidental.
Y es que las lavandeiras conforman un mito muy extendido por estas tierras, pero también por las colindantes de Zamora, Asturias, Cantabria y País Vasco. E incluso hay referencias similares en Portugal, Bretaña, Escocia e Irlanda.
Así encontramos denominaciones para ellas como: lavandeiras en gallego, lavanderas en castellano, en euskera garbigileak, en asturiano llavanderes.
No son las típicas almas en pena, como la Santa Compaña. Son otro tipo de tradición, una muy antigua, de la que se habla en susurros. Las lavandeiras son espíritus mitológicos, con posible origen celta. Suelen ser anunciadoras de malos augurios o incluso de la muerte.

Santa Compaña
Hay numerosas leyendas en torno a ellas, la mayoría las describe como mujeres ancianas, con rostro seco, de piel arrugada, cabellos blancos y ojos rojizos aterradores, de baja estatura, y que suelen vestir ropas negras, pañuelos de arios colores y adornadas con diferentes collares y pulseras.

Tomás Cipriano las describió por primera vez en el año 1853, como unas viejas vestidas con túnicas amarillentas, de rostros arrugados y enjutos, con los cabellos blancos como la nieve y de voz lúgubre, como el canto de un búho. Sus ojos despedían un brillo sombrío y aterrador. Se dedican a lavar ropajes en ríos y arroyos, habitando en los huecos de grandes encinas. Se las puede ver cuando se desbordan los ríos, columpiándose sobre las olas. Dan muerte a todo aquel curioso que las espía, arrastrándolo al agua, pero no son totalmente malignas, pues cuando sucede algún incendio en castillos abandonados en viejas aldeas, lo sofocan con el golpe de sus palas cargadas de agua, para salvar a niños y ancianos.
Pero lo cierto es que actualmente es casi imposible encontrar mitos puros sobre las lavandeiras, porque se han entremezclado con otras criaturas encantadas.
Recopilando información sobre las lavandeiras, en las leyendas, se concluye que suelen vivir en lugares con abundante agua: ríos, fuentes, lavaderos, donde trabajan incansablemente. Además, según parece se les oye muy a menudo por el ruido que provocan sus palas al golpear la ropa y sus desagradables voces.
Se dice que se aparecen de noche, especialmente las de luna llena, invitando a cuantos pasan a acercarse para ayudarles a escurrir las prendas de ropa, habitualmente sábanas que están lavando, y que aparecen con manchas de sangre que no se pueden quitar.
En algunas ocasiones las leyendas dicen que a veces se encuentran durmiendo las ramas de las encinas o en las grutas de los boques.
Si el caminante que las encuentra acepta ayudarlas, tiene que evitar a toda costa retorcer las prendas de ropa en el mismo sentido que lo estaban haciendo ellas, pues si fuese así, sería víctima de todo tipo de desgracias, hasta el punto de terminar falleciendo. Pero en caso de que el caminante decida no ayudarlas, lo mejor es pasar de largo sin hacerles caso, pues en caso contrario el negarles ayuda, ya sea por temor o insolidaridad terminará causándole el peor de los males.
La tradición dice que son mujeres condenadas a vagar eternamente porque son espíritus de mujeres muertas en el parto, de las que abortaron, madres de niños muertos sin bautizar o almas de mujeres que atentaron contra la vida de algún niño.
Alguna historia dice, que si quieres encontrarte con una lavandeira debes recorrer 7 o 9 fuentes de agua que no secan en verano, cuando estés en la séptima o la novena seguro que te encontrarás con una de ellas.
Obviamente, verlas es un mal augurio.
Como anécdota señalar que en la mitología celta, recogida en las leyendas de Cu Chulainn, el druida amigo del protagonista le advierte antes de la batalla de que hay una lavandera en el río y que si él se acerca allí morirá. El héroe le responde que no teme que un fantasma lave ropa ensangrentada. Y, más tarde, muere en la batalla.
Las lavandeiras en la Ribeira Sacra
Como sucede con la mayoría de mitos y leyendas que resuenan desde Galicia a las antípodas, la historia de las lavandeiras también encuentra variaciones en función de la zona geográfica en la que se enmarque esta historia.
De hecho, en una de las versiones más conocidas se cuenta que estos espíritus típicos de la Ribeira Sacra vivían bajo las aguas del río Sil, donde dedicaban su tiempo a limpiar y pulir las pepitas de oro del curso fluvial.
Una de las leyendas, que han pasado de generación en generación, es la de los amantes tapiados en Quiroga.
Se trata de una historia de amor imposible entre dos jóvenes. La hija de un noble de Quiroga, acostumbrada a recorrer los montes de los alrededores, vestida como una plebeya para pasar desapercibida antes las gentes más humildes, un día se encontró con un joven y apuesto cazador, vasallo del señor de Osorio, de Castro Caldelas, que era rival del noble quirogués. La joven se enamoró de ella.
Al parecer, las reuniones de estos enamorados tenían lugar a orillas del Sil y entre eran tan frecuentes que el rumor llegó a oídos del padre de ella, don Pedro de Quiroga, el cual consideraba a los de Castro Caldelas adversarios e indignos para pretender a su hija. Fue esta la razón por la que este noble de Quiroga prohibió a la joven volver a ver al cazador, aunque ellos omitieron la advertencia y se vieron a escondidas en un pasadizo bajo el sil que comunicaba ambas poblaciones. El padre de la hermosa muchacha, enojado, mando tapiar las dos entradas del pasadizo y quedaron atrapados para siempre bajo el Sil.
La leyenda cuenta que fueron los progenitores de las lavandeiras, esos seres mágicos que, según la creencia popular, lavan y pulen el oro que el río Sil deposita en su cauce.
Versiones de las lavandeiras fuera de Galicia
Xoán Xosé Teijeiro Rey apunta la relación que parece existir entre las lavandeiras y la creencia con el rapto de niños que se recoge en la tradición europea, como una manera de explicar las muertes por enfermedades desconocidas que se pensaba eran producidas por seres míticos contra los que había que tomar protecciones.
La creencia en las lavandeiras debió estar extendida por toda Europa, aunque dejó una huella más honda en la zona occidental, pues es donde encontramos más abundancia de estos seres, y con nombres más comunes.
Tienen relación con las rusalki rusas o las gwragedd Anwnn galesas. Con la bea sidhe o banshee cuando la lavandeira tiene relación con la Compaña.

Rusalki

Gwragedd-Anwnn

Banshee
En algunas islas escocesas se habla de la caointeach o caoinneag que es similar a la bean nighe, pero como en Asturias y Galicia parte de un golpe con la ropa húmeda los brazos de quienes la molestan mientras hacen sus tareas.

Caoinneag
En la Bretaña, las lavandeiras nocturnas, tunnerez noz, son totalmente iguales a las gallegas hasta en el nombre, y también se mezclan y confunden con las brujas.
En las zonas catalanas de Pallars y Ribagorza habitan las encantades, que son una suerte de lavanderas que poseen una colada mágica. Quien obtenga esta ropa, se dice que nunca será pobre (pero tampoco será rico).
En Cantabria, las Anjanas de Treceño, se identifican con las lavanderas, igual que en Galicia con las mouras y donas.

Anjana
Las lamiak de Euskadi también se ven lavando ropa en las noches de luna.

Lamiak
Pero vayamos por partes,
En Asturias y Cantabria y alguna zona de Galicia se cuenta como en tiempos de la Reconquista, aún con media España ocupada por tropas musulmanas, era costumbre que los guerreros moriscos atacaran las aldeas y se llevasen a la gente joven cautiva para que les sirviesen como siervos en los trabajos más pesados.
Las madres de las aldeas sabían el peligro que corrían sus pequeños, así que, al menor indicio de presencia de los “moros” por el lugar, escapaban a los montes a esconder a sus hijos en las cuevas hasta que pasase el peligro.
A veces las cosas no salían del todo bien, y algunas madres eran capturadas y separadas de sus pequeños, lo que ha dado origen a otra leyenda, la que habla de los “meninos” o “meniños”, una raza de pequeños duendecillos que habitan en cuevas como si se tratase de una sociedad adulta… Se dice que los más mayores cuidan de los más pequeños, pero que ninguno llega a aparentar más de 12 o 13 años… aunque como todas las criaturas mágicas, pueden tener miles de años o quien sabe, quizá como se sospecha de duendes y hadas, ser inmortales.
Se dice que estos niños hada son los pequeños que, al no regresar sus madres, encontraron ayuda de las hadas y sobrevivieron en los bosques de media España, en el norte, la leyenda ha sobrevivido unida a la de las lavanderas, mientras que en otras partes, ya se ha perdido su origen.
En todo caso, las Llavanderes (las Lavanderas) son seres de la mitología asturiana relacionada con el agua, junto a las Xanas y el Nuberu.
En Cataluña aparece otra versión, donde se les conoce como bugaderas.
En la literatura irlandesa medieval, las escenas representan criaturas femeninas lavando sábanas o sudarios ensangrentados como signo de las muertes que se avecinan en futuras batallas. Debido a la mezcla de conceptos paganos y cristianos en estos textos, la interpretación es difícil. Pero para muchos especialistas, estas escenas en los muelles son una referencia al Otro Mundo Celta y a las antiguas diosas de la guerra.
En La Civilisation Celtique, Françoise Le Roux y Christian-Joseph Guyonvarc’h hacen la conexión entre la lavandera de la noche y el mito de la diosa celta Morrigan, que anuncia la muerte del héroe Cúchulainn lavando su ropa ensangrentada en un río.
El carácter de la lavandera de noche (bean nighe) parece estar presente en el folklore medieval y antiguo de las regiones de habla gaélica (Escocia e Irlanda), como un presagio de las muertes venideras. En el folclore más moderno de estas regiones, las leyendas de la lavandera parecen menos frecuentes y el papel de mensajero de la muerte es generalmente asumido por el “gritón”, ahora conocido como la banshee, que anunciaba a los muertos gritando melodías funerarias.
Incluso encontramos una versión americana, la leyenda de Siguanaba, (también llamada Sihuanaba, Siguamonta, Siguampera, Cigua, Cegua, Cihuatlaco, Cihuanahual, Caballona, Chuca, Sucia, Bandolera, Macihuatli, Matlacihua, Tisigua y Xtabay) es un espectro del folclor iberoamericano que, según la tradición popular, se les aparece a hombres trasnochadores, infieles y violentos en la forma de una atractiva mujer joven desnuda o semidesnuda, de gran belleza, y que suele ser pelirroja, lava ropa por los ríos, lagunas o fuentes de agua, mientras canta con una voz muy seductora para así seducir a los hombres para luego matarlos.

Siguanaba
Resumen
La transmisión oral ha sido el medio fundamental para conservar estas creencias. A través de cuentos junto al fuego, canciones, refranes, coplas y relatos compartidos en las lareiras o durante las tareas colectivas del campo, las leyendas permanecieron vivas durante siglos, adaptándose a los cambios sociales. Cada parroquia podía contar con versiones propias de un mismo mito, enriquecidas por la experiencia local. Los mayores ejercían como guardianes de la memoria, y con frecuencia estas historias se narraban con un tono solemne, casi ritual, lo que les confería gran autoridad.
La mezcla entre lo cristiano y lo pagano ha vivido en el folclore gallego. El sincretismo permitió que partes del paganismo celta se unieran al calendario religioso y a las prácticas de fe. Así, la cultura popular creó un mundo simbólico donde lo sagrado y lo común, lo visible y lo invisible, se mezclan. Aunque la iglesia rural rechazaba muchas de estas creencias, a menudo las aceptaba o cambiaba para incluirlas en la religiosidad popular.
No son meras fantasías folclóricas, sino expresiones profundas de una cultura que mantiene un diálogo constante con la naturaleza, la muerte y lo sobrenatural. Actúan como guardianes de la memoria colectiva, educadores silenciosos y testigos de una cosmovisión que, a pesar de los desafíos de la modernidad, continúa latiendo en el corazón simbólico de Galicia.
Las lavandeiras son así el fruto de todo ello.
Por último, decir que hay un romance y canción de Lavandeira, versionada por grupos de música fol, como Fuxan Os Ventos, Carlos Núñez o Luar Na Lubnre. Transcribimos la letra (en castellano) de la versión original en gallego inspirada en las lavandeiras, cantada por la israelí Noah, con música del gaiteiro gallego Carlos Núñez:
“Era una noche de luna
Era una noche clara
Yo pasaba por el rio
De vuelta de la muiñada
Me encontré con una lavandera
Que lavaba cerca del agua
Ella lavaba en el rio
y una canción cantaba:
Muchacha que vienes del molino
Muchacha que vas por la carretera
Ayúdame a retorcer
Mi sábana lavada
Desaparece la lavandera
como humo esparcido
donde tendiera las sábanas
dejó un pozo de sangre
era una noche de luna
era una noche clara”.
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Referencias
Historias, contos e lendas. De Basanta Martínez, X.
Diccionario dos seres míticos galegos. De Cuba, X.R. y otros.
https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=50&id=1565
https://grimoriodebestias.blogspot.com/2019/03/lavanderas.html








