Entre los numerosos personajes de trascendencia histórica que encontramos en nuestra tierra, hay un buen número de mujeres, y sobre una de ellas, fue una insigne mujer, fundamental en la historia de A Coruña, que es recordada como ejemplo de coraje y valor ante la adversidad, y cuya vida está a caballo entre el mito y la realidad. Nos referimos a María Pita, una heroína de leyenda.
Una mujer cuyo destino era el de perderse en las brumas de la memoria, pero que sin embargo pasó a la historia por su valor y arrojo en la resistencia y defensa de la ciudad de A Coruña, con motivo del ataque de la armada inglesa, a cargo de Francis Drake en el año 1589.
María Pita no era una noble, ni una militar, ni una figura política; era una mujer del pueblo que, empujada por las circunstancias, se convirtió en líder, en guerrera, en emblema.
Contexto histórico
La tensión geopolítica en Europa había alcanzado un punto de ebullición insostenible entre las dos grandes potencias del momento. En aquellos últimos años del siglo XVI, España e Inglaterra, dos potencias internacionales, pugnaban por el dominio de los mares y la hegemonía en medio mundo y en el tablero, miles de peones iban a sufrir las consecuencias.
El rey Felipe II, empeñado en frenar la piratería y la expansión protestante, había lanzado en 1588 contra Inglaterra la mayor empresa naval de su tiempo. Sin embargo, los elementos y la pericia enemiga convirtieron su sueño en una pesadilla logística.

Felipe II
Tras el desastre de la “Grande y Felicísima Armada” (irónicamente llamada la “Invencible” por los ingleses), en el año 1589 el rey Felipe II andaba a la procura de recomponer su armada, después de la fuerte derrota sufrida en el Canal de la Mancha contra los ingleses.

Por su parte la reina Isabel I de Inglaterra, quiso aprovechar el momento, y asumiendo un gran riesgo económico, pues consideraba que la corona española se encontraba sumamente débil, preparó un golpe que tendría como lugar el puerto de A Coruña Ien principio iba a ser Santander, donde se concentraba un importante número de efectivos). Así nació una expedición conocida como la “Contraarmada”. Puso al frente de las operaciones a John Norreys y a Francisc Drake. Los objetivos: destruir los restos de la flota española, conquistar Lisboa para poner a los portugueses contra los españoles, y por último, interceptar el oro de la Flota de Indias durante su transporte en dirección al puerto de Cádiz.

Francis Drake
La flota partió de Plymouth el 12 de abril, y constaba de entre 125 y 200 naves, y una tripulación de unos 23.000 hombres.
El plan era tomar A Coruña, saquear Santiago de Compostela y enviar un mensaje claro contra el poder del catolicismo. Pocos saben que uno de los principales objetivos de esta expedición era llevarse los restos del Apóstol Santiago a Inglaterra como trofeo para Isabel I. Cuando el arzobispo de Santiago, Juan de Sanclemente, se enteró de la amenaza, actuó con rapidez y ordenó esconder las reliquias en un lugar secreto dentro de la Catedral. Solo unas pocas personas sabían dónde estaban, y con los años, ese lugar cayó en el olvido. Las reliquias no se redescubrieron hasta el siglo XIX. Aquella decisión fue crucial.
Biografía de María Pita
Su nombre real era Mayor Fernández de la Cámara y Pita. Se le recuerda con María Pita por un mal entendido, pues la denominaron como María tras la muerte de su hermana que ostentaba dicho nombre.
La confusión de llamarla María Pita surgió cuando un fraile administró la extremaunción a su hermana menor, que se llamaba María Pita, y que falleció en A Coruña en 1638. El padre Santamaría, que así se llamaba el fraile, la tomó por Mayor Fernández, y la describió como una gigantona. Si su hermana se le parecía físicamente, es probable que también fuese una moza grande y, posiblemente, atractiva», determina.
Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, pero seguramente sería entre los años 1556 y 1562, según unos autores, y entre 1562 y 1568, según otros. Vino al mundo en la localidad de Santiago de Sigrás, cerca de la ciudad de A Coruña.
Sus padres se llamaban Simón Arnao y María Pita, la vieja, que regentaban una pequeña tienda en la ciudad de A Coruña.
No hay certeza sobre sus orígenes, pues según algunos autores formaría parte de una familia hidalga, aunque la mayoría postula que vino al mundo en el seno de una familia humilde.
De sus primeros años de vida, no hay apenas información. En todo caso parece que ya desde muy joven ayudó a su madre y a su hermanastra en la tienda familiar.

María Pita se casó en cuatro ocasiones.
En el año 1581 contrajo su primer matrimonio, en este caso con Juan Alonso de Rois con el que tendría una hija, María Alonso de Rois. Juan Alonso tenía una posición algo acomodada, pues era carnicero de profesión en San Cristóbal das Viñas, y era propietario de un par de viviendas y algunos viñedos.
En el año 1585, nuestra protagonista quedó viuda, y transcurridos unos tres años, volvió a contraer nuevas nupcias, en este caso con Gregorio Rocamonde, curiosamente también carnicero de profesión. Durante un tiempo se dedicó a trabajar con su esposo en el mercado coruñés. Juntos vivieron en el número 24 de la calle Herrerías.
Ya en 1589 nuestra protagonista volvió a casarse, en esta ocasión con Sancho de Arratia, un capitán de infantería, con el que tendría otra hija. Sancho de Arratia procedía de Sanlúcar de Barrameda.
Pero su destino estaba marcado y apenas 6 años después, volvió a enviudar.
Ya en 1599, María Pita se casa con su cuarto y último esposo, un funcionario de la Real Audiencia, y socialmente hijodalgo, Gil Bermúdez de Figueroa, con el que tuvo dos hijos, Juan y Francisco Bermúdez de Figueroa.
Este sería su último matrimonio pues, entre otros motivos, Gil Bermúdez impuso una curiosa norma para contraer matrimonio: no podría volver a casarse si él moría. La pena, en caso, contrario, sería perder su herencia.
Su último marido falleció en 1613, quedando por tanto, María Pita viuda para siempre.
Como dato anecdótico, de interés para nuestros lectores coruñeses, María Pita vivió vivió en tres domicilios diferentes: uno situado en la calle de Herrerías 24, hoy el 28 y en el que está situada su Casa Museo. También habitó en la calle de Santa María 26, (antes calle de la Carnicería) y en Cortaduría.
María Pita falleció el 21 de enero de 1643 en Cambre, habiendo superado los ochenta años de edad, una longevidad excepcional para la época.
No se sabe donde reposan sus restos, se barajan varias ubicaciones posibles como: la iglesia de Santa María en Cambre, iglesia de Santo Domingo en A Coruña ((donde ella quería ser enterrada según figura en su partida de defunción), e incluso investigaciones más recientes sitúan sus restos en la iglesia situada en Oza.
¿Cómo era María Pita?
Era una persona de fuerte carácter, inmersa en las complejas dinámicas sociales y judiciales de su turbulenta época.
Según ha quedado registrado, María Pita era mujer de armas tomar en el campo de batalla, y en los juzgados. Así lo demuestra el que protagonizara varios pleitos en su vida. El primero le granjeó dos años de destierro y el pago de una multa, y se dio después de que tratara de expulsar de su casa a un capitán (aunque posteriormente le dieron la razón concediéndole varias cédulas reales en su favor).
El otro gran pleito en el que se vería envuelta esta heroína sería el relativo a la propiedad del coto de San Pedro de Ledoño, iniciado por su marido Gil de Figueroa. El último lo perdió, y en él cargó contra un hombre que construyó un edificio en una propiedad que, según la mujer decía, era suyo.
El enredo en que se vio metida cuatro años más tarde fue una querella criminal interpuesta contra ella por un capitán, Peralta, alojado en una casa de su propiedad que la acusó de haber intentado asesinarlo al frente de un grupo de vecinos durante un asalto para expulsarlo de la vivienda. De entrada, la grave acusación la llevó a la cárcel, donde pasó unos meses, la sentencia le fue contraria y se la condenó al destierro.
María Pita se dirigió al Rey Felipe II, pidiéndole amparo ante lo que consideraba mentiras e infundios del moroso capitán Peralta, que no quería pagarle los alquileres y pretendía seguir viviendo en su casa, un okupa, vamos y de paso requiriendo del monarca alguna recompensa por los servicios prestados contra los ingleses en los que además había perdido un marido.
El Rey don Felipe leyó sus memoriales, le cayó en gracia y le concedió la suya. Le dio una licencia real que le permitió regresar a A Coruña, donde fue muy jubilosamente recibida por el vecindario y además le autorizaba emprender un negocio de exportación de mulas a Portugal. Y como colofón aun después le concedió una pensión con cargo a los presupuestos militares coruñeses equivalente al sueldo de un alférez más cinco escudos mensuales.
Los acontecimientos de mayo de 1589
La flota inglesa llegó a la ciudad de A Coruña en la noche del 3 al 4 de mayo. Al percatarse de ello, el capitán general de Galicia, Don Juan Pacheco, envió dos galeras a fin de conocer las intenciones de aquellas naves. Esas dos galeras eran la “Diana” y la “Princesa”, pero ninguna de ellas llegaría a contactar pues en cuento se acercaron fueron repelidas con el fuego de cañones desde los barcos ingleses.

La desventaja española era más que obvia.
Seguidamente desembarcaron, al final de la ría, en la Olaya de Santa María de Oza, unos 10.000 hombres, que vieron ralentizado sus avances por los cañones de los buques españoles (una nao, dos galeras y un galeón) que defendían la ciudad. Las tropas inglesas se dirigieron hacia la ciudad, dividida en dos partes principales: el casco antiguo o Ciudad Vieja que contaba con murallas y la llamada “pescadería”, el lugar de residencia de los pescadores y las gentes más humildes. La zona de la pescadería fue asaltada primero por contar con menos defensas y asolada rápidamente, por lo que los ingleses se confiaron sobre una pronta victoria sobre los coruñeses, que se resistían de forma desesperada.
Pero no fue suficiente para ello, por lo que los asaltantes se hicieron enseguida con el barrio de la Pescadería, entre muros de la ciudad, y provocando la muerte de al menos 70 coruñeses.
Algunas escaramuzas durante dos días, transcurridos los cuales el mando inglés exigió la rendición, pero la respuesta fue negativa.
Los coruñeses quedaron confinados en el interior de las murallas de la Ciudad Vieja, y se asignó a los hombres capaces en la defensa mientras que las mujeres, ancianos y niños eran los encargados de repartir comida y agua, además de retirar los cadáveres y asistir a los heridos, para que ningún hombre tuviera que abandonar su puesto. A las de las mujeres se añadió también la de suministrar municiones y pólvora a los soldados. Cuando los ingleses lograron interceptar los envíos de comida entre la lonja y la ciudad, los coruñeses incendiaron sus reservas de comida para que no fuesen usadas por los invasores.
Los ingleses intentan volar el muro que estaba próximo al convento de Santo Domingo, pero aunque causan daños, no consigues destruirlo. Enseguida, los coruñeses, sobre todo mujeres y niños se pusieron manos a la obra para iniciar su reconstrucción.
La tregua fue breve, el día 14, los ingleses hacen saltar por los aires la muralla y la infantería británica cargó por la abertura. Se produjo un asedio brutal.
El humo de la pólvora oscurecía el cielo primaveral y el hedor a sangre y escombros asfixiaba a los defensores que aún se mantenían en pie. Un estruendo ensordecedor acababa de reventar un tramo vital de la muralla defensiva.
A través de la brecha, entre el polvo y los gritos de terror, emergían los estandartes de las tropas inglesas. La victoria inglesa parecía inevitable y la masacre de la población, una condena inminente y sangrienta.
La población civil resistía como podía: con piedras, aceite hirviendo o lo que tuvieran a mano, los que iban armados utilizaban salvas de arcabuz, el uso de las picas y el fuego de las baterías de cañones. La lucha era desesperada, porque todos sabían que, si la ciudad caía, el saqueo y la destrucción serían inevitables.
Así se produjo un baño de sangre y muerte.
La fatiga hacia mella en ambos bandos, hasta que un alférez inglés alentó a sus hombres a seguirlo, portando la bandera de su regimiento.
Y es en ese momento cuando, según cuenta la historia, un numeroso grupo de ciudadanos coruñeses, con María Pita al frente, les hicieron frente y lograron detenerlos. Según parece María Pita, enrabieta porque acababa de ver morir a su esposo (Gregorio Rocamonde), mató al alférez (supuestamente con una pica) y le arrebató la bandera, alzándola por encima de su cabeza para llamar al combate a sus compañeros, al grito de:
¡Ayudadme a echarlos de aquí!
¡Quien tenga honra que me siga!
La mermada moral de los coruñeses volvió con toda su fuerza, y al grito de María Pita se produjo una avalancha de ciudadanos, en su mayoría mujeres, en dirección a la brecha de la muralla, logrando repeler la ofensiva de los ingleses. Atacando con todo lo que tenían a mano durante dos largas horas hicieron retroceder a los asaltantes, que veían con estupor como su bandera quedaba en manos de los gallegos.

El desgaste de las tropas británicas a lo largo del asedio había sido demasiado, por lo que abandonaron la idea de volver a intentar el asalto directo. A esto se sumó la cada vez más necesaria provisión de suministros y municiones, a medida que los españoles tomaban posiciones cortando sus rutas de aprovisionamiento.
El 18 de mayo, Francis Drake decide abandonar esta empresa, con la humillación que se supuso perder una batalla que creía ganada, y marchó en dirección a su principal meta, Lisboa, antes de perder más efectivos. En la capital portuguesa sufriría una nueva y estrepitosa derrota.
Hay que decir que la batalla había dejado unos 1000 muertos españoles y unos1300 ingleses.
Pese a la magnitud de la derrota, los ingleses se han encargado todos estos siglos de ocultar su derrota ante los españoles, de tal modo que sus propios historiadores han pasado de puntillas por ella, sin que España haya sido capaz de vender su relato. La Contra Armada Invencible fue la mayor victoria naval de España sobre Inglaterra, ocurrido solo un año después de la derrota de la flota enviada por Felipe II para invadir la isla.
Por último, indicar que, una vez acabada la batalla, María Pita ayudó a recoger los cadáveres y a cuidar de los heridos.
Reconocimientos y legado de María Pita
Felipe II, al conocer lo ocurrido, premió a la ciudad con el título de “muy noble y muy leal” y concedió a María una pensión vitalicia, consistente en el sueldo de un alférez más cinco escudos, además del permiso para exportar mulas a la vecina Portugal.
Fue reconocido su valor y el rey Felipe II le concedió una pensión, falleciendo 54 años después de su legendaria actuación a los 78 años de edad.
El Museo del Ejército tiene dos fondos relacionados con esta heroína: un retrato (óleo) y la medalla al heroísmo de María Pita, acuñada en 1801.
Durante los 200 años posteriores a su muerte, nadie escribió su biografía, María Pita parecía haber sido olvidada por su país e incluso por su ciudad. El primer libro sobre su vida y valentía apareció a finales del siglo XIX.

En todo caso, era inevitable que la historia de María Pita se convirtiera en un símbolo de coraje y resistencia para los gallegos y el resto de España. Su heroísmo ha sido recordado en libros, canciones, películas e incluso cómics. Es también un ejemplo de la importancia de las mujeres en la defensa de su patria, de que ellas también tuvieron que tomar las armas en ocasiones y dar su vida por defender al pueblo.
La ciudad de A Coruña la recuerda con cariño y hasta devoción y es quizás su mejor y más querido referente, que despierta una unanimidad completa, aunque a la gallega.
La escultura que preside la Playa Mayor que lleva su nombre y donde está situado el Ayuntamiento de la ciudad, es obra de Xosé Castiñeiras, y en ella se representa a la heroína con la lanza con la que mató al alférez inglés mientras coge con la otra mano el cuerpo sin vida de su marido, Gregorio de Racamonde. Esta escultura tiene unas dimensiones de 9,31 metros de altura y unas 30 toneladas de peso.

Más allá del bronce, el esfuerzo por preservar su auténtico legado se materializa en la Casa Museo de María Pita. Este Museo de María Pita, situado en la histórica calle Herrerías (antigua zona de la Pescadería), y en él podemos encontrar una recreación de su vivienda, con una tienda en la planta baja y su dormitorio; una sala sobre el Reino de Galicia en los siglos XVI y XVII; una descripción de la ciudad de A Coruña en aquella época; un análisis del conflicto hispano-inglés y el papel de la ciudad en ese episodio. Además, el museo acoge exposiciones temporales que complementan esta experiencia histórica.

Su nombre fue también dado al navío que en 1803 realizó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, la primera campaña de vacunación masiva de la historia, que llevó la vacuna de la viruela a los territorios de ultramar.
Además, anualmente, durante el mes de agosto, se celebran las Fiestas de María Pita.

Conclusiones
La historia de María Pita muestra cómo, en los momentos más oscuros, el valor individual puede encender la chispa de la esperanza. Ella no era reina ni militar, sino una mujer del pueblo, pero supo transformar su dolor en un gesto que inspiró a toda una ciudad.
Más de cuatro siglos después, su grito todavía emociona porque nos recuerda algo sencillo: la verdadera grandeza a menudo surge de la gente común. Y pocas veces una persona tan inesperada humilló de manera tan contundente a una de las flotas más temidas de la historia.
Un reconocimiento que no siempre se produce, tal y como sucedió con Inés de Ben, una viuda y comerciante, que perdió su negocio en los primeros días del ataque, y lejos de rendirse lucho activamente en primera línea contra los ingleses en la “pescadería”. y Recibió dos balazos de mosquete durante los combates, heridas de las que se repuso milagrosamente. Sin embargo, ella no recibió nunca honores ni reconocimiento por parte de la Corte, muriendo en la más absoluta indigencia.
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Referencias
María Pita. Una aproximación a su vida y su tiempo. De Saavedra Vázquez, M.C.
https://batallasdehispania.com/2025/09/13/maria-pita-1565-1643/
https://historiageneral.com/2013/10/23/maria-pita-la-heroina-gallega/
https://historiasdelayer.com/maria-pita-4-mayo-1589-defensa-a-coruna/
https://www.mujeresenlahistoria.com/2018/09/maria-pita.html








