Todas las revoluciones suponen un complejo proceso de transformaciones políticas y sociales. En nuestro post de hoy vamos a intentar hacer un breve resumen de lo que fue y lo que supuso la “Revolución Rusa”, un período convulso, caracterizado por la violencia, el cambio radical y la profunda reestructuración de la sociedad rusa, sentó las bases para el surgimiento de la Unión Soviética, un estado que influyó profundamente en el equilibrio geopolítico global durante gran parte del siglo XX.
Contexto histórico. La sociedad rusa en el siglo XIX
Para entender la Revolución Rusa, es crucial comprender la situación de Rusia a principios del siglo XX bajo el gobierno de los zares.
La sociedad rusa estaba altamente estratificada:
- Nobleza: Una pequeña élite que poseía la mayoría de las tierras.
- Clero: La Iglesia Ortodoxa Rusa tenía gran influencia.
- Burguesía: Una clase media emergente, pero aún pequeña.
- Campesinos: Constituían alrededor del 80% de la población.
- Proletariado urbano: Una clase obrera en crecimiento debido a la industrialización.
Económicamente, Rusia era principalmente agraria, con una industrialización tardía pero acelerada.
El Imperio ruso tenía una serie de problemas estructurales como:
- Atraso económico en comparación con otras potencias europeas.
- Tensiones étnicas en un vasto imperio multiétnico.
- Sistema político autocrático resistente al cambio.
- Condiciones de vida precarias para la mayoría de la población.
Por otro lado, ya en el año 1905 hubo un primer intento de revolución, aunque terminaría fracasando. Tuvo lugar en la capital rusa, San Petersburgo, donde una manifestación pacífica que fue duramente reprimida por las tropas zaristas y que pasaría a ser recordada como el “domingo sangriento”.
Los meses siguientes se vieron protagonizados por rebeliones campesinas y motines militares, como el famoso motín del acorazado Potemkin. Un conjunto de acontecimientos terminaría por forzar al Zar a firmar el denominado “Manifiesto de Octubre”, por el que se establecía la constitución de una Duma, con poderes legislativos, y que garantizaría los derechos civiles y una mayor libertad de prensa.

Pero como suele suceder en estos casos, las promesas se las llevó el viento, y el Zar Nicolás II, con el apoyo del ejército desarrolló una fuerte represión. De tal forma que algunos dirigentes tuvieron que exiliarse, como es el caso de Lenin.
La Conferencia de Praga de 1912 supuso una separación definitiva entre la izquierda, al producirse la escisión entre los mencheviques (que proponían una revolución burguesa antes de una revolución socialista) y los mencheviques (que proponían directamente una revolución socialista). Ambos partidos serían protagonistas en los sucesos de la revolución rusa de 1917.
A todo ello se sumaba la enigmática figura de Rasputín, que ejercía demasiado poder sobre la emperatriz y el zar. Rasputín era un personaje odiado por gran parte de la población y por parte de la nobleza y la burguesía. Pero este problema finalizó con el asesinato de Rasputín en 1916. Podéis ampliar información sobre Rasputín en nuestro post: https://recreacionhistoria.com/grigori-rasputin/
¿Qué fue la Revolución Rusa?
La Revolución Rusa se conformó por medio de un conjunto de acontecimientos acaecidos entre febrero y octubre del año 1917, y que terminaría suponiendo la caída del régimen zarista y la instauración del primer gobierno socialista del mundo.

Zar Nicolás II
Para entenderla mejor hay que explicar que esta revolución se desarrolló en dos etapas, una primera revolución en la que el gobierno zarista es derrocado y se impone un gobierno provisional, y una segunda revolución en la que se elimina este gobierno provisional para establecer un gobierno comunista.
Causas de la Revolución Rusa
Como la práctica totalidad de las revoluciones, la rusa tuvo su origen en la acumulación, a lo largo de muchos años, de tensiones sociales, económicas y políticas.
La Rusia zarista se caracterizaba por una profunda desigualdad social, donde una pequeña élite controlaba la mayor parte de la riqueza y el poder, mientras que la inmensa mayoría de la población vivía en la pobreza y la opresión. El sistema feudal, aunque debilitado, seguía vigente en amplias zonas rurales, donde los campesinos sufrían la explotación de los terratenientes y carecían de derechos básicos. La falta de oportunidades económicas y la creciente brecha entre ricos y pobres generaron un clima de descontento social generalizado.

Además, el gobierno autocrático del zar Nicolás II carecía de legitimidad popular y se mostraba incapaz de responder a las necesidades de una sociedad en constante cambio. La represión política era la norma, y cualquier manifestación de disidencia era aplastada con brutalidad. La falta de libertades civiles y la ausencia de un sistema representativo contribuyeron al aumento del descontento y la radicalización de los grupos de oposición. La burocracia era ineficiente y corrupta, lo cual exacerbó los problemas existentes, impidiendo el desarrollo económico y social del país.

Familia Romanov
Por si fuera poco, la Primera Guerra Mundial tuvo un impacto devastador en Rusia, acelerando el proceso revolucionario y precipitando la caída del régimen zarista. Las derrotas militares frente a Alemania y Austria-Hungría minaron el prestigio del zar y de su gobierno, exponiendo la debilidad del ejército y la falta de preparación para una guerra a gran escala. Las bajas militares fueron catastróficas, con millones de soldados muertos o heridos. La movilización masiva de hombres para el frente de batalla dejó a las ciudades y el campo con una grave falta de mano de obra, lo que agravó la escasez de alimentos y otros recursos básicos. La inflación se disparó, empobreciendo aún más a la población y fomentando el descontento social. Esta situación creó un caldo de cultivo perfecto para la revolución, ya que la población se cansó de la guerra y de la incapacidad del gobierno para resolver los problemas causados por la misma.
Como resumen, podríamos decir que las causas de la revolución fueron cuatro:
- La guerra
- El descontento de la población
- La progresiva pérdida de apoyo del Zar por parte de la burguesía liberal
- Desarrollo de la conciencia de clase obrera por la mayor concentración de mano de obra en las ciudades, fruto del desarrollo de la industrizalización.
La Revolución de febrero de 1917
La Revolución de febrero de 1917 (según el calendario juliano usado en Rusia en ese momento, que corresponde a marzo en el calendario gregoriano) marcó el comienzo del fin del régimen zarista en Rusia.
En Petrogrado (actual San Petesburgo), el día 23 de febrero (8 de marzo con el calendario gregoriano) se produjeron varias manifestaciones y protestas por el fuerte deterioro económico y social que se estaba produciendo. La miseria y la falta de alimentos en el duro invierno fueron un importante factor de las huelgas espontáneas y disturbios.
El 12 de marzo las tropas enviadas a reprimir las protestas se pusieron del lado de los huelguistas. En tres días, del 12 al 15 de marzo, tres acontecimientos marcaron el fin del zarismo:
- La Duma o Parlamento nombró un Gobierno Provisional encargado de convocar elecciones a una Asamblea Constituyente.
- En Petrogrado se constituyó el Soviet de Trabajadores y Soldados controlado por los partidos obreros (mencheviques, bolcheviques y socialistas revolucionarios).
- El zar Nicolás II abdicó, en primer lugar a favor de su hijo Alexei, sin embargo, debido a la enfermedad de éste, Nicolás cambió su decisión y abdicó en favor de su hermano, el Gran Duque Miguel, quién rechazó el trono. La dinastía Romanov llegó a su fin tras más de 300 años gobernando Rusia, y se proclamó la República.
Cabe decir que la familia real Romanov fue ejecutada en julio de 1918, pero los cuerpos no fueron descubiertos hasta 1979, y no fueron identificados definitivamente hasta 1998 mediante pruebas de ADN.
Tras la abdicación del zar, se formó un Gobierno Provisional compuesto principalmente por miembros de la Duma (parlamento) y líderes de partidos liberales y moderados. El príncipe Georgy Lvov fue nombrado primer ministro, y el Gobierno incluyó figuras prominentes como Pavel Miliukov (Ministro de Asuntos Exteriores) y Alexander Kerensky (inicialmente Ministro de Justicia).
Durante los seis meses siguientes, Rusia vivió una situación de “doble poder”: el gobierno provisional liberal burgués y los soviets de obreros y soldados compitieron por el poder. Estas dos instituciones compitieron por dominar una situación caótica marcada por la guerra, la crisis económica y el derrumbamiento de las instituciones políticas.
En un principio los soviets, que eran organizaciones formadas por obreros y sectores socialistas más radicales, dejaron al gobierno provisional realizar sus funciones, con el objetivo de asentar la revolución e impedir un posible intento de regreso zarista. Sin embargo, pronto los soviets comenzaron a separarse del gobierno provisional y se dio una lucha de poderes. El gobierno provisional poseía el parlamento y el poder del estado, mientras que los soviets tenían el apoyo de los obreros y de los crecientes sectores de izquierdas.
El gobierno provisional estaba controlado por los liberales moderados, con el Partido Cadete como principal apoyo. Este gobierno estableció las libertades políticas, pero decidió esperar a que una Asamblea Constituyente abordara las cuestiones de mayor importancia.
Los soviets estaban liderados, en su mayoría, por los mencheviques y los bolcheviques del POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata Ruso).
La guerra continuaba y los desastres y privaciones que padecía el pueblo ruso fueron minando la fortaleza de las posturas más moderadas. Hacia mediados de julio, los soldados empezaron a desertar masivamente. El frente ruso se desmoronó. Al mismo tiempo los campesinos ocupaban la tierra de los terratenientes, los obreros comenzaban a tomar el control de algunas fábricas y, en medio del general desconcierto, las nacionalidades no rusas (polacos, lituanos, estonios y ucranianos) lucharon por liberarse del dominio ruso.
El gobierno provisional quedó en manos de Alexander Kerensky, un socialista revolucionario que mantuvo su compromiso con la Entente en la guerra.
Solo los bolcheviques parecían tener respuesta a la crisis general. Su eslogan era “Paz, tierra y pan”. Una minoría disciplinada y organizada consiguió tomar la iniciativa mientras las opciones más moderadas y los defensores del zarismo fracasaban en su búsqueda del poder.
Esto terminó desembocando en la Revolución de octubre, en la que los trabajadores soviéticos que formaban el partido bolchevique, dirigidos por Lenin, derrocaban al gobierno provisional y constituían finalmente un gobierno socialista. La Revolución de 1917 marcaba así el inicio de una nueva etapa para la URSS, una etapa que se desarrollaría a lo largo de todo el siglo XX, hasta su disolución en el año 1991 (la Perestroika).
La Revolución de Octubre de 1917
En octubre de 1917, los oficiales del ejército apoyaron el golpe de Estado bolchevique.
Tras muchas dudas entre los principales dirigentes bolcheviques, uno de ellos llamado Vladimir Illich Ullianov (conocido como Lenin) tomó la iniciativa. Su partido controlaba en ese momento el Sóviet de Petrogrado, y Trotsky, el otro gran líder bolchevique, que dirigía el denominado Comité Militar Revolucionario, dio la orden de asaltar el poder a la Guardia Roja, una milicia de soldados revolucionarios controlada por el partido de Lenin.
Lenin regresó a Rusia en abril de 1917 después de años de exilio. Su viaje, facilitado por las autoridades alemanas que esperaban que su presencia debilitara a Rusia, fue un punto de inflexión en el curso de la revolución. Poco después de su llegada, Lenin presentó sus famosas “Tesis de Abril”. En ellas, abogaba por:
- Oposición al Gobierno Provisional.
- Transferencia de todo el poder a los soviets.
- Fin inmediato de la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial.
- Confiscación y nacionalización de las tierras de los terratenientes.
- Control obrero de la producción.
- Creación de un nuevo tipo de Estado basado en los soviets.
Estas tesis sentaron las bases para la política bolchevique que condujo a la Revolución de Octubre.
El 24 de octubre (6 de noviembre según el calendario gregoriano), los bolcheviques comenzaron a tomar control de puntos estratégicos en Petrogrado:
- Ocuparon estaciones de tren, centrales telefónicas y telegráficas.
- Tomaron el control de puentes sobre el río Neva.
- Rodearon edificios gubernamentales clave.
El Gobierno Provisional, encabezado por Alexander Kerensky, se encontró rápidamente aislado en el Palacio de Invierno.

Alexander Kerensky
En la noche del 25 al 26 de octubre (7-8 de noviembre), las fuerzas bolcheviques, apoyadas por marineros de la base naval de Kronstadt, lanzaron el asalto final al Palacio de Invierno. Contrariamente a la imagen popularizada posteriormente, la toma del palacio fue relativamente pacífica. Los ministros del Gobierno Provisional fueron arrestados, aunque Kerensky había logrado escapar horas antes.
El acorazado Aurora, que dio la señal para el inicio del asalto al Palacio de Invierno con un disparo de fogueo, se convirtió en un símbolo de la revolución y aún hoy se conserva como museo en San Petersburgo.
El Congreso de los Soviets decidió apoyar el golpe de Estado y aceptar el nuevo gobierno. Muchos mencheviques y socialistas revolucionarios protestaron y dimitieron antes de aprobar un golpe de Estado ilegal.
De manera inmediata, el nuevo gobierno aprobó dos decretos con los que buscaba el apoyo de las clases trabajadoras:
- Decreto de la paz. Se proponía a todos los contendientes una inmediata paz sin anexiones ni reparaciones. En diciembre, el gobierno bolchevique firmó el Tratado de Brest Litovsk, que estableció el armisticio con Alemania.
- Decreto de la tierra. Abolía la propiedad privada de la tierra y autorizaba a la confiscación de las tierras de la nobleza, la Iglesia y la Corona, para ser repartidas entre los campesinos.
Lenin trataba de afianzar su poder. Sin embargo, no pudo evitar que se celebraran las elecciones a una Asamblea Constituyente. En el resultado, los bolcheviques perdieron contra los mencheviques y socialistas revolucionarios, y obtuvieron solo un cuarto de las bancas de representantes.
En respuesta, el gobierno de los Comisarios del Pueblo disolvió la Asamblea el 5 de enero de 1919. Lenin legitimó su gobierno como representante del poder de los soviets, controlados por los bolcheviques.

Lenin
En adelante, el gobierno de los Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), presidido por Lenin, fue estableciendo diferentes medidas que le permitieron establecer un gobierno de partido único que, con el tiempo, se consolidó como una dictadura. Otros líderes bolcheviques como Trotsky (Asuntos Exteriores) y Stalin (Nacionalidades) ocuparon puestos clave.
A pesar de haber prometido inicialmente respetar las elecciones a la Asamblea Constituyente, los bolcheviques la disolvieron por la fuerza en enero de 1918, después de que los resultados mostraran una mayoría de socialistas revolucionarios. Esta acción marcó un punto de inflexión en la consolidación del poder bolchevique y el establecimiento de un sistema de partido único.
Se dictaron las primeras medidas del gobierno bochevique: nacionalización de los bancos y las grandes industrias y establecimiento del control obrero en las fábricas.
Por otro lado, en cumplimiento del Decreto sobre la Paz, en 1918, el gobierno bolchevique firmó la salida de la Primera Guerra Mundial en marzo de 1918, por medio del Tratado de Brest-Litotvsk, que implicaba enormes pérdidas territoriales para Rusia: Finlandia, países bálticos, Polonia, Ucrania y la cesión de territorios, en el Cáucaso, a Turquía.
La guerra civil (1918-11922)
En enero de 1918, Lenin decretó la formación del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos, con Trotsky como Comisario de Guerra. El nuevo ejército se basó inicialmente en voluntarios, pero pronto se introdujo el servicio militar obligatorio.
Diversos grupos opuestos a los bolcheviques comenzaron a organizarse militarmente:
- Oficiales del antiguo ejército imperial.
- Socialistas moderados y liberales.
- Fuerzas nacionalistas en las regiones periféricas del antiguo imperio.
Estos grupos, conocidos colectivamente como los «Blancos», iniciarían una guerra civil que duraría hasta 1922 y que pondría a prueba la capacidad de los bolcheviques para mantener el poder.
Tres fuerzas principales se enfrentaron al gobierno de Moscú, la nueva capital del país:
- El ejército Blanco, una abigarrada coalición de todos los opositores al bolchevismo, formada por monárquicos y conservadores, liberales y demócratas moderados, socialistas anti-bolcheviques (como los mencheviques) y nacionalistas de las diversas regiones del antiguo imperio ruso.
- Las fuerzas de la Entente (británicas, francesas, norteamericanas, japonesas), enviadas con la esperanza de derrocar a los comunistas y conseguir que Rusia volviera a la lucha contra los Imperios Centrales. Aunque mandaron pequeños ejércitos expedicionarios, la intervención extranjera se basó en la ayuda a los “generales blancos”.
- Las fuerzas del recién creado estado polaco, que se enfrentaron al nuevo estado soviético en la guerra ruso-polaca (1918-1921).

Se produjo la confrontación entre los bolcheviques (Rojos) contra una variedad de fuerzas opositoras conocidas colectivamente como los Blancos.
El gobierno bolchevique tuvo que tomar medidas extraordinarias. León Trotsky se puso al frente del Ejército Rojo, al que consiguió organizar con férrea disciplina. Se fundó además la Checa, una policía política bolchevique.
Finalmente, en 1921, los comunistas pudieron proclamar su triunfo en la guerra civil.
Al año siguiente, en 1922, nace la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), nuevo estado dirigido por el Partido Comunista.
La URSS se constituyó inicialmente con cuatro repúblicas: Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia.
Se estableció una estructura federal, aunque en la práctica el poder estaba altamente centralizado en Moscú.
Conclusiones
La Revolución Rusa, desde sus orígenes en 1917 hasta la formación de la URSS, representó una transformación radical de la sociedad rusa y un punto de inflexión en la historia mundial.
Es importante destacar que la Revolución Rusa no fue un proceso lineal ni unánime, sino una serie de eventos interconectados que involucraban diversas ideologías, grupos sociales y estrategias políticas.
El legado de la Revolución Rusa sigue siendo objeto de debate. Por un lado, llevó a avances significativos en educación, industrialización y derechos sociales. Por otro, estableció un sistema autoritario que suprimió libertades individuales y condujo a represiones masivas. Su impacto se extendió mucho más allá de las fronteras de Rusia, influyendo en movimientos políticos, conflictos ideológicos y el equilibrio de poder global durante gran parte del siglo XX.

La Revolución Rusa marcó un antes y un después en la historia del pensamiento político y social. Las ideas de Marx y Lenin tuvieron un gran impacto en las ideas políticas del siglo XX, y los movimientos socialistas y comunistas fueron influenciados significativamente por el ejemplo de la Revolución Rusa. Los debates sobre la justicia social, la igualdad y la propiedad colectiva, están profundamente vinculados al legado de la Revolución Rusa.
La Revolución Rusa no sólo tuvo consecuencias políticas, sino también culturales. El arte, la literatura y el cine soviéticos reflejaron las transformaciones sociales y políticas experimentadas en Rusia. La búsqueda de una nueva estética artística, que reflejara los valores e ideologías del nuevo régimen, marcó una época en la historia de la cultura rusa. La impronta de la Revolución Rusa es visible en diversos aspectos de la cultura mundial.
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Referencias
La revolución rusa. De Luxemburgo, R.
La revolución rusa. De Figes, O.
HistoriaUniversal.org. (2023). Revolución Rusa. HistoriaUniversal.org. Recuperado de https://historiauniversal.org/revolucion-rusa/
https://www.lacrisisdelahistoria.com/la-revolucion-de-octubre-1917/
https://muchahistoria.com/revolucion-rusa/
https://sobrehistoria.com/revolucion-rusa/








