Hoy os hablamos sobre los cartagineses en la Península Ibérica.
La civilización cartaginesa fue un pueblo que se desarrolló en el Mediterráneo occidental bajo la tutela de una gran ciudad como Cartago.
Los cartagineses fueron un pueblo o grupo de pueblos. Era una civilización de origen fenicio-púnico, que floreció en la antigua ciudad de Cartago, situada en lo que hoy en día es Túnez. Esta civilización estuvo presente desde el siglo IX a.C. al siglo II a.C.

Contexto histórico
Hasta la llegada de los fenicios a finales del siglo II milenio a.C, las costas africanas estaban muy poco pobladas, teniendo poco contacto con la civilización, y sin poseer ningún asentamiento relevante. Las colonias fenicias representaron el primer acercamiento con una cultura civilizada, siendo muy influyente para los pobladores de la zona.
Los cartagineses eran una cultura fenicia, una civilización con raíces en la región costera del Mediterráneo oriental. Estaban relacionados con los fenicios, una civilización con la que compartían lengua y cultura. Los cartagineses eran una mezcla de pueblos fenicios y nativos de la región, lo que les proporcionó una amplia variedad de creencias y culturas.
Los cartagineses se dedicaban al comercio, creando una extensa red desde el Norte de África hasta la Península Ibérica. Pero también era un pueblo militar, que se enfrentó en numerosas ocasiones al imperio Romano
La Hispania cartaginesa
Cartago había sido un pequeño establecimiento fenicio fundado en la costa de Túnez a comienzos de I milenio.
La ciudad de Cartago fue fundada alrededor del año 814 a.C, siendo una colonia de Tiro, de la que se terminarían independizando.
En el año 654 a.C. se establecieron en Ebussus (Ibiza) y conquistaron las Islas Baleares. Pero fueron debilitando tras la caída de Tiro en el año 573 a.C. por Nabucodonosor, rey de Babilonia, a la vez que Cartago aumentaba su poder. Los cartagineses entre los siglos VI a.C. y III a.C. asumieron el control de los territorios de la población fenicia occidental e incluso los amplían. Se extendieron por toda la zona costera norteafricana, el sur de la Península Ibérica, Baleares, Cerdeña, Córcega y la parte occidental de Sicilia.
En búsqueda de recursos, y del control marítimo del Mar Mediterráneo, los cartagineses pusieron su interés sobre el sur peninsular.
La colonización cartaginesa en la península ibérica alcanzó su máximo esplendor durante el siglo III a.C., cuando Cartago se convirtió en una de las potencias dominantes en el Mediterráneo occidental. Así, llegaron a Gadir en el año 238 a.C., con Almircar Barca, al frente de un poderoso ejército. Llevaron a cabo una política de control del territorio que combinaba la fuerza y la diplomacia, lo que originó enfrentamientos con los distintos pueblos del sur de la Península Ibérica. Establecieron diversas colonias en la costa mediterránea, colonias conocidas como factorías, que se establecieron con el objetivo de obtener recursos naturales y asegurar el control del comercio en la región.

En el año 219 a.C. sólo Sagunto, aliada romana, estaba fuera del control cartaginés. Aníbal Barca la atacó y asedió con el pretexto de defender a los turdetanos de la amenaza que significaba esta ciudad. Sagunto cayó después de resistir ocho meses gracias a sus murallas y a la tenacidad de sus habitantes. Este hecho haría que los romanos, que estaban tras los movimientos de los cartagineses, finalmente les declarasen la guerra.
En ese proceso de expansión por tierra peninsular, fundaron diversas ciudades, como:
- Akra Leuke (actual Alicante): Esta colonia fue establecida en el siglo VI a.C. y su ubicación estratégica permitía controlar las rutas comerciales hacia el interior de la península.
- Saguntum (actual Sagunto): Situada cerca de la desembocadura del río Turia, Saguntum fue fundada en el siglo V a.C. y se convirtió en un importante centro comercial y militar.
- La principal ciudad española fundada por los cartagineses fue Cartago Nova, la actual Cartagena y llamada por los cartagineses como Qart Hadast. La ciudad fue establecida por Asdrúbal el Bello en el 227 a.C., como parte de la conquista cartaginesa de la región. Las razones de la fundación de esta ciudad fueron diversas, pero la principal fue que estaba ubicada en una zona con acceso directo al Mediterráneo, facilitando ello las actividades comerciales y militares de Cartago. Además de ellos era una zona con grandes recursos, principalmente plata, aumentado con ello la riqueza de Cartago. La ciudad fue de los cartagineses hasta la Segunda Guerra Púnica, cuando fue tomada por el general romano Publio Cornelio Escipión en el 209 a.C., marcando esto el punto decisivo de la guerra y el comienzo del final de la influencia cartaginesa en la Península Ibérica.

Con su establecimiento en la península ibérica, además de los metales, los cartagineses pretendían ampliar mercados y conseguir hombres en calidad de esclavos y mercenarios. Su hijo y sucesor fue Asdrubal Barca, quien pactaría con los romanos el reconocimiento del dominio cartaginés del sur peninsular hasta el río Ebro, estrechó lazos con la nobleza indígena.
Además, establecieron relaciones comerciales con las comunidades indígenas de la península, lo que les permitió obtener alimentos y otros productos necesarios para su sustento.
La colonización cartaginesa en la península ibérica tuvo un impacto significativo en la región. Los cartagineses introdujeron nuevas técnicas agrícolas, como la construcción de terrazas para el cultivo de viñedos, lo que contribuyó al desarrollo de la agricultura en la península.
La presencia cartaginesa en la península ibérica duró varios siglos, hasta que fue conquistada por los romanos en las Guerras Púnicas.
La sociedad cartaginesa
Su sistema político evolucionó desde una tiranía con ciertas características monárquicas, hasta un sistema totalmente republicano. La extensión territorial de sus dominios formó lo que se conoce como el Imperio púnico o cartaginés.
En sus inicios su territorio comprendía únicamente la ciudad y una pequeña área a su alrededor, lo que obligó a los cartagineses a especializarse en el comercio marítimo para asegurarse las materias y recursos necesarios para la subsistencia.
Estuvieron regidos por jefes efímeros similar a un rey. Personajes que emergían como consecuencia de una victoria. El poder de los reyes no era absoluto, solían ejercer de jueces y árbitros ya que existían otras instituciones como el Consejo de Ancianos o Senado con el que debían compartir sus decisiones. El Senado fue creado durante el siglo V a.C. Su función era asesorar al monarca en cuestiones de política y economía.
Su organización nos es desconocida. Según el historiador Heeren se dividía durante la etapa monárquica:
- La Asamblea llamada simkletos.
- El Consejo privado la Gerusia, compuesto de los notables de la Asamblea.
La monarquía fue destronada por un movimiento social que se produjo hacia las mismas fechas en las ciudades griegas, y que dio lugar al gobierno de la aristocracia, la República.
El gobierno de la República era ejercido por un complejo sistema de asambleas, consejos y magistraturas monopolizadas por la aristocracia. La clase política y económica cartaginesa estaba dividida por sus propios intereses y el origen de su riqueza.
Las facciones y partidos políticos se organizaban entre los comerciantes por un lado, y los productores agrícolas por el otro. La constitución estaba compuesta por un conjunto de leyes muy diversas que evolucionaron profundamente con el tiempo, que establecían un gran poder legislativo y ejecutivo donde la obtención de los cargos se reservaba a los mejores, valorando tanto los méritos como la riqueza de cada ciudadano.
El gran Senado era la institución más importante y constituía el núcleo del poder, formado exclusivamente por miembros de las familias más influyentes.
La participación popular era equilibrada y estaba reglamentada políticamente. El pueblo participó en la vida política por medio de la Asamblea, la cual elegía anualmente a los sufetes bajo ciertas restricciones, a los generales con libertad, y probablemente cubrían vacantes en el Gran Consejo.
Respecto al poder militar, éste fue ejercido por los magistrados sufetes hasta el siglo III a.C. y luego por los generales, nombrados directamente por el Senado.
La marina púnica era la verdadera fuerza de Cartago. Durante varios siglos fue la más poderosa potencia naval del mediterráneo occidental, hasta perder su superioridad en la 1ª guerra púnica. Su principal navío de combate era el quinquerreme, el cual contaba con una tripulación de 420 soldados y marineros de los que 270 eran remeros dispuestos en tres órdenes: dos en el superior, dos en el medio y uno en el inferior. La proa llevaba una población era mayoritariamente urbana y multiétnica, con fenicios procedentes de todas las colonias del Mediterráneo, así como sirios, egipcios, griegos de diversa procedencia, hispanos e itálicos, junto con un importante grupo bereber. Los matrimonios mixtos eran habituales.

Quinquerreme cartaginés
En lo que se refiere a la organización territorial, el Estado se dividía entre ciudades aliadas o socias como Útica, los territorios autónomos y el imperio propiamente dicho, el cual según los mismos cartagineses contaba con unas 300 ciudades en la época de la 1ª guerra púnica.
En cuanto a su aspecto físico y forma de vestir, habitualmente empleaban largas barbas sin bigote, y se vestían con un turbante, solían utilizar un largo camisón que llegaba hasta los pies y utilizaban por calzado las sandalias. Los más ricos llevaban trajes elegantes con numerosos adornos. Las mujeres eran confinadas habitualmente en sus hogares y utilizaban velos.

En lo que se refiere a la estructura social, se diferenciaban:
- Los drrun, los grandes, es decir, la aristocracia, ricos propietarios de tierra y grandes comerciantes con numerosos esclavos. Esta élite fijaba las políticas y las leyes de cada colonia.
- los srnum, a los que los autores latinos denominaron, era el grupo formado por artesanos entre los que destacaban los dedicados a industrias textiles, a la metalurgia y a los oficios del vidrio, de la madera y a los relacionadas con la construcción naval.
Las inscripciones cartaginesas dejan constancia de que los altos cargos, como sacerdote, magistrado o general, eran muy habitualmente trasmitidos de padres a hijos de manera hereditaria, habiendo ejemplos de familias cuyos miembros desempeñan durante generaciones el cargo de sufete, diversas magistraturas o sacerdocios.
La mayoría de los habitantes eran pequeños campesinos, artesanos y mercaderes con escasas propiedades.
Respecto a las mujeres, a pesar de la importancia de diosas como Tanit/Astarté en la religión cartaginesa y del mito de la fundación de la ciudad por la reina Dido (Elisa), a las mujeres no se les concedía la ciudadanía y, por tanto, no podían participar en la vida política de la ciudad.
Los esclavos procedían de pueblos conquistados o traídos de los mercados de esclavos y se utilizaban para todo tipo de tareas, profesionales o serviles, en la ciudad y en el campo, así como en la armada cartaginesa durante las guerras púnicas.
En materia religiosa, creían en la existencia del alma y del espíritu. Sus creencias eran una mezcla de las antiguas fenicias y las del Mediterráneo.
Solían mostrarse profundamente piadosos y notablemente conservadores en sus creencias y en sus prácticas. Todo su panteón de dioses procedía de su herencia fenicia con ciertas influencias helénicas y egipcias.
Sus principales dioses eran:
- Baal Hammón, generalmente identificado por los griegos como Crono y por los romanos como Saturno. Se supone representado en algunas esculturas o relieves en forma de un personaje masculino de cierta edad, sentado en un trono entre dos esfinges.

- Tanit, la diosa consorte de Baal y patrona de Cartago. Era equivalente a la diosa fenicia Astarté, diosa de la fecundidad, cuyo culto incluía la llamada prostitución sagrada.

- Melkart, o Melgar, cuyo culto estaba centrado en el fuego sagrado de las ciudades.

La religión cartaginesa conserva la práctica de los sacrificios humanos, desaparecida en Fenicia. El sacrificio consistía en ofrecer la vida del primogénito al dios Baal Hammón.
La religión presidía todos sus actos, al nacer un niño se le colocaba bajo la protección de una divinidad, imponiéndole su nombre. Nunca iniciaban una empresa sin pedir antes la protección de los dioses. Todo acontecimiento positivo o negativo debía tener su sacrificio de gratitud o expiatorio.
Además, los cartagineses creían en el poder y existencia de los espíritus, otorgándoles la capacidad de albergar intenciones y de ocasionar un mal o daño físico. Se protegían mediante la utilización de talismanes o amuletos con formas humanas, los que han sido encontrados muy frecuentemente en las excavaciones de las necrópolis púnicas.
Tenían también su culto de los muertos y respetaban los túmulos. Jamás hicieron la guerra por proselitismo, ni tuvieron vocación de expandir su culto a los indígenas que sometían. Las funciones sacerdotales no eran hereditarias entre los cartagineses; las desempeñaban por lo general los nobles, y eran signos de distinción que solían ir unidos a otros cargos importantes.
La élite dominaba también los cargos religiosos de Cartago. El jefe de los sacerdotes (rb khnm) era también miembro del Senado.
La lengua hablada por los cartagineses se conoce como idioma púnico, que tenía un origen semítico. Siendo una variedad del fenicio, que era una lengua semítica originada en su patria ancestral de Fenicia. Al igual que su lengua madre, el púnico se escribía de derecha a izquierda, constaba de veintidós consonantes sin vocales y se conoce principalmente por inscripciones. Durante la antigüedad clásica, el púnico se hablaba en todos los territorios y esferas de influencia de Cartago.
Para finalizar este apartado, hay que hablar sobre los motivos del declive de esta civilización en España, y uno de los principales lo encontramos en el conflicto constante con el Imperio Romano, con el que competían por el control de los territorios mediterráneos y que les llevó a numerosas guerras entre ellos.
Pero este no fue el único motivo, los cartagineses también tuvieron que hacer frente a la resistencia de los pueblos iberos, así como los problemas internos.
El fin definitivo de la colonización cartaginesa en la península ibérica llegó con la derrota de Cartago en la Segunda Guerra Púnica.
Actividad económica de los cartagineses en la Península Ibérica
Junto con los aprovechamientos mineros de la Andalucía interior, de Huelva y de la sierra próxima a Cartagena los cartagineses extendieron su producción y comercio de salazones cuyo producto principal era la muy acreditada conserva llamada garon, famosa en todo el mundo antiguo y especialmente en Atenas. Gádir poseía el monopolio de la pesca, elaboración y exportación de las conservas.
A los pescadores gaditanos y sus audaces incursiones por el Atlántico se debe el descubrimiento de las Canarias, la isla de Madeira y las Azores. Fenicios y cartagineses obtenían de un molusco la preciada púrpura y en los campos próximos a Cartagena cultivaban el esparto, que luego servía de base para la exportación de cordelería.
La avanzada agricultura de regadío que admiró a los romanos en Cartazo introducida en el sur de España por los cartagineses que se la enseñaron a los tartesios. Sin embargo, la exportación básica de fenicios y cartagineses fueron los metales, empezando por el cobre, el estaño, el plomo, el oro y la plata.
Practicaban una agricultura muy avanzada y productiva, utilizando arados de hierro, irrigación, rotación de cultivos, trillos, molinos rotatorios de mano y molinos tirados por caballos, estos dos últimos inventados por los cartagineses en el siglo vi y siglo IV a. C., respectivamente.
Cartago desarrolló la viticultura y la producción de vino antes del siglo IV a. C., y que exportó sus vinos como indican las distintivas ánforas cartaginesas con forma de cigarro encontradas en yacimientos arqueológicos por todo el Mediterráneo occidental.
En cuanto a la comercio, se centraban en artículos primarios como el vino, los dátiles, piedras preciosas, marfil, oro, estaño, plomo, pero también los esclavos. A cambio, ofrecían telas y vestidos, herramientas, joyas u ornamentos.
Legado de los cartagineses en la Península Ibérica
Encontramos numerosas herencias sobre todo en el ámbito de la sociedad y la cultura:
- Los cartagineses introdujeron palabras y términos en la lengua ibérica, la cual estaba relacionada con el idioma celtíbero. Estas influencias se pueden ver en la toponimia de algunas regiones, donde encontramos nombres de origen púnico.
- Los cartagineses introdujeron técnicas avanzadas de agricultura, como el cultivo de la vid y el olivo, que tuvieron un impacto significativo en la economía de la región. Además, establecieron rutas comerciales y fomentaron el comercio con otros pueblos del Mediterráneo.
- Influencia en la arquitectura. Construyeron ciudades fortificadas y establecieron una red de puertos a lo largo de la costa peninsular.
- Los cartagineses introdujeron sus creencias religiosas en la península, las cuales incluían la adoración de dioses como Baal y Astarté. Estas influencias se pueden ver en algunos rituales y festividades que aún se celebran en algunas comunidades autónomas.
- Influencia en la organización política. Introdujeron nuevas formas de organización política, como la creación de federaciones de ciudades, que posteriormente fueron adoptadas por los romanos. Además, establecieron una administración centralizada y desarrollaron sistemas de recaudación de impuestos.
- Influencia en la gastronomía, con nuevos ingredientes y técnicas culinarias como el uso de especias y el empleo de la salazón para conservar alimentos.
- Influencia en las artes, con la introducción de nuevas formas de expresión artística, como la escultura y la cerámica.
Conclusión
Los cartagineses eran una civilización avanzada con una sociedad dividida en clases y una fuerte religión. Estaban especializados en el comercio, la navegación y la tecnología. Su cultura contribuyó de manera significativa al desarrollo de la región.
Fueron una de las civilizaciones más destacadas de la Antigüedad, siendo famosos por su sistema de gobierno basado en una monarquía hereditaria. Además, los cartagineses fueron uno de los primeros en desarrollar una flota naval, con la cual pudieron controlar el comercio en el Mediterráneo. Su economía se basaba principalmente en el comercio y las colonias, aunque también contaban con una agricultura desarrollada. La cultura cartaginesa era muy variada, mezclando elementos fenicios, griegos y árabes.
Los cartagineses estuvieron en guerra contra los romanos durante muchos años, siendo esta una de las principales causas de su caída. Esta guerra se conoce como las Guerras Púnicas, y estuvo protagonizada por los dos principales imperios de la época. Finalmente, los romanos consiguieron conquistar Cartago en el año 146 a.C., lo que supuso el fin de los cartagineses. Desde entonces, los cartagineses quedaron en la memoria como una de las grandes civilizaciones del pasado.
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Referencias
Los cartagineses. De Werner, H.
Los cartagineses en la Península Ibérica. De García-Osubna y Rodríguez, JMM
HistoriaUniversal.org. (2023). Historia de España: Colonización cartaginesa. HistoriaUniversal.org. Recuperado de https://historiauniversal.org/historia-de-espana-colonizacion-cartaginesa/
https://hispano-historia.blogspot.com/2025/06/cartagineses.html
https://historiauniversal.org/historia-de-espana-colonizacion-cartaginesa/
https://iberhistoria.es/historia/periodos/edadantigua/cartagineses/








