Dentro del enorme patrimonio arquitectónico histórico que tenemos en tierras gallegas, encontramos numerosos ejemplos de iglesias que son auténticas obras de arte.
Hacer publicaciones sobre todas ellas es una tarea que resultará sumamente ardua y requerirá muchísimo tiempo, por ello, periódicamente, dedicamos un post a una en particular, para acercarla a todos vosotros.
En concreto, hoy vamos a hablaros de la iglesia de Santa María de Cambre, una iglesia que causa en todos aquellos que llegan a conocerla, una sorpresa por su compleja arquitectura y rica decoración.
Se trata de una de las iglesias más representativas del románico gallego, y que cuenta además con importantes influencias compostelanas.
Además, esta iglesia permanece como legado de un primer recinto y como depositaria de una historia llena de vivencia y leyendas.
Contexto histórico-artístico
Tanto en época del Reino hispanovisigodo de Toledo como en los primeros siglos de vida del Reino Astur, era frecuente -especialmente en tierras gallegas- la creación de cenobios de carácter familiar y hereditario, es decir, constituido por una familia -normalmente de la nobleza rural- y sus sirvientes con la garantía de que el abad sería siempre un miembro de dicha familia que lo fundó.
También era de lo más normal que estos monasterios fueran dúplices.
La regla monástica que se seguía para la organización de trabajos, rezos, comidas, descansos, etc. era la de San Fructuoso de Braga.
Además, y a efectos de comprender algunas referencias que haremos en el contenido de esta publicación, en relación con el hecho de que los templarios dejaron su huella en la iglesia de Santa María de Cambre. Los caballeros de la famosa orden religiosa tuvieron una importante presencia en el territorio actual de Cambre y de los municipios vecinos puesto que controlaban el puente de O Burgo y la fortaleza allí levantada, de lo cual solo queda como vestigio actual el citado viaducto y la iglesia parroquial de Santa María do Temple.
Estos caballeros templarios formarían parte de la bailía de San María del Temple.
Recordemos que los templarios prestaban auxilio a los comerciantes que desembarcaban sus mercancías allí y a los peregrinos que iniciaban en ese mismo lugar su ruta hacia Compostela.
Origen de la iglesia de Santa María de Cambre
En primer lugar, hay que decir que este templo se encuentra en el actual núcleo urbano del ayuntamiento de Cambre, localidad muy próxima a la ciudad de A Coruña, a unos escasos 12 kilómetros de distancia.
El templo, situado en el centro de la localidad y enmarcado por un bello jardín tiene una historia que se remonta varios siglos atrás en el tiempo. Hay incluso quien sostiene que pudo haber sido levantada sobre una edificación romana anterior, pero no hay referencias precisas de ello.
La iglesia es el único elemento que se conserva en la actualidad del primitivo cenobio.
El monasterio de Cambre se erige como monasterio familiar y hereditario. Esta tipología monástica tuvo una gran difusión en Galicia en los primeros siglos de la Reconquista.
Nos encontramos ante un templo (actualmente parroquial), que registra sus orígenes en la época altomedieval. Según un documento de la época, siglo IX, en un lugar conocido como Calambre, se habría fundado un monasterio familiar por iniciativa y patrocinio de un caballero, de nombre Alvito, y sus hermanas, Vestriberga, Odracia y Urraca. La iglesia estaría dedicada a San Salvador y a la Virgen María.
Parece ser que el conde Alvito, tras fallecer su esposa y viéndose sin hijos decidió abrazar la vida monacal, motivo por el que patrocinó esta construcción, depositando la carta de fundación en San Salvador de Oviedo. De este modo en sus comienzos fue un monasterio dúplice. El territorio con que lo dotó comprendía un amplio coto con numerosos vasallos, así como la jurisdicción civil y militar que ellos ejercían antes. Entre las muchas haciendas concedidas al convento estaban la propia villa de Cambre, Elviña y la iglesia de Santiago de Cidriale, en la parroquia cambresa de Sigrás.
Esta fundación inicial sentó las bases para el desarrollo de una comunidad religiosa que desempeñaría un papel crucial en la región durante los siglos siguientes.
La iglesia y el monasterio de Santa María de Cambre se establecieron en las Mariñas dos Freires, adyacentes a las Mariñas dos Condes. Esta ubicación estratégica permitió que la iglesia y el monasterio se beneficiaran de las relaciones cambiantes entre el señorío secular y el poder monástico. La fundación recibió varias villas, incluyendo Cambre, Postmarcos y Taramancos, lo que subraya la importancia y el prestigio de la institución desde sus inicios.
Pues bien, este monasterio sería donado al compostelano de San Paio de Altealtares el 16 de agosto del 932, como lo acredita un documento de donación firmado por San Rosendo y el rey Ramiro II.

Rey Ramiro II
En el siglo X el monasterio estaba regido por el abad Don Munio al que sucederían sus sobrinos Alvito II y Gutiérrez, quienes, tal y como acredita un documento de donación. Este dato subraya la continuidad y el control familiar sobre el monasterio, asegurando que las propiedades y la influencia se mantuvieran dentro de la misma línea nobiliaria. Esta gestión familiar permitió que el monasterio se consolidara y prosperara en una época de constantes cambios políticos y sociales.
En 1141, el monasterio de Cambre fue cedido a Sancha González, esposa del conde Fernando Pérez de Traba. Sancha González, a su vez, recibió la heredad de Morás (A Coruña) del emperador Alfonso VII, a cambio de que ella entregara el monasterio de Cambre al de Antealtares. Este tipo de transacciones y cesiones eran comunes en la época y reflejan las intrincadas relaciones de poder y propiedad entre la nobleza y la iglesia.
En 1182, el monasterio de Antealtares cedió el priorato de Cambre a Urraca González, quien realizó donaciones significativas que permitieron continuar la construcción de la iglesia.
Por otro lado, dado que Fernando Pérez de Traba mantuvo estrechas relaciones con el arzobispo Gelmírez y San Bernardo, y actuó como tutor del rey Fernando II, quien se casó con su hija Teresa, crearon el contexto y relaciones necesarias para reforzar la posición de Cambre dentro de Galicia.
La iglesia se siguió construyendo merced a las donaciones de Gonzalo Fernández, hijo de Fernando Pérez de Traba, lo que permitió reemplazar la primitiva estructura que estaba en mal estado.
La iglesia actual se construyó, durante varias etapas, con el patrocinio de la familia de Traba, a lo largo del siglo XII, pues encontramos una fecha de 1194, en una inscripción en uno de los pilares de la misma.
En 1203, Gonzalo Núñez, otro miembro de la casa de Traba, realizó una donación significativa al monasterio, asegurando su estabilidad y expansión futura.
En 1478, los Reyes Católicos, con el consentimiento del Papa Inocencio VIII, decidieron unir la abadía de Antealteres a San Martín Pinario, en Santiago, para evitar la amenazadora ruina total. A Antealtares le siguió Cambre.

Inocencio VIII
En 1519, surgió un conflicto de posesión entre el monasterio compostelano y la colegiata coruñesa de Santa María del Campo. Durante este período de incertidumbre, el priorato de Cambre quedó bajo un juez, quien redactó un documento detallado que proporciona una valiosa descripción de las dependencias del cenobio. Este documento describe el estado de la iglesia y otras dependencias del priorato, como el coro alto, capillas, claustro, caballeriza, bodega, cocina, despensa, dormitorio con seis celdas, refectorio, letrina, huerta y cementerio.
A finales del siglo XVI, en 1589 por los piratas ingleses liderados por Francis Drake atacaron tierras coruñesas, llegando incluso a Cambre, provocando serios daños en la iglesia, quedando quemada y al cuidado de solo el prior y dos monjes.
La abadía compostelana se encargó de las reparaciones, avanzando significativamente para 1605.
Y en el siglo XIX, con la llegada de las tropas napoleónicas en 1809, se produjo el saqueo de sus instalaciones, lo que obligaría a que años más tarde, entre 1825 y 1833 se reconstruyese la techumbre y los extremos del transepto de la iglesia.
Con la desamortización eclesiástica de 1835, la iglesia de Cambre dejó de ser un monasterio, pues habría sido despojado de todos sus bienes, para convertirse en un templo parroquial del caserío que había ido creciendo por influencia del cenobio.
Afortunadamente, la iglesia permaneció como parroquial y fue restaurada entre 1951 y 1960 tras ser declarada monumento nacional histórico-artístico en 1931.
Características de la iglesia de Santa María de Cambre
Como decíamos en párrafos anteriores, Santa María de Cambre es un ejemplo de arquitectura románica gallega con influencias góticas.
Empezaremos por decir que para muchos autores esta iglesia está construido bajo clara influencia e imitación de la Catedral de Santiago, e incluso que el propio Maestro Mateo podría haber dirigido las obras. Desde luego el cuerpo de la iglesia parece reflejar la adaptación de soluciones arquitectónicas de la catedral de Santiago a un contexto rural.
Se trata de un templo de planta de cruz latina, con tres naves, de cuatro tramos, con la nave central más ancha que las laterales. Las naves están divididas por pilares de sección cuadrada, con semicolumnas que sostienen arcos de medio punto. Cuenta con un transepto saliente de nave única y una cabecera con deambulatorio de bóveda anular abierto a cinco capillas, lo que permite una circulación fluida de los fieles y un acceso directo a las capillas Destaca el inusual ábside de cinco capillas al igual que en Carboeiro y en Oseira.

La utilización de la girola, propia de una iglesia de peregrinación. Además, se ha verificado que todas las iglesias que tienen girola, fueron anteriormente monasterios.
Además, el hecho de que la distribución de la planta y la incorporación de la girola y las cinco capillas absidiales, han propiciado que el recinto haya sido calificado como la única iglesia parroquial de Galicia con planta catedralicia.

Los tres primeros tramos de la nave están concebidos para una cubierta de madera a dos vertientes, lo cual es típico de las iglesias rurales gallegas de la época. La cabecera, sin embargo, muestra una combinación de elementos románicos y góticos, con una girola que sigue el modelo de la catedral compostelana, aunque a una escala más modesta.
El contraste entre el cuerpo de la iglesia y la cabecera es notable y ha sido objeto de estudio por parte de numerosos historiadores del arte. Mientras que el cuerpo de la iglesia, construido en el siglo XII, presenta un estilo románico puro, la cabecera, con su girola y capillas absidales, introduce elementos del gótico temprano. Este contraste se debe en parte a las diferentes fases de construcción y a la influencia de distintos maestros y talleres a lo largo del tiempo.
Los capiteles y las columnas del cuerpo de la iglesia son característicos del románico gallego, con decoraciones de hojas lobuladas, volutas y figuras animales y humanas. Estos elementos decorativos muestran una clara influencia de la catedral de Santiago de Compostela, sugiriendo que los canteros que trabajaron en Cambre pudieron haber estado familiarizados con el trabajo realizado en la catedral.
En exterior de la iglesia destaca especialmente la impresionante cabecera, con las capillas radiales.

Si nos fijamos en la fachada occidental, vemos que la portada principal se abre entre los contrafuertes centrales de la fachada, cobijada por un tejaroz adornado con canecillos y una imposta de rombos. El dintel del tímpano está sostenido por dos mochetas que representan a dos personajes uno con un libro abierto y el otro con un rollo desplegado, posible alusión al Antiguo y Nuevo Testamento. Y en el tímpano encontramos un Agnus Dei, dentro de un nimbo (algo muy frecuente en el románico gallego) con desproporcionada cabeza, acompañado por una cruz y flanqueado por dos ángeles que extienden sus manos para sostener el círculo, una combinación iconográfica que se encuentra en pocos ejemplos del románico gallego, y es más propio de otras zonas como Navarra, Aragón y Cataluña.

Las arquivoltas que enmarcan la portada están ricamente decoradas con boceles y mediascañas adornadas con billetes, palmetas de acanto y motivos zoomórficos.
Las columnas pareadas que sostienen la arquivolta interna son insólitas en el románico gallego. Las seis columnas se reparten en grupo de dos y una. Uno de los capiteles dobles muestra el combate de un personaje (parece un soldado) que clava la lanza en la boca de un ser demoniaco. Puede tratarse de San Miguel o del Miles Christi. El opuesto es más claro, se trata de un pesaje de las almas entre el arcángel San Miguel y el demonio.
La fachada situada al oeste presenta tres calles separadas por dos contrafuertes centrales que a la vez contrarrestan el empuje de los arcos formeros. Empotrada entre el contrafuerte del lado sur y el muro se halla una torrecilla cilíndrica que contiene la escalera de caracol que sube hasta la espadaña.
La puerta meridional, que daba paso al claustro, fue reedificada en 1908, según la inscripción de su tímpano. Las piezas románicas de esta puerta son las mochetas, que muestran dos cabezas monstruosas, a medio camino entre un león y un lobo, con grandes fauces, hocico redondeado y orejas puntiagudas. Y respecto a esta puerta hay que decir, que bajo el altar se encuentra el que podría ser el viejo tímpano de la puerta, según el párroco, y que se encontró en 1916, de lo que se deduce que había sido, reutilizado como simple material de construcción en alguna de las reformas que sufrió la iglesia.
El rosetón rodea sus calados interiores con un círculo en el que se desarrollan arquitos polilobulados, motivo se repite en las ventanas laterales de la fachada.

El tejaroz, o tornalluvias, que resguarda de la lluvia la puerta tiene canecillos de figuración animalística y algún músico. Así, encontramos seis canecillos en los que aparecen dos cuadrúpedos tumbados que vuelven la cabeza, un hombre con libro, un músico tocando una fídula con el arco, una cabeza de bóvido, otra de un animal inidentificable a causa del deterioro y el último en proa.

En cuanto a la espada, esta no es de grandes dimensiones y presenta dos huecos de campanas.


En el interior de la iglesia, nos encontramos que las naves, el crucero y la girola poseen cubiertas de madera. La bóveda falsa de la girola está formada por arcos fajones de medio punto, algunas también falsos.
La presencia de arcos de medio punto contrasta con el signo protogótico de los arcos de las capillas absidales.

Encontramos tres interesantes inscripciones que nos dan información sobre los constructores del templo y su fecha:
- En una columna: ERA MCCXXXII: Era 1232. (Que equivale al año 1194).
- En el salmer de un arco (arco interior): MICHAEL PETRI ME FECIT (Miguel Pedro me hizo). Inscripción poco usual para una época en la que el trabajo de los artesanos era anónimo.
- Y en uno de los pilares pareados: PETRUS EAN DEI MILES (Pedro Ean soldado de Dios).
De estas inscripciones podría deducirse que los caballeros templarios fueron los constructores y promotores de la obra, y cuya primera etapa de construcción habría finalizado en el año 1194.

En cuanto a la decoración escultórica, como anticipábamos al principio, nos encontramos ante un ejemplo de abundancia y variedad. Hablamos de 94 capiteles interiores que presentan treinta motivos ornamentales diferentes.

Los capiteles de los tres primeros tramos del cuerpo de la iglesia forman un grupo homogéneo, a pesar de las diferencias en su decoración. Algunos están tallados con elementos esquematizados, otros con hojas lobuladas y volutas, y otros más con figuras animales y humanas en escenas narrativas. Estos capiteles muestran una clara influencia del románico compostelano.

En contraste, los capiteles de los absidiolos son más esbeltos y refinados, reflejando una evolución estilística y una adaptación a las nuevas tendencias arquitectónicas y artísticas de la época.
Los capiteles de la girola y la cabecera son particularmente notables por su iconografía. Las formas vegetales turgentes y los ábacos decorados reflejan una clara conexión con el arte románico francés y sugiere la presencia de maestros y canteros con experiencia en estos estilos.

También decir que tiene varias tallas especialmente protegidas, entre ellas, la de Santa Gertrudis, que es del siglo XVI.
Curiosidades y leyendas sobre Santa María de Cambre
En relación con el posible tímpano original de la puerta meridional de la que os hablábamos anteriormente, hay algo de suma importancia, pues nos aclara el origen del tema iconográfico del Agnus Dei, que se creía judío: en ella se representa el sacrificio pagano de un cordero según el antiguo rito romano, ya que uno de los dos oficiantes sostiene el largo cuchillo propio de esta ceremonia. El animal no sujeta entre sus patas ninguna cruz, como viene siendo habitual en la iconografía posterior, únicamente lleva sobre su lomo la cinta (dorsuale) con que los romanos adornaban a los animales que eran conducidos al sacrificio.
Como decíamos con anterioridad, cerca de la capilla mayor aparece la inscripción PETRUS EAN DEI MILES. Esta leyenda podría referirse a un caballero cruzado o templario, puesto que se titulaban “soldados de Dios”. Pero también hay que tomar en consideración que uno de los hijos de doña Urraca González se llamaba Pedreáns, que pudiera ser al que menciona la inscripción y reforzaría la relación de esta dama con la construcción de la cabecera de la iglesia.
A los templarios se atribuye la presencia en la iglesia de Santa María de Cambre de una de las principales reliquias que esta guarda en su interior: la Hidra de Jerusalén o Hidra da Caná. Según la tradición, la pieza es una de las pilas bautismales que fueron utilizadas por Jesucristo para convertir el agua en vino en las bodas de Caná.

Se trata de un recipiente de piedra caliza, de casi un metro de altura (sin contar la base moderna sobre la que se asienta), parecido a una pila bautismal, aunque con la copa mucho más vertical. Esta pieza está construida de una piedra que parece ser que solo había en Jerusalén, de ahí que se especule con que pueda ser una de las que Jesús utilizó para convertir el vino en agua.
Presenta la siguiente inscripción: IDRIE IhlM, que podría establecer su origen en Jerusalén.
Hay varias hipótesis de cómo pudo llegar esta Hidria a Cambre, pero la que más peso tiene, es que los caballeros templarios la trajeron en el siglo XII, y se fundamenta en que a escasos dos kilómetros se encuentra la iglesia de Santa María do Temple, fundada por los templarios, posiblemente con la ayuda del conde Fernando Pérez de Traba, de la antigua y poderosa linaje de los Condes de Traba.
En la actualidad, la Hidria de Caná se encuentra bastante deteriorada. Le faltan las asas y está rota en diferentes partes. Se le atribuían poderes para curar o proteger de enfermedades. Por eso, se hacía sonar nueve campanadas de la iglesia, seguidamente debía rasparse la hidria y el polvillo se mezclaba con aceite y determinadas hierbas. Con el ungüento resultante se frotaba la piel de las mujeres embarazadas.
A ese territorio fronterizo entre la historia y la leyenda pertenece también el relato según el cual, bajo el altar de la iglesia de Santa María de Cambre, se esconde un pasadizo secreto. Cuentan que ese camino subterráneo llega hasta los restos del castro de Cambre, situado no muy lejos del templo, y tendría como finalidad proporcionar una vía de escape a los monjes del antiguo monasterio en caso de peligro.
Conclusión
La iglesia de Cambre fue concebida, a imagen y semejanza de la catedral compostelana, como un templo de peregrinación. Su estado actual es el resultado de las diversas intervenciones ocurridas en su fábrica a lo largo de los siglos.
Y si tenéis la ocasión de pasar por estas tierras, no dudéis de acercaros hasta Cambre para conocer esta verdadera joya artística, que sin duda os causará una enorme sorpresa y satisfacción. Pero no solo esta iglesia pues en Cambre también podréis conocer y disfrutar de muchos otros aspectos de interés, como el puente construido en época romana que facilita el cruce del río Mero, y si bien solo conserva algunos vestigios originales romanos, pues fue restaurado en la Edad Media y Moderna, sigue siendo una magnífica imagen visual de nuestro pasado. La Torre de Celas de Peiro, una torre medieval del siglo XIII, que es un magnífico ejemplo de la arquitectura militar de la época, y se conserva en buen estado. El Molino de San Paio, del siglo XVIII, el yacimiento arqueológico de Cambre, el Pazo de Ancéis, del siglo XVII, en entorno natural, las rutas de senderismo, las fiestas, la gastronomía, … Muchos motivos para disfrutar de una rica combinación de patrimonio artístico, arquitectónico, y natural.
Y rematamos esta publicación, confiando en que, pese a su larga extensión, haya resultado de vuestro interés, y en ese caso nos gustaría que nos lo hicieseis saber pulsando en el botón “Me gusta”. Además, te animamos a aportar algún comentario, y si tienes interés, suscribirte gratuitamente a la Newsletter del Blog para mantenerte siempre informado sobre las nuevas publicaciones del Blog.
Por último, si os ha gustado lo suficiente como para compartirlo en vuestras redes sociales, estaríamos realmente encantados de que así lo hicieseis.
Referencias
La iglesia románica de Cambre. De Vila da Vila, M.
https://patrimoniogalego.net/index.php/26433/2012/10/igrexa-de-santa-maria-de-cambre/
https://www.arteguias.com/monumentos/iglesia-cambre.htmSe suele atribuir su
https://www.galiciamaxica.eu/galicia/a-coruna/iglesiastamaria/
https://cambre.es/iglesia-de-cambre/
https://patrimoniogalego.net/index.php/26433/2012/10/igrexa-de-santa-maria-de-cambre/
https://www.viajandoconpio.com/santa-maria-de-cambre-historia/








