Siguiendo una de nuestras sendas a la hora de elegir temáticas para este Blog, nos vamos hoy a centrar en un personaje controvertido, el explorador y conquistador español Francisco Pizarro.
Un hombre que jugó un papel crucial en la historia de América Latina al liderar la conquista del imperio de Perú y la derrota del imperio Inca.
Tras el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, Pizarro fue el alma de la conquista de América, junto con Hernán Cortés (ver nuestro post: https://recreacionhistoria.com/hernan-cortes/)

Contexto histórico
La llegada de Cristóbal Colón a América en 1492 marcó el inicio de una era de exploraciones y conquistas que transformaron el mundo conocido. Los descubrimientos españoles abrieron nuevas rutas y territorios, permitiendo el intercambio de culturas, bienes y conocimientos. En este contexto, figuras como Hernán Cortés y Francisco Pizarro se destacaron por sus audaces campañas militares que expandieron el dominio español en el continente. La sed de oro y gloria impulsó a muchos a cruzar el Atlántico, enfrentándose a lo desconocido con valentía y determinación.

Las crónicas de los conquistadores, llenas de relatos de ciudades doradas y civilizaciones avanzadas, capturaron la imaginación de Europa. Este periodo también estuvo marcado por el encuentro y conflicto entre culturas, donde las civilizaciones indígenas, como los aztecas y los incas, se enfrentaron a la llegada de los europeos. La mezcla de mitos, leyendas y realidades formó parte del legado de esta época, influyendo en la percepción europea de América.
Así llegó el momento de los grandes “guerreros”, que obtendrían la gloria. Hijos de la ambición, buscadores de aventuras, además de los que no eran favorecidos por el mayorazgo, tomaron rumbo a estas nuevas tierras para probar suerte y ganar fortuna, en estos nuevos viajes de exploración.
Biografía de Francisco Pizarro
Nuestro protagonista se cree nació en el año 1478 en Trujillo, en la provincia de Cáceres, aunque según algunos autores habría que retrotraer esa fecha al año 1476 e incluso 1468. Así, el historiador Federico Acedo, señala como fecha de su ilustre conciudadano el 16 de marzo de 1468, basándose en archivos parroquiales de Trujillo.

Trujillo
Según algunas fuentes su padre sería un capitán llamado Gonzalo Pizarro y su madre, de nombre Francisca González Mateo. Se puede observar según un acta de bautismo que se le atribuye, que en sus primeros años poseía el apellido materno, llamándose Francisco González. Sería por tanto un hijo ilegítimo del capitán Gonzalo Pizarro. Quizás se deba al hecho de que su madre era una de las criadas de su tía Beatriz Pizarro, una de las hermanas de su padre. Según otros autores, sería una simple cortesana. Sin embargo, más adelante, adquiriría el apellido paterno con el que ha pasado a la posteridad.
Creció con su madre y sus abuelos maternos, quienes eran campesinos. Y lo hizo sin acceso a una educación formal, y desde muy joven empezó a trabajar en el campo y en labores ganaderas, pastoreando cerdos.
Pero Pizarro, ya desde temprana edad mostró una gran ambición, deseoso de obtener relevancia y riquezas, por lo que en cuanto tuvo oportunidad se enroló en expediciones marítimas.
Según el cronista López de Gomara, huyó a Sevilla porque se le habían escapado los cerdos que cuidaba y quiso eludir el castigo. Poco más se sabe de su infancia y juventud, salvo que entre 1494 y 1498 sirvió con su padre en las guerras de Italia que España mantenía en Italia con el reino de Nápoles. En ellas, Pizarro adquirió fama de diestro y valiente.

Francisco Pizarro
En busca de mejores oportunidades, en 1502 se embarcó en la flota que llevaba a las Indias a Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de la Española.
Contrajo matrimonio con Inés Huaylas Yupanqui, teniendo 4 hijos: Francisca, Francisco, Juan y Gonzalo.
Francisco Pizarro participó en varias expediciones a América a lo largo de su vida, las cuales marcaron su carrera como conquistador y explorador.
En 1509 formó parte de la expedición liderada por Alonso de Ojeda en 1509, la cual tenía como objetivo explorar la costa de Colombia y Venezuela. Durante esta expedición, Pizarro tuvo su primer contacto con los indígenas y comenzó a familiarizarse con las tierras y recursos de América.

Viajes de Alonso Ojeda
En 1511 Pizarro comenzó a servir al nuevo gobernador de Panamá, Pedrarias Dávila.
En 1513, en calidad de capitán, participó en una expedición liderada por el explorador Vasco Núñez de Balboa en su marcha hacia el Mar del Sur, cruzando el istmo de Panamá. Juntos descubrieron el Océano Pacífico.

Vasco Núñez de Balboa
En 1519, Pizarro recibió la orden de arrestar a Balboa, el rival de Dávila quien luego ejecutado. Pizarro fue recompensado y finalmente ganó una buena cantidad de riqueza y tierra, lo que le dio estatus en el Nuevo Mundo.
Entre los años 1519 a 1523 se desempeñó como alcalde y magistrado de la recién fundada ciudad de Panamá, acumulando una pequeña fortuna.
En 1522 toma la decisión de seguir las pistas a los rumores de un imperio lleno de oro al sur del continente americano, donde sus pobladores formaban parte de una gran civilización y poseían cuantiosas cantidades de oro.
En 1524, Pizarro empezó a trabajar con el navegante llamado Diego de Almagro y con un sacerdote llamado Hernando de Luque. El primero de sus viajes de reconocimiento llegó hasta el río San Juan. En el segundo viaje le dio a Pizarro la oportunidad de explorar más al sur a lo largo de la costa. Sin embargo, la expedición no tuvo éxito y tuvieron que regresar a Panamá sin haber encontrado ningún tesoro.

Diego de Almagro
En 1528, Pizarro regresó a España y logró obtener una comisión por parte del emperador Carlos I. Pizarro debía conquistar el territorio del sur y establecer allí una nueva provincia española.
En 1532, acompañado de sus hermanos, Pizarro derrocó al líder inca Atahualpa y conquistó el Perú. Tres años después, fundó la nueva capital, Lima.

Atahualpa
Pizarro empezó a tener problemas de salud, con posiblemente más de 60 años de edad, sufría de artrosis y artritis, varias hernias discales, además de problemas óseos que le dificultaban poder caminar normalmente.
Ya en 1541, los seguidores de Almagro se unieron alrededor de su hijo Almagro el Mozo para acabar con el gobierno de Pizarro. Doce de ellos, liderados por Juan de Rada, planearon un ataque en represalia por la ejecución de Almagro tras la guerra entre los conquistadores.
En la mañana del domingo 26 de junio de 1541, Pizarro, sabiendo que su vida corría peligro, no fue a la misa en la Catedral de Lima, y la escuchó en su casa. Después de la misa, los almagristas, en un número de 20 y fuertemente armados, lo buscaron en la catedral y luego cruzaron la plaza hacia el palacio del Marqués Gobernador, gritando: “¡Viva el Rey, muera el tirano!”.
Pizarro estaba almorzando con amigos, pero fue avisado a tiempo. Dejó el comedor para armarse en su habitación. Cuando regresó, sus invitados habían huido, y solo quedaban su medio hermano, Francisco Martín de Alcántara, Gómez de Luna y dos pajes. Los atacantes subieron las escaleras y encontraron a Francisco de Chaves en la puerta, a quien mataron. Entraron al comedor. Pizarro, que acababa de ponerse su armadura, salió con la espada desenvainada. Intentó luchar pero terminaría recibiendo numerosas heridas, una de ellas en el cuello, y una vez en el suelo, se dice que se llevó la mano a la garganta, mojó sus dedos en su sangre e hizo la señal de la cruz. Luego, balbuceó el nombre de Cristo y besó la cruz. Uno de los atacantes le dio una estocada final en el cuello, y otro le rompió un cántaro en la cara. Y Pizarro murió.

Los restos de Pizarro fueron enterrados brevemente en el patio de la catedral; en algún momento posterior, su cabeza y su cuerpo fueron separados y enterrados en cajas separadas debajo del piso de la catedral.

Tumba de Pizarro. Catedral de Lima.
En 1892, en preparación para el aniversario del descubrimiento de América por Colón, se exhumaba un cuerpo que se creía que era el de Pizarro y se exhibía en un ataúd de vidrio. Sin embargo, en 1977, los hombres que trabajaban en la fundación de la catedral descubrieron una caja de plomo en un nicho sellado, que llevaba la inscripción «Aquí está la cabeza de Don Francisco Pizarro Demarkes, Don Francisco Pizarro que descubrió Perú y lo presentó a la corona de Castilla.»
Un conjunto de científicos forenses de los Estados Unidos, encaminado por El Dr. William Maples fue convidado a reconocer los dos cuerpos y pronto comprobaron que el cuerpo que había sido honrado en la vitrina durante casi un siglo había sido referido erróneamente. El cráneo dentro de la caja de plomo no solo llevaba las marcas de múltiples golpes de espada, sino que las características guardaban un notable parecido con los retratos hechos por el hombre de la vida.
Por otro lado, decir que Pizarro había estado preparando su testamento desde 1537. Antes de morir, expresó su gran afecto por su hija Francisca Pizarro Yupanqui, a quien le dejó una herencia de 12.000 pesos de oro y “lo mejor” de sus bienes. Su hijo varón, Gonzalo Pizarro, fue nombrado heredero principal.
Pizarro también mostró cariño por sus sirvientes. Ordenó que su esclavo Alonso Negro fuera liberado y recibiera una cantidad de oro por sus servicios. A su antiguo capellán, García Díaz Arias, le dejó dinero por cada año de servicio. También dejó dinero a sus pajes, sirvientes y ayudantes de campo.
Además, Pizarro hizo donaciones para proteger y ayudar a los indígenas y personas de origen africano desde Panamá hasta Lima. También destinó dinero a obras de caridad, hizo donaciones para ayudar a doncellas pobres en su Trujillo natal; para rescatar a cristianos cautivos; ordenó la fundación de una Iglesia y Capellanía en Trujillo, cerca de la casa de su padre. Y entre otras disposiciones, también pidió que su familia buscara la reconciliación con la familia de Almagro y que se cumplieran los acuerdos económicos que había hecho con Diego de Almagro.
Los trece de la Fama
Esta leyenda nos cuenta que, en 1526, y en su interés por recorrer las fantásticas tierras del sur, Pizarro y sus hombres, tras recorrer las islas de las Perlas y el Golfo de San Mateo, perpetuamente hostigados por los indignas, terminarían llegando a la isla del Gallo, agotados y hambrientos.
Pizarro resolvió enviar a Almagro a Panamá en busca de refuerzos y permanecer en la inhóspita isla alimentándose de los escasísimos víveres que les quedaban. El nuevo gobernador de Panamá, Pedro de los Ríos, al conocer por Almagro su desesperada situación, autorizó la salida de dos barcos en misión de rescate.
Cuando las naves llegaron a la isla del Gallo, Pizarro se negó a regresar. Hizo entonces algo que ha pasado a los anales del más puro heroísmo: dando grandes voces, llamó la atención de todos. Desenvainando la espada, trazó en el suelo una línea simbólica, pasando luego sobre ella e invitando a los que la atravesaran a seguir con él hacia el sur en busca de la gloria que sin duda les esperaba. Para ello, Almagro dijo a sus hombres las siguientes palabras: “hacía allá encontrarán pan amargo”, luego haría una línea que se dirigía al sur, diciéndoles: “hoy encontrarán miseria y hambre, pero tendrán riqueza y fama mañana”.

Fueron trece hombres los que cruzaron la línea marcada por Pizarro en la húmeda tierra de la isla del Gallo. Sus nombres son: Bartolomé Ruiz de Estrada, Pedro de Halcón, Alonso Briceño, Pedro de Candía, Antón de Carrión, Francisco de Cuéllar, García Jerén, Alonso de Molina, Martín de Paz, Cristóbal de Peralta, Nicolás de Ribera y Laredo, Domingo de Soraluce y Juan de la Torre. De la isla del Gallo, los trece pasaron a la de la Gorgona. Continuó la marcha y recorrió el golfo de Guayaquil. En todos estos lugares fueron bien acogidos por los indígenas, celebrando con ellos varios banquetes al fin de los cuales Pizarro les instaba a que acataran la soberanía española alzando el pendón de Castilla. Los indios siempre dieron gusto a su huésped en esta ceremonia, aunque sin comprender su significado, con lo que el descubridor se daba por satisfecho.
A finales de 1527, Pizarro regresó triunfante a Panamá, donde se le dispensó un recibimiento apoteósico. Había descubierto la costa norte del actual Perú (así llamado por el río Birú) y penetrado en los dominios del Imperio Inca, el Tahuantinsuyo.
Ante las posibilidades de conquistar aquel vasto territorio, Pizarro y sus socios solicitaron el apoyo del gobernador Pedro de los Ríos. Como éste se mostró reacio a ayudarles, el de Trujillo se trasladó a España, donde fue magníficamente acogido por el emperador Carlos I. Éste le concedió la hidalguía y le nombró capitán general, adelantado, alguacil mayor y gobernador de 200 leguas en la costa de Nueva Castilla, pues así fueron bautizadas las tierras del Perú.
Conquista de Perú
Constituye el hito más importante de Pizarro, ya que el imperio Inca era una de las civilizaciones más avanzadas de la época.
Como anticipamos anteriormente, conocedor de los rumores que hablaban de la existencia de grandes riquezas en el Imperio de los incas, decidió unir la fortuna que había amasado con la de Diego de Almagro para financiar dos expediciones de conquista (1524-1525 y 1526-1528), que se saldaron con sendos fracasos.
Ante la negativa del gobernador de Panamá a conceder más hombres a Almagro, en 1529 Pizarro viajó a España a fin de exponer sus planes al rey Carlos I, quien, en las capitulaciones de Toledo (26 de julio de 1529), lo nombró gobernador, capitán general y adelantado de las nuevas tierras, designación real que provocó el recelo y la frustración de Almagro.
El 19 de enero de 1530 Pizarro salió de Sevilla con destino a las Indias. Le acompañaban nuevos expedicionarios, entre ellos sus hermanos Hernando Pizarro (el mayor y único legítimo de todos), Gonzalo Pizarro y Juan Pizarro. Precisamente la confianza y respaldo que tendría para con Hernando, intrigante y ambicioso, iba a crear dificultades entre los socios.
De aquella época datan los primeros desacuerdos entre Pizarro y Almagro, que se sentía defraudado por los escasos privilegios recibidos por él en comparación con los otorgados a su compañero. Un año después, en 1531 Pizarro emprendió el viaje con 180 hombres, 37 caballos y 3 navíos. En Túmbez tuvo noticias de la guerra civil que dividía el Imperio Inca: Huáscar, el rey legítimo, residía en Cuzco y estaba enfrentado a su hermano Atahualpa, cuyo centro de operaciones se encontraba en Cajamarca.
Por otro lado, los incas tenían una leyenda sobre el dios Huiracocha, quien regresaría del oeste. Se decía que vestía de oro y plata, tenía barba blanca y ojos verdes. Los indígenas del norte vieron a los españoles, con su piel clara, barbas y armaduras brillantes, y pensaron que eran como Huiracocha. Los tallanes le contaron a Atahualpa que los españoles eran dioses.
Atahualpa creyó en el origen mítico de los conquistadores y lo vio como una buena señal para terminar la guerra civil que enfrentaba a los príncipes Huáscar y Atahualpa por el control del Cuzco, la capital del imperio.
Aprovechando estas luchas internas, Pizarro se internó en el país y fundó la primera población española, que llamó San Miguel de Piura. A continuación, se dirigió a Cajamarca a fin de encontrarse con Atahualpa, que había conseguido derrotar a su hermano y proclamarse caudillo de los incas.
Después de varios encuentros con los incas, Pizarro y sus hombres lograron capturar al gobernante Atahualpa en la ciudad de Cajamarca. A pesar de que se le prometió la libertad a cambio de un rescate, Atahualpa fue condenado a muerte, acusado de varios delitos, entre ellos el de idolatría y el de conspirar contra los españoles. Finalmente, fue ejecutado en el año 1533.

Ejecución de Atahualpa
Tras la ejecución de Atahualpa, Pizarro y sus hombres marcharon hacia Cuzco, la capital del Imperio Inca. En 1533, la ciudad fue tomada sin grandes resistencias, ya que el imperio estaba completamente desestabilizado. Los incas, que habían perdido a su líder y su unidad, no pudieron organizar una resistencia efectiva contra los conquistadores.
La captura y ejecución de Atahualpa tuvo importantes consecuencias tanto para los incas como para los españoles. Por un lado, la desaparición de Atahualpa provocó una crisis en el imperio inca, ya que generó una lucha por el poder entre los diferentes grupos de poder.
Por otro lado, para los españoles, la captura de Atahualpa significó la consolidación de su dominio sobre el territorio peruano. La muerte de Atahualpa también permitió a Pizarro establecer la ciudad de Lima como la nueva capital del Virreinato del Perú.
La conquista de Panamá y el posterior establecimiento del Virreinato del Perú tuvieron un impacto significativo en la historia de América Latina. Francisco Pizarro se convirtió en una figura controvertida, admirado por su valentía y liderazgo, pero también criticado por su crueldad y violencia en la conquista.
En 1535 Pizarro funda la ciudad de Lima, concretamente el día 18 de enero (algunas fuentes citan el día 26), a la que llamó “La ciudad de los Reyes”. Fue establecida en un valle fértil junto al río Rímac, en la costa central de lo que hoy es Perú. Pizarro decidió fundar esta ciudad como capital del Virreinato del Perú, en reemplazo de la antigua capital, Jauja.
La fundación de Lima implicó la planificación y construcción de una ciudad colonial, siguiendo los estándares europeos de la época. Se establecieron calles rectas, plazas y edificios públicos, como la Catedral de Lima y el Palacio de Gobierno. La ciudad creció rápidamente y se convirtió en un importante centro político, económico y cultural de la región.
Además de Lima, Pizarro fundó otras ciudades en el Perú, como Trujillo y Cuzco, consolidando aún más el dominio español en la región.
Por otro lado, el emperador Carlos I concedió a Francisco Pizarro el título de marqués, así como la ampliación de su gobernación de 200 a 270 leguas. Para Almagro fue el gobierno de Nueva Toledo, de 200 leguas, situada al sur de las posesiones de Pizarro, y el nombramiento de sucesor para cuando éste falleciese.
Además, recibiría también el título de Marqués y la distinción de la Orden de Santiago.
Rivalidades entre conquistadores
Pizarro tuvo numerosos conflictos y disputas con otros conquistadores durante su vida. Estas rivalidades surgieron principalmente por la lucha por el poder y la riqueza que se obtenía de las tierras conquistadas en América.
Una de las disputas más famosas de Pizarro fue con su antiguo socio y compañero de conquista, Diego de Almagro. Ambos habían participado juntos en la conquista de Panamá y habían acordado repartirse las tierras descubiertas. Sin embargo, surgieron desacuerdos sobre los límites y los derechos de cada uno en el reparto del territorio.
Esto llevó a una serie de enfrentamientos y guerras entre los seguidores de Pizarro y los de Almagro. La rivalidad llegó a su punto álgido cuando Almagro capturó y ejecutó a los hermanos de Pizarro en venganza por el asesinato de Almagro a manos de los hombres de Pizarro. Finalmente, la disputa se resolvió con la ejecución de Almagro por parte de los hombres de Pizarro.
Otro conflicto de Pizarro fue con los hermanos Alvarado, quienes habían participado en la conquista de México junto a Hernán Cortés.
La rivalidad entre Pizarro y los hermanos Alvarado surgió cuando ambos grupos de conquistadores se encontraron en el territorio del actual Ecuador. Ambos reclamaban derechos sobre la región y se produjeron enfrentamientos violentos entre ellos.
Finalmente, Pizarro logró imponerse en esta disputa y los hermanos Alvarado se retiraron de la región.
Además de las disputas mencionadas anteriormente, Pizarro también tuvo conflictos con otros conquistadores, como Sebastián de Belalcázar y Pedro de Valdivia. Estos enfrentamientos surgieron por la competencia por el control de nuevas tierras y riquezas en América.
A pesar de las disputas y rivalidades, Francisco Pizarro logró consolidar su dominio en el territorio del actual Perú y fundó la ciudad de Lima como la capital del Virreinato del Perú.
Legado cultural
El legado cultural de Francisco Pizarro se puede ver en la arquitectura, la religión y las tradiciones de Perú y otros países de América Latina. La presencia de la cultura española en la región es evidente en las iglesias, catedrales y otros edificios que fueron construidos durante la época colonial.
Además, la religión católica se estableció como la principal religión en la región, y muchas de las festividades y tradiciones actuales tienen raíces tanto en la cultura española como en la cultura indígena. La fusión de estas dos tradiciones ha dado lugar a una rica diversidad cultural que se puede apreciar en la música, la danza y la gastronomía de la región.
Pero también hay que decir que la figura de Pizarro ha sido objeto de críticas y controversias. Muchos lo consideran un conquistador cruel y despiadado, debido a los actos de violencia y opresión cometidos durante la conquista del Imperio Inca. Además, Pizarro ha sido criticado por su trato hacia los indígenas, especialmente en lo relacionado con la esclavitud y la explotación de los nativos.
Además, si hablamos del legado personal, Pizarro cuenta con tres estatuas, a caballo, de su figura realizadas por el escultor estadounidense Charles Cary Rumsey (1879-1922). Existen tres copias de esta estatua en Trujillo (España), Lima (Perú) y Búfalo (Estados Unidos).
En Perú, existió una Plaza Pizarro en una esquina de la Plaza Mayor de Lima donde se instaló la estatua ecuestre de Pizarro. En 2003, este espacio fue renombrado como Plaza Perú.
Desde el punto de vista divulgativo existen numerosas publicaciones históricas y de ficción basadas en Francisco de Pizarro.
En el caso de la ficción encontramos la obra de teatro teatro de Peter Shaffer “The Royal Hunt of the Sun” (La cazas real del Sol), del año 1964, que trata sobre la conquista española del Imperio inca.
La adaptación de esta teatral al mundo del cine, se encuentra en la película “The Royal Hunt of the Sun”, del año 1969, con el papel de Pizarro protagonizado por Robert Shaw.

La novela “Un puñado de gloria”, del 2003, escrita por Eduardo Sguiglia tiene a Francisco Pizarro como uno de sus personajes principales y narra su caída.
La serie Francisco Pizarro: el conquistador del Imperio Inca narra la historia de Pizarro desde sus humildes orígenes.
También encontramos a Pizarro en la novela histórica “Inés del alma mía”, año 2006, de Isabel Allende. Sobre la que se puso en marcha una serie, con el mismo título, en el año 2019, por parte de RTVE y otras productoras americanas.

Y en la miniserie Gabriel, amor inmortal, del año 2008, Pizarro vuelve a encontrar protagonismo.
El documental “Conquistadores”, de AMC, del año 2022, recrea y analiza la conquista de América por el Imperio español y de varios de los protagonistas, entre ellos Pizarro.
Incluso en diferentes canales de Youtube, encontramos numerosas producciones audiovisuales que recrean la vida y peripecias de nuestro protagonista.
Y por si esto fuera poco, numerosos comics, juegos, camisetas, etc… son algunas de las iniciativas que se han desarrollado en torno Piazarro.

Casa Museo de Francisco Pizarro, en Trujillo.
Conclusión
Francisco Pizarro, el hombre que cambió radicalmente los destinos del área andina, no sabía escribir y firmaba con una cruz. Su cuna era humilde, prefería la acción a los discursos y en más de una ocasión se avergonzó de su incultura. Un hombre que según los testimonios mostraba tanta audacia y valor como crueldad.
La promesa de riqueza y aventura en el Nuevo Mundo llevó a Francisco Pizarro a convertirse en uno de los conquistadores más victoriosos de España, incluso fue conocido como el “conquistador”.
Pizarro es una de las figuras más controvertidas y fascinantes de la historia de la Conquista de América, ya que su vida estuvo marcada por ambición, astucia, violencia y una notable habilidad para aprovechar las circunstancias políticas y sociales de su tiempo.
Su nombre sigue siendo sinónimo de la compleja y muchas veces oscura historia de la colonización en América Latina, un proceso que dejó una huella profunda en las culturas y pueblos originarios de la región.

Firma de Pizarro
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Referencias
Pizarro la conquista del imperio Inca. De Vázquez, A.
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pizarro_francisco.htm
https://historiauniversal.org/biografia-de-francisco-pizarro/
https://redhistoria.com/biografia-de-francisco-pizarro-conquistador-de-peru/








