Los olmecas
El término olmeca fue acuñado por los arqueólogos en el siglo XX para referirse a los característicos vestigios de esta cultura. La palabra olmeca significa en lengua náhuatl “gente del país del hule (goma)”. Este nombre se relaciona con la existencia en la zona de árboles de los que extraían el látex. No se sabe cómo se llamaban a sí mismos, solo nos ha llegado el nombre con el que los aztecas se referían a los olmecas.
Los sumerios. Cuna de la civilización
La influencia de Sumeria en las civilizaciones posteriores es incalculable y se puede rastrear en diversas áreas de la vida humana. Su huella es indeleble en la historia de la humanidad.
El caballo de Troya
El relato del caballo de Troya es una de las narrativas más fascinantes y perdurables de la mitología griega. Este relato encapsula la astucia y la estrategia en el contexto de un conflicto monumental que ha capturado la imaginación de generaciones.
Las lavandeiras
La transmisión oral ha sido el medio fundamental para conservar estas creencias. A través de cuentos junto al fuego, canciones, refranes, coplas y relatos compartidos en las lareiras o durante las tareas colectivas del campo, las leyendas permanecieron vivas durante siglos, adaptándose a los cambios sociales.
La leyenda de don Pelayo
Lo cierto es que la figura de Pelayo, como caudillo astur, se ha ido construyendo a lo largo de los tiempos, dotándole una personalidad y un aura heroico, casi sobrehumano.
Sobre Pelayo hay muchas incógnitas y pocas certezas.
El Pantocrátor en el románico
El Pantocrátor aparece definido como la representación del salvador sentado, bendiciendo y con la testa encuadrada en una curva cerrada en círculo (nimbo). Es la representación de Dios propia del arte Bizantino y posteriormente, en pleno medievo, del arte románico.







