Hacer una recopilación de biografías de los protagonistas de la Segunda Guerra Mundial, sería una labor harto difícil y requeriría muchísimo tiempo, incluso en el caso de centrarnos solamente en los más nefastos y con máxima responsabilidad en el dramático desarrollo de la citada contienda.
Acotando ese objetivo, y buscando personajes que tienen una presencia más viva en nuestras vidas, bien por haber leído, visto un documental o un largometraje de ficción, etc, todavía nos siguen quedan un buen número de ellos.
Desde este Blog intentamos hacer una aproximación a algunos de ellos, con el ánimo de que hay personalidades, situaciones, contiendas, decisiones que nunca debieron producirse, y que lamentablemente si lo hicieron con terribles consecuencias. Y la obligación de aquellos que trabajamos en pro de que se recuerde nuestro pasado, lo hacemos no con un ánimo meramente informativo, sino intentando recordar que hablamos de “monstruos” que nosotros, los seres invisibles para los grandes políticos, hemos permitido que llegarán hasta allí.
Hoy nos vamos a centrar en un personaje singular, aunque singulares lo son todos, pero nos referimos a una persona que tuvo una relevancia importante en la Alemania nazi, para terminar siendo víctima (como millones más) de sus admirados líderes. Nos referimos a Rommel, el zorro del desierto.
Sus tácticas agresivas y maniobras audaces lo hicieron temido y respetado por las fuerzas aliadas. Sin embargo, su ascenso en el ejército alemán fue poco convencional.
Algunos de sus rivales en la contienda, le atribuían profesionalidad y honor militar, e incluso el rechazo a los crímenes de guerra.
En todo caso, un personaje polémico y difícil de entender con nuestra mirada actual.
Biografía de Rommel
Su nombre completo era Erwin Johannes Eugen Rommel, y nació en el año 1891 en Württemberg, en el sur de Alemania. Sus padres eran Erwin, un profesor de matemáticas, y Helene, ambos de clase media, una tipica familia burguesa de luteranos.
Su infancia y adolescencia estuvo marcada por una educación en la que la disciplina y el honor tenían el mismo valor que la excelencia en la formación académica.
Era un buen practicante de deporte, especialmente el esquí y el ciclismo.
A nivel familiar parece que Rommel tuvo una hija llamada Gertrud con Walburga Stemmer, una vendedora de frutas, en 1913. Sin embargo, la pareja no estaba casada ni lo estaría debido a sus diferencias sociales.
Rommel ya había conocido a su futura esposa en 1911 en la ciudad de Danzig. Lucía María Mollin, era la hija de un rico terrateniente y se casarían en 1916. Aunque la pareja estuvo separada por dos guerras mundiales permanecieron muy unidos. La frecuente correspondencia que Rommel siempre encabezaba “Queridísima Lu”, da una perspectiva única de lo que el comandante pensaba en privado sobre sus campañas. Lucía logró salvar las cartas de los nazis y fueron publicadas póstumamente en un volumen titulado Los papeles de Rommel. Lucía y Rommel tendrían un hijo en 1928, al que llamaron Manfred.
En cuanto a su carrera militar antes de la Segunda Guerra Mundial, hay que señalar lo siguiente:
Con apenas 19 años, decidió incorporarse al ejército, ingresando como cadete en el Real Colegio Militar de Wñúrttemberg. Esta formación le apasionaba y destacó en diferentes materias.

Ya en el año 1914, al estallar la Primera Guerra Mundial, nuestro protagonista decide alistarse en el Regimiento de Infantería de su localidad, al que accede, por su formación militar, con el grado de teniente.
Durante la guerra, Rommel tiene una ingente actividad pues participa en las invasiones de Bélgica y Francia, destacando por su actitud y comportamiento en combate, por lo que obtuvo la Cruz de Hierro de Primera y Segunda Clase. También ganaría otra medalla en la toma del Monte Matajur, en los Alpes italianos.
También participaría en el frente oriental, concretamente en Rumanía.
Una vez finalizada la Guerra, el ejército alemán quedó muy reducido, y Rommel pudo continuar en él, desarrollando tareas como formador e instructor en la Academia Militar de Potsdam.
Pero el empuje definitivo llegaría en 1933, cuando Hitler llega al poder, llegando en 1937 a ser nombrado instructor de cadetes de la Jungschule (Escuela de Líderes) de Hitler.
Un año más tarde alcanza el grado de General de brigada.
Em 1942 fue nombrado Mariscal de Campo, en una deslumbrante ceremonia en Berlín. A los 49 años era entonces el mariscal de campo más joven del ejército alemán.

Rommel durante la Segunda Guerra Mundial
En 1939, con las primeras contiendas de la Segunda Guerra Mundial, Rommel participa en la invasión de Polonia, como comandante de una división blindada.
Ya en 1940, al mando de una división panzer, Rommel se gana la admiración de Hitler y del pueblo alemán por su brillante papel en la invasión de Francia.
Esta fulgurante carrera provocó una reacción contraria por parte de altos cargos militares del régimen nazi que lo veían como un advenedizo, ambicioso y poco implicado en la “ideología oficial nazi”.
La Guerra se endurece en 1941 y Rommel al mando del Afrikakorps se encuentra en el norte de África, ayudando a las fuerzas italianas. Y lo hace de manera, parece ser, brillante, pues se sobrepone a la superioridad de sus oponentes, los británicos. Rommel de manera audaz, apoyándose en la movilidad y velocidad de sus tanques ataca las líneas inglesas y consigue importantes victorias.
Rommel consiguió superar numerosas circunstancias adversas, como: suministros inconsistentes desde Alemania, falta de cobertura aérea y la creciente presencia de Estados Unidos en el teatro norteafricano tras 1942.
En 1942, en la batalla de Gaxala, Rommel derrotó al general Ritchie y sus fuerzas británicas, avanzando hacia Egipto. Parecía que Rommel podría alcanzar el Canal de Suez, un objetivo estratégico que habría transformado la guerra.
Ese mismo año, la batalla de El Alamein marcó un cambio de rumbo en la contienda. El general británico Bernard Montgomery, con fuerzas superiores y mejor suministradas, detuvo a Rommel en una batalla de desgaste.

General Montgomery
Tras la invasión aliada del norte de África (Operación Torch) en noviembre de 1942, Rommel se vio atrapado entre dos ejércitos. Ejecutó una retirada ordenada a través de Libia y Túnez, pero para mayo de 1943, el Afrikakorps fue finalmente derrotado.
En 1942, Rommel fue evacuado a Europa, enfermo y agotado.
Su campaña africana, aunque terminó en derrota, lo cimentó como uno de los generales más respetados de la guerra. Y Hitler le encomienda el papel de inspector de las fortificaciones de la costa francesa.
Concluyó correctamente que un desembarco aliado era inevitable y que la única posibilidad de éxito alemán era detenerlo en la playa, dentro de las primeras 24 horas. Propuso un despliegue más denso de tropas en las costas normandas, mayor cantidad de obstáculos y búnkeres fortificados, así como reservas blindadas estratégicamente posicionadas.
Sus análisis tácticos fueron perspicaces pero políticamente ignorados. Otros generales, particularmente el general von Rundstedt, esperaban contener cualquier desembarco mediante contraataques blindados organizados desde el interior.
Este desacuerdo estratégico sería crucial cuando llegara el Día D.
De hecho, el 6 de junio de 1944, los aliados desembarcaron en Normandía. Rommel, que estaba temporalmente alejado de su puesto en permiso, se apresuró a regresar. Su predicción sobre la importancia de las primeras 24 horas resultó correcta: el desembarco aliado fue un éxito aplastante y las fuerzas alemanas nunca pudieron contenerlo.
Rommel recomendó repetidamente a Hitler que buscara la paz, argumentando que la derrota era inevitable. Hitler rechazó cualquier negociación.
El complot del 20 de julio y el final de Rommel
En 1944 Rommel ya mantenía encuentros y conversaciones con generales descontentos con la evolución de los acontecimientos.
No hay pruebas fehacientes de que Rommel fuese un conspirador activo, pero parece que si se movió para desplazar a Hitler del poder. Hablamos de la denominada “Operación Valquiria” que preparaba un tentando con el Fhürer en uno sus refugios más seguro, la “Guardia del Lobo”, en la Prusia Oriental. Parece ser que Rommel compartía la idea general, pero no estaba de acuerdo con matar a Hitler, que a su criterio debía ser derrocado, detenido y juzgado.
Llega el 20 de julio de 1944, día en el que el coronel Klaus von Stauffenberg llevó a cabo el intento de asesinato de Hitler en Rastenburg. Lo hizo mediante un artefacto explosivo, pero el plan fracasó, pues Hitler salió airoso, merced a una combinación de fortuna y otros factores.
Cuando estalló la bomba en el búnker, Erwin Rommel estaba luchando por su vida en un hospital. Tres días antes, mientras viajaba solo hacia su cuartel general de la localidad francesa de Roche-Guyon, su vehículo fue ametrallado por dos cazas Spitfire británicos. Salió despedido del auto y la caída lo dejó inconsciente y gravemente herido: sufrió una fractura cuádruple en el cráneo, heridas en la cara y un golpe en el ojo izquierdo que le provocó una severa hinchazón.

Attentat vom 20. Juli 1944
Besichtigung der zerstörten Baracke im Führerhauptquartier “Wolfsschanze” bei Rastenburg, Ostpreußen
(v.l.n.r.: X, Bormann, X, Göring, Bruno Loerzer – Generaloberst der Luftwaffe; X)
Como es de suponer, el Fhürer reaccionó ordenando la inmediata y despiadada represión de los autores y supuestos autores de la conspiración.
El general Carl-Heinrich von Stülpnagel, un conspirador clave, susurró casualmente el nombre de Rommel mientras recuperaba el conocimiento tras una operación médica. Así selló el destino del mariscal de campo.
Y es entonces cuando Rommel se ve involucrado, pues se le incluye en la lista de sospechosos. La primera medida fue retirarlo de su comando en setiembre de dicho año, y apenas unos días después Rommel recibe en su casa a dos generales enviados por Hitler.
En ese momento Rommel se estaba recuperando de un accidente de coche en su casa familiar en Herrlingen, donde recibió a los citados emisarios, quienes le comunican a Rommel las alternativas que le ofrecen: enfrentarse a un juicio público, con un veredicto de culpabilidad ya previamente dictado, pero provocando la humillación pública de él y de su familia, para posteriormente ser ejecutado; o bien evitar este escarnio, suicidándose voluntariamente, decisión que en el caso de asumir, conllevaría la garantía de que su familia sería protegida y él tendría un funeral militar a su altura.
Rommel consultó a su esposa y se despidió de su hijo, pues optó por el suicidio. Conduciendo a poca distancia de su casa, Rommel, vestido con el uniforme completo del AfrikaKorps y agarrando su bastón de mariscal de campo, se suicidó tomando una cápsula de cianuro. Era el 14 de octubre de 1944. Contaba con 52 años de edad.
Para ocultar lo sucedido, transportaron el cadáver de Rommel al hospital militar y, amenazando a médicos y enfermeras para que mantuvieran el secreto más absoluto, consiguieron el falso certificado de defunción. Luego ordenaron a un oficial, ignorante de todo, que llamara por teléfono a la viuda y al hijo.
Tras esta llamada, y con una insólita rapidez empezaron a llegar los telegramas de pésame. Los dos primeros llevaban las firmas de Adolf Hitler y de Heinrich Himmler.
El régimen anunció al pueblo que el héroe de guerra había fallecido en su casa como consecuencia de las heridas recibidas en el accidente de coche de julio. Se organizó un funeral militar en Ulm, en el que hubo un desfile militar, una salva de 19 cañonazos y una gran corona de flores enviada por el Fhürer.
Los restos mortales de Rommel fueron incinerados y sus cenizas depositadas en el Herrlingen.

Curiosidades históricas sobre Rommel
En torno a todos los personajes con relevancia histórica encontraremos curiosidades que nos permiten acercarnos más a su figura, su personalidad, pensamiento, forma de actuar e impacto, y en algunos casos legado, que han dejado para el futuro.
Veamos algunos aspectos sobre Rommel.
El Rommel humano.
El carácter de Rommel era según su familia y amigos calmado, respetuoso, realista, y poco dado a los grandes aspavientos. Pecaba de tacaño, era aficionado a la mecánica, a las motocicletas, al campo, al montañismo, al remo, al esquí. Se decía que él que no tenía más interés en su vida que su profesión y su familia, y según nos dice la historia, tenía un marcado sentido del humor y solía bromear con los soldados al mezclarse con la tropa básica.
El Rommel militar.
Fue uno de los generales que mejor entendió y asumió el concepto de Blitzkrieg, o guerra relámpago, ya que el asalto por sorpresa y la rapidez de decisión requeridos por una guerra ofensiva, eran la base de su estrategia.
El mito de Rommel.
Entre sus enemigos Rommel llegó a ser conocido como el “zorro del desierto” con una admiración a regañadientes. De hecho, el alto mando aliado se mostró preocupado por el peso de la imagen de Rommel sobre sus soldados. Muchos de los soldados aliados le consideraban el fantasma de la guerra del desierto. Un general capaz de logros extraordinarios en lugares extraordinarios.
Incluso los comandantes aliados respetaban a Rommel. El mayor general John Harding afirmó: “Rommel era un táctico brillante, un gran oportunista y un líder muy bueno en el campo de batalla”.
El primer ministro británico Winston Churchill describió a Rommel como “un gran general”.
El propio Rommel contribuyó a su estatus legendario, al rodearse de fotógrafos y posando para la prensa en su país.

Controversia con el papel de Rommel en el régimen nazi, más allá de su papel como militar.
Durante toda su vida fue defensor del concepto de que los militares no debían inmiscuirse en política, y de hecho no tuvo contacto con el partido nazi en toda su carrera, aunque fue requerido en varias ocasiones a que se diera de alta en el mismo. Nos dice su esposa que sólo en una ocasión recuerda haber oído a su marido hablar de los nazis antes de 1939, y fue para decir:
” Parecen una banda de matones callejeros. Es una lástima que Hitler tenga que verse asociado con ellos “
Por otro lado, se han vertido críticas sobre la posible colaboración del General en algunos crímenes de guerra. En África, soldados alemanes supuestamente violaron a mujeres locales, sin ser castigados. No hay evidencia de que Rommel hubiese estado al tanto de esos posibles crímenes.
En Francia, después del desembarco aliado, hubo ejecuciones extrajudiciales en zonas donde aparentemente actuaba Rommel. Igualmente, no hay certeza de que el Mariscal de Campo hubiese tenido algo que ver, o se hubiese enterado de ello.
Por otra parte, también hay instancias en las que Rommel actuó correctamente. Después de la Masacre de Oradour-sur-Glane, Rommel fue uno de los más críticos, y el primero en pedir el castigo para las SS.
Durante el sitio de Tobruk, llegó a oídos de Hitler el hecho de que un batallón australiano formado por judíos estaba atrapado en la ciudad. El Führer envió una orden a Rommel de que los ejecutara si los capturaba. Este destruyó la orden.
En cualquier caso, la opinión de la mayoría, aliados y alemanes, es que Rommel fue un militar respetuoso con el enemigo. Moshe Dayan, el General israelí, incluso lo tenía como modelo.
La última conversación privada de Rommel y su esposa Lucie.
Esta ha quedado en la historia gracias a que su hijo Manfred, quien por entonces tenía 17 años de edad, se encontraba presente en la casa el último día de vida de su padre, cuando los generales de Estado Mayor Wilhelm Burgdorf y Ernst Maisel visitaron a su padre y con el que mantuvieron una reunión de poco más de una hora. Al finalizar la reunión ambos generales salieron al jardín de la casa, pero no subieron al auto negro que estaba con el motor en marcha. Se quedaron esperando. Mientras tanto Lucie aconseja a su esposo: “Huye a Suiza, repetía insistente, o haz frente al tribunal, no temas por nosotros”.
La escena montada por el propio Adolf Hitler acababa de llegar a su final.
El libro que escribió Rommel
Aunque nunca llegó a ser miembro del Estado Mayor, Rommel escribió sobre sus conocimientos de táctica en su libro ”La infantería ataca” (Infantrie greift an). Los suizos quedaron particularmente impresionados y utilizaron el libro como uno de sus manuales del ejército.
Cabe también decir que en el año 1952 se publicó su diario, titulado “Los carnets de Rommel”, donde relata sus campañas en África.

Conclusiones
Lo que distinguía a Rommel de muchos otros generales nazis era su distancia moral del régimen. No ejecutó órdenes de masacres, no participó activamente en persecuciones y, aunque nunca fue un disidente activo, finalmente apoyó el esfuerzo para derrocar a Hitler. Sus códigos de honor militar, aunque operaron dentro de un régimen criminal, lo separaban de muchos de sus colegas.
″¿Que dirá la historia al emitir su veredicto sobre mí? Si tengo éxito aquí, todos reclamarán la gloria para sí mismos….pero si fracaso, todos querrán mi sangre″
Del diario inédito de Rommel, 16 abril 1944.
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Referencias
Rommel. El zorro del desierto. Colección Historia del siglo XX. De Fraser, D.
Cartwright, M. (2024, septiembre 13). Erwin Rommel [Erwin Rommel]. (L. M. C. González, Traductor).World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-23243/erwin-rommel/
Tomás Fernández y Elena Tamaro. «Biografia de Erwin Rommel» [Internet]. Barcelona, España: Editorial Biografías y Vidas, 2004. Disponible en https://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rommel.htm [página consultada el 30 de noviembre de 2025].
MCN Biografías, 2025. “Erwin Rommel (1891-1944): El Mariscal de Campo que Dominó el Desierto y Desafió al Tercer Reich”. Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/rommel-erwin [consulta: 30 de noviembre de 2025].
https://redhistoria.com/erwin-rommel-el-zorro-del-desierto/
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-23243/erwin-rommel/Primeros








