Nos acercamos hasta el mundo de la antigua Roma para encontrarnos con uno de los monumentos más conocidos, el Panteón de Agripa.
Es sin duda uno de los espacios interiores más perfectos jamás construido, y en su conjunto una de las mayores joyas de la ingeniería romana. Se trata, sin duda, del edificio mejor conservado de la antigua Roma.
El Panteón, en griego, es el lugar donde se reúnen todos los dioses. Significa: “honra a todos los dioses”.
La función que se suponía que debía desempeñar en la antigua Roma es todavía incierta. Según los historiadores, fue construido para albergar las estatuas de muchas deidades de la Roma pagana, pero el nombre también puede derivar del hecho de que la cúpula recordaba la bóveda celeste, lo que permitiría transmitir un mensaje simbólico: la conexión entre el mundo terrenal y el divino.
El Panteón ha sido una fuente de inspiración para arquitectos de todo el mundo, incluyendo a Miguel Ángel, quien afirmó que el diseño era obra de ángeles y no de humanos. De hecho, cuando ese artista diseñó la cúpula de la Basílica de San Pedro, que está situada a unos 3 kilómetros del Panteón, se inspiró en la perfección geométrica y la majestuosidad de esta antigua estructura.
La construcción del Panteón de Agripa
Se encuentra en la céntrica Piazza della Rotonda, un cruce de varias calles estrechas e intrincadas.
La orientación del cuerpo arquitectónico va de norte a sur, que era el sentido natural del Campo Marcio, aunque en verdad cuenta con una ligera desviación de unos 5º hacia el noroeste cuyo porqué sigue sin estar del todo esclarecido.
Cuenta una antigua tradición de la época clásica que se escogió esta ubicación para la construcción de un Panteón porque en ella Rómulo fue llevado al cielo por un águila. Existió un Panteón aún más antiguo en el mismo lugar dónde se encuentra el actual Panteón de Roma. Este Panteón fue mandado construir en el año 27 a.C. por un importante general y político en tiempos del emperador César Augusto conocido como Marco Vipsanio Agripa.
Dos incendios devastadores – uno en 80 y otro en 110 dC. – dañaron profundamente el Panteón, hasta el punto de que el emperador Adriano ordenó la reconstrucción del Panteón en su forma actual, alrededor del año 118-125 dC.
Se conserva la inscripción original que atribuye la construcción a Agripa:
«M·AGRIPPA·L·F·COS·TERTIVM·FECIT»,
que significa: ”Marco Agripa, hijo de Lucio, lo construyó en su tercer consulado”.
Las letras de bronce de la inscripción se agregaron originalmente durante la reconstrucción de Adriano. A pesar de que el edificio que hoy en día podemos admirar fue obra de Adriano, la inscripción de Agripa sigue siendo un homenaje al original constructor del templo.
El arquitecto designado fue probablemente Apolodoro de Damasco, el constructor favorito de Trajano, quien invirtió la orientación del templo y colocó la vista hacia el norte. Fue él quien le dio al Panteón la estructura que conocemos: un pronaos (la columnata frontal) y una estructura rectangular que conduce a la gran sala redonda, el verdadero templo tan amado por los visitantes de todo el mundo.
Originalmente, se alzaba sobre un podio, con la entrada orientada a una plaza porticada.
La fachada principal, de pórtico octástilo, tiene 16 columnas corintias en total porque hay 4 más en cada lateral. Cada una tiene una base de 1,5 metros de diámetro y una altura de unos 12 metros. Se trajeron desde el Nilo, siendo arrastradas más de 100 km desde la cantera hasta el río Nilo en trineos de madera. Fueron flotados en barcaza por el río Nilo cuando el nivel del agua era alto durante las inundaciones de la primavera, y luego se transfirieron a barcos para cruzar el mar Mediterráneo hasta el puerto romano de Ostia. Allí, fueron trasladados de nuevo a barcazas y arrastraron el río Tíber hasta Roma.
Tras las columnas, dos puertas de bronce de 20 toneladas brindan acceso a la rotonda central. Pese a su impotente exterior, solo por dentro se aprecia realmente su verdadero tamaño, cuyo interior cilíndrico revestido de mármol parece enorme.
Lo que más sorprende de la arquitectura del Panteón es, sin duda, su cúpula. Esta gigantesca cúpula tiene un interior de 43.3 metros de diámetro, lo que la convierte en la cúpula de hormigón no reforzado más grande del mundo hasta la fecha. El diseño de la cúpula es un prodigio de ingeniería; su oculus, una abertura central de 9 metros de diámetro, es la única fuente de luz natural en el interior del edificio.
Para entender la magnitud de su grandeza, basta con pensar en cúpulas similares, como la del Aula del planetario en las Termas de Diocleciano, o la del Tempo de Mercurio en Bayas, que tienen un diámetro de unos 22 metros. La cúpula del Tepidarium en las Termas de Diocleciano apenas pasa de los 19 metros, y la del Tempo de la Tosse en Tívole, ronda los 13 metros.
El diseño estructural de la cúpula presenta una reducción progresiva del grosor de la sección, que pasa de los 6 metros en la base a solo 1,2 metros alrededor del óculo. Esta solución permite reducir el peso propio de la estructura sin comprometer la resistencia, manteniendo el equilibrio geométrico que simboliza el cielo. En la base se utiliza el traventino, un material más pesado, mientras que en las capas superiores se emplean materiales más ligeros, como la toba y la pumita. Esta estratificación inteligente reduce las cargas en las partes altas de la estructura, asegurando su estabilidad global y reforzando su monumentalidad simbólica.
La cúpula presenta cinco filas de veintiocho casetones que, además de reducir el peso, actúan como nervios de compresión, optimizando su eficiencia estructural. Estas cinco filas, además, tienen un simbolismo claro: representan los cinco planetas conocidos en la época antigua dentro de la esfera celestial mencionada anteriormente.
El peso total de la cúpula se ha estimado en unas 5000 toneladas.
Los contrafuertes integrados en las capillas de la base son otro ejemplo de innovación técnica. Estas estructuras ayudan a absorber los esfuerzos horizontales provocados por la cúpula, al mismo tiempo que definen los espacios de culto dedicados a las divinidades. Esta integración simbólica, funcional y estructural demuestra la excelente maestría arquitectónica de los romanos, que lograron un equilibrio entre ligereza, resistencia y estabilidad.
No hay ventanas en el interior.
En el interior la percepción del espacio es realmente centralizada, tanto por su trazado circular, la forma esférica, como por la altura de la cúpula. En el muro aparecen abiertos ocho grandes nichos (exedras), uno de las cuales es la puerta y, en el resto, alternan las cuadradas con las semicirculares. Este recurso permite aligerar los materiales constructivos y un destacado tratamiento plástico del muro, que aparece totalmente recubierto de mármol.
El suelo del Panteón está formado por losas de granito, pórfido, amarillo antiguo y pavonazzetto y es ligeramente convexo hacia los lados mientras que es cóncavo en el centro. El juego visual conseguido por los mármoles de colores camufla un sistema de desagüe a través del cual, por unas ranuras, se evacúa el agua de lluvia que entra por el óculo.
De gran valor es el órgano de tubos hecho en 1926 por Giovanni Tamburini.
En cuanto a la dedicación del Panteón, parece ser que la intención de Agripa era dedicar este templo al culto de la dinastía Julio-Claudia, la familia del emperador Augusto, razón por la cual probablemente estaría dedicado a los protectores de esta misma familia: Marte, Venus y el divinizado Julio César.
En el caso de Adriano, parece haber querido que su reconstruido Panteón fuera una especie de templo ecuménico donde la gente podía adorar a cualquiera y a todos los dioses que deseaban, no solo a los dioses romanos locales. El Panteón se dedicó a 12 dioses del cielo y se centró en el culto del emperador Augusto.
Durante la decadencia del imperio romano de occidente el Panteón es cerrado al público, desde el año 399 al 609 dC., momento en que fue donado al Papa Bonifacio IV, por el emperador bizantino Focas, siendo consagrado como iglesia cristiana, con el nombre de Santa María de los Mártires, el día 13 de mayo del año 609 dC. Hecho que sin duda contribuyó a la conservación de esta bimilenaria construcción.
Desde el Renacimiento, el Panteón se ha utilizado como lugar de enterramiento de destacadas personalidades italianas.
Por otro lado, el Panteón ha pasado por muchos desastres naturales; sin embargo, siempre se ha restaurado. Sin embargo, en el transcurso de los años, el bronce fue saqueado del edificio y las estatuas se fundieron para obtener el metal.
Se eliminó la inscripción del Panteón. Al igual que sucedió con los Arcos del Triunfo y las estructuras monumentales, se fundió para utilizarlo como marquesina sobre el entierro de Pedro, que se encuentra en la Basílica de San Pedro y cañones para el Castillo de Sant’Angelo.
Las letras fueron reemplazadas más tarde y el plano se utilizó como modelo para los escritos sobre iglesias y edificios civiles. Fueron el modelo de base para el campo actual de la tipografía.
Curiosidades sobre el Panteón de Agripa
Una construcción con tanta historia y vicisitudes, ha dado lugar a un buen número de situaciones que podemos calificar como curiosidades o datos de interés, y que resumimos seguidamente:
Es uno de los lugares de culto más antiguo en uso constante del mismo. A lo largo de su historia, ha pasado de ser un templo pagano dedicado a todos los dioses, a una iglesia cristiana dedicada a la Virgen María, y finalmente a un mausoleo para algunos de los personajes más ilustres de Italia.
En sus orígenes el Panteón quedaba más alto. En la antigüedad se accedía por una escalera, ya que el edificio se encontraba a 1,32 m sobre el nivel de la plaza. Por lo que más adelante se eliminaron las escaleras y se elevó el nivel del suelo que enfrenta al pórtico. Un pórtico que fue diseñado en sus orígenes con columnas monolíticas de granito de 50 pies de altura romanos, unas 100 toneladas de peso y capiteles de 10 pies de alto de estilo corintio. De esta manera, tendríamos un frontón visible en el cuerpo intermedio ocultándolo, aunque los constructores realizaron cambios al final, para poder usar columnas con fustes de 40 pies y unos capiteles de ocho pies.
Los expertos apuntan que se hizo así posiblemente porque se encontraron con problemas logísticos durante la construcción.
El Panteón está circundado por una fosa. Existe un mito que narra que un antiguo brujo llamado Pietro Baialardo, muy popular en las leyendas medievales italianas, había hecho un pacto con el diablo, por el cual Pietro recibió el gran Libro del comando, que estaba repleto de indicaciones de brujería y magia negra. Y llegada la hora de su muerte, el brujo decidió refugiarse en el Panteón, lugar sagrado para los huesos de los mártires, por lo que al diablo le fue imposible entrar para llevarse su alma. Enrabietado, el diablo empezó a dar vueltas y vueltas al templo, lo que terminó produciendo una zanja.
Y aunque esto es puramente una leyenda, lo cierto es que la fosa según los expertos fue creada para proteger al Panteón de Roma de las crecidas del río Tíber.
Las puertas del Panteón no son las originales. Las enormes puertas del Panteón que dan a la cella son antiguas pero no las originales, y estuvieron chapadas en oro. Las actuales, más pequeñas que el marco de la puerta, han estado ahí desde el siglo XV.
Tuvo las puertas abiertas constantemente durante más de 200 años. Parece ser que, debido a las malas condiciones y reparaciones efectuadas, durante 240 años una hoja estuvo bloqueada y otra, la de la izquierda, solo se abría parcialmente. Nadie sabía cómo repararlas sin morir en el intento. Finalmente, en 1998 se arreglaron y desde entonces vuelven a girar.
Lluvia de rosas rojas. En el Panteón de Roma se desarrolla la “lluvia de rosas rojas“, un evento anual que se remonta a la Edad Media, este rito antiguo simboliza el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en forma de llamas en el día de Pentecostés. Esta actividad se celebra cada domingo de Pentecostés, mientras un coro cante el himno Veni Creator Spiritus.
Supuestas incoherencias en la arquitectura del Panteón. Vemos, por ejemplo, una columnata de estilo griego en el frente con un espacio interior de estilo romano. Pero no es cómo se construyó originalmente el Panteón. Uno de los cambios más significativos fue la adición de dos campanarios de Bernini. Llamados “orejas de asno” por los romanos, fueron retirados en 1883. En otro acto de vandalismo, el Papa Urbano VIII hizo que el techo de bronce del pórtico se fundiera para el pórtico de San Pedro.
Aunque se suele decir que no llueve dentro del Panteón, lo cierto es que a pesar de que el óculo en el centro de la cúpula tiene un diámetro de 9 metros, cuando llueve poco se creo el llamado efecto chimenea, y es que el agujero crea una corriente ascendente que ayuda a vaporizar las gotas de una lluvia ligera. Pero, si la lluvia es más intensa, el agua llega al pavimento del edificio.
El diablo y el óculo de la cúpula. En la tradición medieval, poblada por criaturas malvadas y monstruos extraños, se decía que el óculo en la parte superior de la cúpula había sido tallado por un diablo que intentaba escapar de un lugar tan sagrado.
El fantasma del rey Umberto I. El Panteón es el lugar de enterramiento del artista Raffaello Sanzio, varios poetas y dos reyes y una reina: Vittorio Emanuelle II, Umberto II y Margherita de Saboya, su esposa y reina. En el caso de Umberto I, yace aquí tras ser brutalmente asesinado en 1900. Se dice que su fantasma a veces deambula por el monumento.
La tumba de Rafael Sanzio. Este artista falleció en 1520 un viernes santo, con tan solo 37 años, y hoy en día, los restos del joven artista descansan en el Panteón de Agripa. Cuentan que su entierro fue uno de los asombrosos acontecimientos realizados en la ciudad de las efemérides y que fue velado en el Vaticano, junto a una de sus obras más importantes, la Transfiguración, la cual hoy podemos admirar en los Museos Vaticanos.
Sede de la Academia de los Virtuosos de Roma. Ya desde el Renacimiento, el templo se ha usado como sede de la Academia de los Virtuosos de Roma, llamada Insigne Academia Pontificia de Bellas Artes y Letras de los Virtuosos en el Panteón, por lo que como hemos visto anteriormente, sirve de sepulcro para grandes artistas italianos como Rafael o Vignola.
Rayos de sol durante el solsticio de verano. Cada año, el 21 de junio, solsticio de verano, un rayo de luz procedente del óculo se dirige hacia el centro exacto del portal de acceso, para representar la conexión entre hombres y dioses.
Conclusiones
El Panteón de Agripa es un templo religioso romano que se empleaba para la adoración politeísta.
En su origen, el Panteón fue parte de un destacado conjunto arquitectónico desarrollado por Marco Vipsanio Agripa en el Campus Martius con el objetivo de embellecer Roma y consolidar su grandeza. Este complejo incluía también las Termas de Agripa y el Stagnum Agrippae, conformando un importante núcleo urbano en esta zona de la ciudad.
Un legado único de la Antigüedad. El edificio mejor conservado –y todavía visitable– de la cultura que cimienta Occidente. Demuestra el increíble talento y la habilidad de los constructores romanos. Desde su espectacular cúpula hasta sus maravillosos mosaicos, esta obra maestra arquitectónica ha resistido la prueba del tiempo y sigue siendo una fuente de fascinación para los expertos en historia y arqueología.
El Panteón es uno de los monumentos más grandiosos de la antigua Roma y uno de los más significativos de la arquitectura de todos los tiempos. Y en consecuencia ha tenido un impacto significativo en diferentes ámbitos.
Como una de las estructuras mejor sobrevivientes de la antigua Roma, la influencia del Panteón de roma en la arquitectura moderna casi no puede ser subestimada. Arquitectos de toda Europa y América, desde el Renacimiento hasta el siglo XIX, lo estudiaron e incorporaron lo que aprendieron en su propio trabajo.
La influencia del modelo del Panteón en la historia de la arquitectura, en especial de la occidental, es notoria cuanto menos, ya que fijó la tipología por excelencia de la estructura de planta centralizada. Además de ver aplicado este paradigma a otros templos, sean panteones o no, lo encontramos en edificios funerarios, como el Mausoleo de Santa Constanza (siglo IV) o los martyiria cristianos, destacando el Santo Sepulcro de Jerusalén y su rotonda de la Anástasis; baptisterios o iglesias, como la Basílica de Santa Sofía de Constantinopla (siglo VI) o el Templete de San Pietro in Montorio de Bramante (siglo XVI).
En cuanto a su simbología, los textos literarios que nos han llegado (Plinio, Dión Casio) afirman que Agripa ordenó la construcción del primitivo Panteón para honrar a todas las divinidades. Además de tener está función, el Panteón de Adriano surgió también como testimonio perdurable del poder y la gloria de Roma. La perfección y monumentalidad de las obras de Adriano expresan su deseo de estabilidad, magnificencia y permanencia. A diferencia de los templos griegos, con un espacio más reducido y cerrados al público, el Panteón destaca por su enorme espacio interior, por lo que su finalidad debió ser acoger a las personas que acudían a honrar a los dioses. El Panteón tiene además una clara simbología cósmica, la esfera, el cuadrado, la armonía, el cielo etc.
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Referencias
https://arquitecturaycristianismo.com/2017/11/20/panteon-de-roma-i/
https://artehistoria.com/monumentos/panteon-de-agripa
https://lacamaradelarte.com/obra/panteon-de-agripa/
https://marcelogardinetti.wordpress.com/2024/12/20/panteon-agripa/
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-11201/panteon/